¿Consulta popular para frenar el Transmilenio por la Séptima?

Los detractores del proyecto del Distrito se juegan una de sus últimas cartas para evitar que no se ponga la primera piedra de la troncal, que iría de la calle 32 a la 200 y tiene el objetivo de descongestionar el histórico corredor vial.

La troncal de la Séptima iría desde la calle 32 hasta la 200, y contaría con 21 estaciones.Archivo El Espectador.

Las grandes obras de infraestructura y movilidad que tiene en mente el Distrito empezarán a ejecutarse este año. Uno de esos megaproyectos es el Transmilenio por la carrera Séptima, una iniciativa que tiene más de diez años de discusión, y que ha intentado cambiarse por un tranvía eléctrico, una troncal ligera o un metro subterráneo, pues si hay algo claro es la necesidad de descongestionar el corredor vial, por el que cada día se movilizan en transporte público 18.000 capitalinos. La administración de Enrique Peñalosa está decidida a sacar adelante su propuesta, y actualmente tiene los diseños en revisión por parte de un equipo del IDU para cumplir con su cronograma. (LEA: Distrito ya tiene estudios definitivos para Transmilenio por la carrera Séptima)

La propuesta, sin embargo, no ha sido bien recibida por la ciudadanía, y especialmente por los vecinos de la Séptima, que una vez conocieron los planes para el corredor vial se agruparon en varios comités para intentar frenar, o por lo menos modificar, la troncal que tendría 20 kilómetros (desde la calle 32 hasta la 200), con 21 estaciones y conexiones con las troncales de la calle 26, la avenida Caracas, la Autopista Norte y, a futuro, con la troncal de la Av. 68. Estos comités han hecho marchas y plantones, y también estuvieron en las instancias de participación entre el Distrito, la ciudadanía y los diseñadores del trazado.

Todas esas instancias se agotaron, la discusión se cerró, y el IDU espera poner la primera piedra de la troncal a mediados de agosto. Los detractores, que esperan que eso no ocurra, pondrán sus esperanzas en quizá la última carta que se podrán jugar, que a su vez consideran como la propuesta definitiva para detener la iniciativa. Se trata de una consulta popular, con la que pretenden que sean los ciudadanos los que decidan sobre el proyecto. Si logran que salga adelante, esta propuesta tendría que sortear todos los pasos de una acción popular.

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La propuesta fue presentada este lunes en un restaurante de Chapinero y cuenta con el respaldo jurídico de un grupo de abogados expertos en el mecanismo de la consulta popular, quienes aseguran que es viable y que los resultados deben ser respetados por el Distrito, de acuerdo con el Artículo 55 de la Ley 134 de 1994, que regula este mecanismo de participación ciudadana.

“La consulta popular está protegida constitucionalmente y la ciudadanía puede decidir sobre proyectos que les afecten su vida. Lo más importante de la consulta es que la decisión que tome la ciudadanía es vinculante. Seguiremos insistiendo con la movilización y la presión social y política para defender la Séptima, queremos sumar a los vecinos y a la mayor cantidad de sectores sociales y políticos, de todos los orígenes”, afirma Sergio Fernández, promotor de la iniciativa, quien agrega que la consulta no busca modificar el proyecto, sino detenerlo. “La idea es clara: no Transmilenio por la Séptima. Eso no se negocia. No tiene matiz”.

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La propuesta de una consulta popular, aunque puede sonar como definitiva dada la poca popularidad de la que goza el proyecto, tiene el tiempo en su contra. Para adelantar este procedimiento, los promotores deberán conformar un comité, inscribirse en la Registraduría y lanzarse a las calles en búsqueda de firmas que permitan llegar a las urnas. Luego de esto, y tras un pronunciamiento del Concejo, habrá un término de dos meses para la realización de la consulta.

El Comité Defendamos la Séptima, uno de los más representativos de la oposición al proyecto, celebró la iniciativa y asegura que, de lograr frenarlo, se podría abrir la discusión sobre el proyecto de fondo que defienden: un plan maestro de movilidad en el que trabaje el Distrito, la academia, ingenieros, arquitectos, biciusuarios, ambientalistas, y que sea a largo plazo y no según cada administración.

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“En el marco de que se frene este error irreparable, buscamos que se abra una mesa de discusión para tomar decisiones de fondo no solo sobre la carrera Séptima, sino sobre la movilidad en Bogotá y particularmente en el eje de oriental de la ciudad. La Séptima ha sido testigo del capricho de todos los alcaldes y no, estamos cansados, queremos algo a largo plazo”, concluye Edmundo López, uno de los voceros del comité, que por ahora se ha dado a la tarea de asesorar a quienes han tenido problemas con sus avalúos o los vecinos que ya han sido notificados del inicio del proceso para adquirir los inmuebles.