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hace 1 hora

Convenio contra el turismo sexual

El Distrito y la Fundación Renacer suscribieron proyecto para vincular y capacitar a empresas turísticas contra este flagelo que afecta a niñas y adolescentes desde los 6 años.

En Bogotá se han denunciado este año 300 casos de turismo sexual con menores de edad. / Archivo - El Espectador

La explotación sexual es el negocio más rentable después del tráfico de drogas y de armas en el mundo. Esta dura sentencia la tiene clara la Fundación Renacer, la organización que desde hace 16 años trabaja estos casos en el país, y que recientemente firmó un convenio millonario con el Distrito para prevenir este flagelo contra menores de edad cuyas víctimas van desde los 6 años.

Hace un mes, el Instituto Distrital de Turismo (IDT) pidió autorización para firmar un convenio de Asociación con la Secretaría Distrital de la Mujer y la Fundación Renacer para “aunar esfuerzos administrativos, financieros, técnicos y humanos para el acompañamiento, asesoría y asistencia técnica, para garantizar el compromiso de empresas y entidades prestadoras de servicios turísticos y complementarios frente a la prevención de la trata de niñas y adolescentes. El valor del convenio es de $190 millones y lo firmó el 19 de noviembre Carlos Fidel Simancas, Secretario de Desarrollo Económico del Distrito.

En la práctica, se trata de un convenio para capacitar a los empleados de 41 empresas turísticas en la prevención del turismo sexual en la capital. En Bogotá, 59 empresas de turismo, entre hoteles, restaurantes, y agencias de viajes, ya adoptaron el código internacional (The Code) avalado por la Organización Mundial de Turismo para prevenir la explotación de turismo sexual, y están pendientes para denunciar cuando un adulto quiere hospedarse con un menor con el que no tiene parentesco. Normalmente, el recepcionista le informa al extranjero que la explotación sexual de niños es un crimen serio en Colombia, y que tiene una pena probable de 14 a 25 años sin libertad condicional.

La pobreza, el desplazamiento, la violencia intrafamiliar, la carencia de afecto, son las condiciones que identifican las redes de trata y por eso hay víctimas de todos los estratos. Todas las cifras son escasas e inexactas y el subregistro de casos de turismo sexual es muy alto. En el año 2006 se hablaba de 30.000 víctimas. La Fundación Renacer ha atendido en 16 años a 18.000 víctimas. Sólo este año van 300 niños, niñas y adolescentes involucrados en Bogotá con este delito.

Las investigaciones y testimonios de la Fundación Renacer dan cuenta de que en la ciudad existen dinámicas de turismo sexual muy establecidas. Muchos de los contactos con las niñas, niños y adolescentes se realizan a través de redes sociales. También se han identificado en La Candelaria y Chapinero, carteles en las paredes anunciando sueldos de hasta $2 millones para jóvenes acompañantes de extranjeros. Los contactos se realizan en el Parque de Lourdes, y algunos centros comerciales como Santa Fe y El Tunal, entre otros.

Existen, también, redes que trabajan con empresas de viajes y ofrecen al extranjero “el paquete completo”, que incluye actividades sexuales con menores de edad. España, Bélgica y Alemania son las nacionalidades de algunos turistas identificados en estos delitos, de acuerdo con el Instituto Distrital de Turismo.

La legislación en contra de la explotación sexual comercial de niños y jóvenes fue aprobada en julio de 2009, y ha ayudado a tomar mayores acciones y medidas contra los explotadores. Sin embargo, la justicia ha dado pocos resultados. La incapacidad de recoger evidencias contundentes y los problemas en proporcionar interpretación a los turistas extranjeros, son algunas de las atenuantes que hacen difícil sentenciar a aquellos involucrados, particularmente a los proxenetas y los propietarios de moteles.