Crecimiento sin orden, uno de los grandes problemas para la calidad de vida en Bogotá

Así lo indica un estudio realizado por la Universidad Nacional, en el que se determinó que la existencia de nueve subcentros en la concentración de la población de la capital genera una expansión desmedida que afecta las dinámicas dentro y en torno a los centros económicos.

Universidad Nacional de Colombia

En la capital colombiana hay nueve tipos de usos de tierra: los empleados en el sector de la manufactura, oficinas, área urbanizada adyacente a las oficinas, área residencial contigua a los sitios de manufactura, dos áreas de urbanizaciones externas, dos áreas de tierra con desarrollos en progreso y tierra sin desarrollar.

La determinación de estas zonas se realizó a partir de la aplicación de dos modelos matemáticos que evidenciaron que la zona del noreste corresponde al centro, donde están las firmas de oficinas, mientras en el suroeste están las industrias manufactureras.

A partir del primer modelo, el investigador Juan Diego Lobo, magíster en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), indagó sobre la incidencia de estos nueve subcentros en la concentración de la población de la capital.

“Con el segundo modelo encontré que los individuos tienden a concentrarse cerca de sus sitios de trabajo, aunque el espacio habitacional sea más costoso y reducido que en otras posibles ubicaciones”, comenta el magíster.

Al modelar la población se consideraron tres aspectos que inciden en la ubicación de los habitantes: la calidad percibida del sector, el costo de vida y la proximidad a los sitios de trabajo. Como consecuencia de la dinámica del modelo se evidenció la aparición de aglomeraciones en torno a los sitios de trabajo y la segregación espacial de las personas según sus ingresos.

Cuando se quiere establecer un negocio se evalúa una determinada cantidad de potenciales ubicaciones. La lógica de elegir la ubicación más costosa implica que los habitantes de dicho sector tienen alta capacidad de consumo y por lo tanto es deseable establecerse cerca de donde se puedan captar más recursos de las personas.

El magíster explica que “la simulación del modelo evidenció que los trabajadores no calificados se desplazan hacia el centro manufacturero y los calificados al centro con oficinas. No obstante, un hallazgo importante radica en el hecho de que no existe una separación total de los habitantes, ya que los dos tienden a vivir unos junto a otros cerca de sus sitios de trabajo”.

Por el desplazamiento de los trabajadores fue posible observar descensos en la distancia de las viviendas a los sitios de trabajo y un incremento de la renta de la vivienda, lo cual es consecuencia de la reducción de la oferta de espacios habitables cerca de los centros de referencia.

Agrega que “como la renta es más alta cuanto más cerca se está de un centro económico, el ingreso disponible con que cuentan los trabajadores para pagar por espacio habitable se reduce, y por ende su consumo del área de vivienda”.

Así mismo considera que su estudio ayuda a entender el crecimiento sin orden, uno de los grandes problemas que afectan la calidad de vida de los ciudadanos.

“Esta es una expansión desmedida que compromete de forma tangible el bienestar de los ciudadanos, afecta las dinámicas dentro y en torno a los centros económicos y pone en riesgo la sostenibilidad del sistema urbano”, concluye.