Cuatro municipios de Cundinamarca están en riesgo por aguas negras

La advertencia fue hecha por la Corporación Autónoma de Cundinamarca.

Archivo El Espectador.
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Este lunes la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), dejó de operar las 21 plantas de tratamiento de aguas residuales del departamento. Pero los municipios de Chía, La Calera, Bojacá y Facatativá no llegaron a un acuerdo para asumir el manejo de esta infraestructura, lo que podría generar un riesgo ambiental.

“Aquellos municipios que no quisieron recibir dichas instalaciones y su operación, muy probablemente se verán expuestos a que las aguas residuales negras de dichos municipios se desborden de los pozos por donde circulan y pasen a los barrios aledaños donde se encuentran estos pozos”, dijo el director de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros.

Si estos municipios no aceptan las plantas podrían enfrentar inundaciones con aguas negras que, incluso, se podrían mezclar con el agua potable de la zona.

Los municipios que avanzaron en los procesos jurídicos para recibir los sistemas de tratamiento fueron Cajicá, Tabio, Subachoque, Zipaquirá, Cogua, El Rosal, Guatavita, Suesca, Ubaté, Gachancipá, Tocancipá, Nemocón, Funza, Anapoima y Mosquera. Ahora deberán destinar cerca de $120 y $250 millones para financiar la operación de cada planta, por lo cual las tarifas de acueducto y alcantarillado tendrán un aumento considerable.

La decisión de la CAR se cumple luego de que su director anunciara el pasado 28 de agosto que a partir de octubre debía entregar el manejo de las plantas de aguas negras a cada uno de los municipios, debido a una determinación de la Contraloría General de la Nación, ya que la prestación de servicios públicos domiciliarios no es una competencia de la Corporación.
 

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