Las cuatro prioridades regionales

Medio ambiente, vías, seguridad alimentaria y la integración regional serán los protagonistas este año.

El 2015 promete ser un año de desarrollo económico, social y ambiental para el departamento de Cundinamarca. No es para menos. Los proyectos que se firmaron el año pasado, en los cuales se han invertido alrededor de $15 billones, necesitan seguimiento y control permanente por parte de las autoridades.

Los retos son grandes: desde la recuperación del río Bogotá y la navegabilidad del río Magdalena, pasando por la construcción de grandes corredores viales, como la Ruta del Sol, son solo algunos de ellos. Eso sin nombrar la urgencia de la implementación de una política pública de seguridad alimentaria y la consolidación de la Región Administrativa y de Planificación Especial (RAPE). El Espectador hizo un panorama sobre lo que serán las cuatro prioridades para el departamento durante este año por su incidencia a nivel nacional. 

El año de las obras

En materia de infraestructura, Cundinamarca es uno de los departamentos con mayor inversión para 2015. Hace tan solo dos semanas, la Nación y la Gobernación anunciaron que se destinarán $2 billones para que a partir del mes de febrero se inicie el tercer carril de Bogotá a Madrid, en ambos sentidos, la doble calzada hasta el municipio de Facatativá, el intercambiador de Mosquera, los retornos y los puentes peatonales, la variante de Facatativá y la doble calzada hasta Villeta.

Otra de las obras que se iniciarán este año es la del Corredor Perimetral de Oriente, cuya inversión será de $1,07 billones y que logrará conectar al departamento con los Llanos Orientales. La vía comienza en Briceño para conectar con la actual doble calzada Briceño-Tunja-Sogamoso y finaliza a la altura de Cáqueza conectando con la vía Bogotá-Villavicencio. El trazado atraviesa cerca de 20 municipios de Boyacá, Cundinamarca y Meta. Esta obra, que les permitirá a los viajeros ahorrarse dos horas de trayecto, hace parte de la primera fase de los proyectos de Cuarta Generación (4G) que adelanta el Gobierno.

Pero este no será el único megaproyecto en marcha. La Ruta del Sol sigue siendo, sin duda alguna, la construcción más grande del país, con 1.071 kilómetros de doble calzada entre Bogotá y la Costa. Aunque ya se entregó el primer tramo de Villeta a Puerto Salgar, aún faltan 20 kilómetros de esta vía que estaban en veremos por problemas en su licencia ambiental. Además, continúan las obras de los sectores de Puerto Salgar-San Roque y San Roque-Ye de Ciénaga.

Por último, en este 2015 se abrirá la licitación para el tren de cercanías, que conectará a Bogotá con Soacha y Facatativá. El proyecto, también conocido como Regiotram, estaría listo para 2019 y costará $5 billones. Sin embargo, el 80% de esta obra lo aportará el sector privado y el 20% el sector público. De ese último porcentaje, el 70% provendrá del Gobierno Nacional y el restante del departamento de Cundinamarca, lo que equivale aproximadamente a un billón de pesos.

Agua y medio ambiente

Otros proyectos que harán poner todos los ojos encima de Cundinamarca tienen que ver con el agua y el medio ambiente. El primero de ellos es la navegabilidad del río Magdalena, para el cual ya se invirtieron $2,5 billones. El contrato para sacar adelante este plan fue adjudicado a la Sociedad Naviera Navelena (conformada por la constructora brasileña Odebrecht y Valorcon). Serán 908 kilómetros de río intervenidos, en los que se beneficiarán Cundinamarca, Caldas y Atlántico. De acuerdo con la ruta marcada, este proyecto, que estaría listo antes de 2020, arrancará en Puerto Salgar e irá hasta Barrancabermeja. Esta inversión impactará más de 57 municipios de la región, como La Dorada, Puerto Salgar y Barranquilla.

La otra iniciativa, que surgió a partir de una sentencia del Consejo de Estado, es la recuperación del río Bogotá. En esta obra ya se ha hecho una inversión de $7,3 billones, de los que $5,4 billones están siendo orientados a saneamiento básico, para que en 2018 la calidad del agua del río sea de nivel 4 y así pueda ser utilizada con fines agrícolas y pecuarios. Hoy, el agua del afluente llega en su tramo más crítico al grado 8, el más alto de contaminación.

La última meta en cuanto al tema ambiental está relacionada con la minería. Durante 2014 fueron múltiples las discusiones acerca de la exploración minera cerca de zonas de reserva, como en el caso de Sumapaz, donde actualmente hay nueve proyectos mineros que, según denuncias de la comunidad, amenazan el páramo, entre ellos una licencia de explotación de arena silícea, tres contratos para extracción de materiales para construcción, un contrato de concesión para explotar carbón y cuatro de hidrocarburos. La Gobernación ha sido clara en que la prioridad es el agua y su conservación. Lo cierto es que aún falta rigurosidad en la reglamentación y en la aprobación de licencias ambientales, que aunque hoy depende de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y con la Agencia Nacional de Minería (ANM), podría tener mayor vigilancia por parte de la administración.

Los ojos en el campo

Hace tan solo un mes, el Consejo Seccional de Desarrollo Agropecuario, Pesquero, Forestal Comercial y de Desarrollo Rural (Consea) y la Secretaría de Agricultura de Cundinamarca anunciaron que se invertirán $20 mil millones para impulsar el sector agrícola en Cundinamarca. Este fondo, dijo en su momento Buenaventura León, secretario de Agricultura, servirá para fortalecer la adquisición de tierras, en alianza con el Ministerio de Agricultura. Para el objetivo, ya la actual administración destinó $1.580 millones para adquirir más de 3.200 hectáreas en beneficio de 2.700 familias de 15 municipios. Sin embargo, esta cifra es mínima, si se tiene en cuenta que, de acuerdo con la investigación de la corporación Cactus, los cultivos de alimentos han perdido 43.282 hectáreas. Por ejemplo, en la Sabana de Bogotá, sólo el 8% se usa para cultivar alimentos. El resto se usa para ganadería, minería o para viviendas. Cultivos de trigo, cebada y maíz están en vía de extinción y ahora lo único que se cultiva es papa, que se siembra en zonas de páramo, donde está prohibido por la Corporación Autónoma Regional.

El reto es claro para la Gobernación: se debe trabajar en la construcción de una política pública de seguridad alimentaria, a través de la cual se involucren todas las cadenas productivas y el uso adecuado del suelo. Pero sobre todo se debe profundizar en la promoción de la producción de alimentos para el autoconsumo y algunos excedentes para garantizar la sostenibilidad. Y a eso hay que añadirle la necesidad de limitar los crecimientos urbanos y destinar una tierra para la producción de alimentos, la cual sea de propiedad de la comunidad.

Los gritos de auxilio por parte de los campesinos son latentes. Hoy se sienten abandonados por la administración y el Gobierno Nacional, que, según ellos, no han cumplido con los acuerdos después del paro del año pasado.

Consolidar la RAPE

Uno de los mayores logros de la Gobernación de Cundinamarca el año pasado fue la creación de la Región Administrativa y de Planificación Especial (RAPE), que integra a Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Meta y Tolima en un escenario para la gestión conjunta de macroproyectos que generen desarrollo económico, social y ambiental en la región central del país.

Por esta razón, consolidar esta integración es una de las prioridades para 2015, pues de allí se desarrollarán proyectos como la navegabilidad de los ríos Magdalena y Meta, la descontaminación del río Bogotá, el Transmilenio Bosa-Soacha, la preservación de los páramos y el Sistema Férreo Ligero Urbano Regional. En esta segunda etapa ya se hablará de un presupuesto que darán las entidades territoriales asociadas y la Nación para que empiece a marchar este organismo de planificación, que no solo pretende seguir con proyectos ya diseñados, sino que también busca crear nuevas iniciativas para este territorio, que produce el 40% de la riqueza del país y que representa el 14% del territorio nacional. No es una tarea fácil. En su espalda tiene el peso de ser pionera en materia de articulación regional y de esto depende que sigan siendo aprobadas este tipo de uniones interdepartamentales.

 

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