Aplaudidos en México y Chile por su apoyo en los terremotos

Cuerpo de bomberos de Bogotá: vocación por servir donde y cuando los necesiten

Los bomberos de la capital del país no sólo atendieron emergencias en la ciudad, sino fuera del país. Esperan certificación de Naciones Unidas.

Gustavo Torrijos - El Espectador

Un bombero es sinónimo de heroísmo y entrega. Su pasión por el servicio los lleva a priorizar la vida de los demás cuando se encuentran en peligro. Cada año trae consigo sus tragedias y 2017 no fue la excepción: terremotos en México, incendios forestales en Chile y la cadena anual de huracanes en el Caribe fueron algunos de los desastres naturales que tocaron al continente en este año. En Colombia, tragedias como la avalancha en Mocoa y las inundaciones de las temporadas de lluvias enlutaron el país y movilizaron rescatistas de varios departamentos.

Los cuerpos de bomberos de Bogotá y Cundinamarca, fieles a su vocación, hicieron presencia en algunas de esas tragedias. No obstante, también llevaron su experiencia a otros países golpeados por los fenómenos naturales. Su más reciente misión fue en México, tras los fuertes terremotos con epicentros en Chiapas y Puebla. Allí, entre el 7 y el 19 de septiembre, la tierra no dejó de moverse. El 21 de ese mes aterrizaron 24 bomberos del Grupo Especializado de Búsqueda y Rescate (USAR), dispuestos a ayudar.

La tarea fue ardua y mucho más cuando llegaron específicamente a trabajar en la búsqueda de cadáveres. El teniente Luis Gonzalo Dueñas, quien lleva 26 años en el Cuerpo de Bomberos de Bogotá, recuerda que sólo lograron evidenciar la magnitud de la emergencia cuando empezaron a rastrear cuerpos sepultados en un centro comercial de Ciudad de México, parcialmente en ruinas.

“No fue una caída inclinada, sino placa sobre placa. Adicionalmente, las escaleras de emergencias estaban construidas anexas al centro comercial. El movimiento de tierra fue de tal magnitud que no coincidió la puerta de salida con la puerta de la escalera de emergencia y eso hizo que aumentaran las víctimas. La mayoría de cuerpos los encontramos sobre el pasillo. Eso nos quiso decir que fue una situación bien triste, pues murieron tratando de encontrar la salida”, lamenta el teniente Dueñas, quien asegura que algo similar se presentó en otras edificaciones.

Y así pasaron 13 días. Rompiendo placas y recuperando cuerpos de los escombros, pero también resguardándose de las constantes réplicas del terremoto. Los rescatistas colombianos y sus dos acompañantes caninos participaron en la búsqueda de algunos de los más de 360 muertos que dejó la emergencia y, al final, el gobierno mexicano les otorgó un reconocimiento por su dedicación.

Pero los socorristas colombianos no sólo llevan ayuda. Ellos también regresan con nuevos conocimientos, que aplican en sus labores diarias en la capital. Como sucedió en Chile, donde los bomberos también fueron reconocidos por su trabajo. El 25 de enero se desplazaron hasta el país austral para colaborar en las labores de extinción de las llamas que afectaron 378.000 hectáreas, tras ocho grandes incendios en Santiago de Chile, O’Higgins, Maule y Biobío. Viajaron 32 bomberos, que llevaron equipos especiales para controlar las conflagraciones y regresaron después de 17 días de apoyo.

El viaje le sirvió al Cuerpo de Bomberos para nutrirse de nuevas estrategias y técnicas para combatir incendios forestales. En Chile, junto a expertos internacionales, lograron un intercambio de experiencias que, en principio, fueron utilizadas para lograr una mayor eficiencia en las labores inmediatas. Con las capacitaciones también profundizaron en la manera de atender estas emergencias, de cara a posibles incendios en cerros o humedales de la ciudad.

El balance del año es destacado. La labor local de los bomberos, sumada al fogueo internacional, les valió el inicio de un proceso de certificación ante Naciones Unidas, que los reconocerá como un cuerpo idóneo para participar en cualquier escenario de emergencia a nivel mundial, y los pone al nivel de los mejores equipos de rescatistas del mundo. Para obtener el título deben actualizar sus tareas y procedimientos, y es la etapa en la que actualmente se encuentran.

Importancia de los voluntarios

Si la misión de los bomberos oficiales es clave, la de quienes trabajan como voluntarios se queda corta de adjetivos. Especialmente en los cuerpos de bomberos de los municipios de Cundinamarca, donde trabajan con pocos recursos y hay rescatistas que hacen su trabajo de manera desinteresada. Es el caso de Gricelda García, una bombera voluntaria que reside en el barrio Quirigua y que a sus 77 años (23 de ellos dedicada a la enfermería en los hospitales San Juan de Dios y San Pedro Claver) aún se ufana de ayudar en las misiones de los bomberos de Cundinamarca y recuerda su paso por el cuerpo distrital, en el que también hizo trabajo sin recibir retribuciones.

“Cuando a uno le gustan las cosas, las hace pase lo que pase. A mí nadie me ha podido negar que salga, porque para mí primero está la comunidad y la vida de los demás. Me nace hacerlo, porque no me puedo quedar quieta y prácticamente nací trabajando”, cuenta Gricelda, quien aún sale en su carro, que decoró con los logotipos de bomberos, a atender emergencias menores.

Pese a que la labor de los bomberos no tiene precio, los gobiernos se han acostumbrado a que estos equipos los conforman personas con alta vocación de servicio y asimismo ocupan los últimos escalones a la hora de destinar los presupuestos. Por eso, es importante que también se piense en fortalecer a estos grupos que sacan su lado más humano a la hora de ayudar a los demás.

 

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