Cuestión de deber

Teniente Mario Gamboa: deportista consagrado, 29 años, casado, padre de una hija de 10 años. Miembro del grupo contra atracos de la Sijín durante los últimos tres años. Murió el jueves persiguiendo unos asaltantes.

Como era habitual, había salido con su equipo a detener un robo en la carrera 37 con calle 10 Sur, en el barrio Ciudad Montes en la localidad de Puente Aranda.

Gamboa iba adelante comandando el equipo, sus compañeros recuerdan que nunca se quedaba atrás. Eran las 7:10 de la mañana. Primero fue el sonido de las botas chocando contra el asfalto, luego la respiración agitada, los intentos de fuga de los asaltantes. Sonaron disparos. Al final sólo la muerte.

Gamboa no es el único hijo que la violencia le arrebata a su familia. El 3 de octubre de 2008 las Farc detonaron una bomba en los baños de una empresa en el norte de la capital, después de que se negaran a pagar una extorsión. En el mismo lugar y a la misma hora estaba cumpliendo su horario laboral una de las hermanas del teniente. El otro golpe para la familia llegaría con el adiós a su segundo hijo.

A la Policía, el teniente Gamboa no llegó por coincidencia. Su papá, un tío y varios primos le contaban historias vestidos con el uniforme militar. Por eso, pudo más la tradición familiar que las ganas de estudiar ingeniería. Después de unos pocos semestres, dejó las aulas de la Universidad Santo Tomás para entrar a la institución.

El tiempo le demostró que se trataba de una cuestión más allá de la tradición. El próximo año ascendía a capitán y apenas hace una semana había recibido la Cruz al Mérito Investigativo por su trabajo. Múltiples felicitaciones y condecoraciones figuraban en su hoja de vida.

Así lo asegura el teniente Gabriel Pineda, compañero de trabajo y amigo, quien recuerda que Gamboa no escatimaba esfuerzos a la hora de perseguir a los delincuentes. “Se disfrazaba de indigente para entrar a las ollas si era necesario”, cuenta.

Por homicidio agravado, fabricación, porte y tráfico de armas de fuego, concierto para delinquir, hurto calificado y agravado-entre otros delitos- tendrán que responder cuatro detenidos en el cruce de disparos que acabó con la vida de Gamboa y quienes al cierre de esta edición comparecían frente a un Fiscal antiterrorismo.

Ayer en la tarde, durante el sepelio, el teniente Pineda le dijo adiós a su amigo, de quien asegura: “lo mataron por estar siempre al frente, por cumplir su deber”.