Cultura ciudadana contra bloqueos viales

Obstaculizar las intersecciones es una de las mayores causas de los trancones en la ciudad. El Distrito intervendrá 13 cruces.

El Espectador

La escena es frecuente en las intersecciones vehiculares: el semáforo se pone en amarillo y, en vez de disminuir su marcha, los conductores aceleran para pasar. Pero no siempre alcanzan a cruzar. Suelen quedarse a mitad de camino, bloqueando el paso de las intersecciones y desencadenando caos en el tráfico. La situación es tan recurrente que el bloqueo de los cruces fue, hasta mayo, la tercera causa de las infracciones de tránsito en la ciudad.

Para contrarrestar el problema y mejorar el flujo vehicular en los puntos más críticos, el Distrito lanzará el próximo lunes una campaña junto a Probogotá y Corpovisionarios (la corporación del exalcalde Antanas Mockus) para, a través de la cultura ciudadana, llamar la atención sobre el problema y que los conductores tomen conciencia de su responsabilidad en las vías. La iniciativa se implementará en 13 intersecciones (ver gráfico), especialmente sobre las avenidas Caracas y Boyacá, donde el problema es más complejo.

Este tipo de bloqueos no son un asunto menor. Un carro que obstaculice una intersección puede retrasar el flujo vehicular entre 1 y 5 minutos. La situación es más traumática en las intersecciones que sirven de corredor para los buses de Transmilenio, pues allí resultan afectadas más personas. Según la Secretaría de Movilidad, el bloqueo en el cruce de una troncal puede generar retrasos de hasta 20 minutos en las estaciones contiguas.

Aunque la Policía ha tratado de controlar este problema con multas, no ha sido suficiente. En 2015 se impusieron 23.663 comparendos y este año (hasta mayo) ya había multado a 12.120 conductores a pagar $344.700 cada uno. En el fondo, en la Secretaría de Movilidad creen que se trata de un problema de comportamiento de los ciudadanos. Se hace evidente, por ejemplo, cuando el conductor acelera para cruzar cuando el semáforo pasa a amarillo o cuando está en verde y cruza sin calcular el espacio ni la cola de carros, quedando a medio camino.

Incluso, según el análisis del Distrito, muchos conductores desconocen el significado de la señalización de las intersecciones. En la mayoría hay una cruz amarilla pintada sobre el asfalto que indica que en esa zona los carros no se pueden quedar quietos. “La impaciencia de los conductores lleva a que se atraviesen en pleno cruce. Se cree que se ahorra tiempo si avanzamos en verde, aunque no se alcance a pasar la calle. ¿Se imaginan lo que mejoraría la movilidad si respetáramos las intersecciones?”, dice Luis Guillermo Plata, director de Probogotá.

La clave, para las autoridades, está en el buen criterio de cada conductor, para que antes de hacer el cruce analice el flujo vehicular, la conveniencia de pasar y si está seguro de que alcanzará a llegar al otro lado. “La necesidad de respetar las intersecciones es obvia, ya que son los puntos donde confluyen varias vías. Por lo tanto, bloquear una intersección implica detener el flujo de carros. Pero parece que con frecuencia se nos olvida que para ayudar a que el tráfico fluya, todos debemos poner de nuestra parte”, concluye Plata.