Gestión de velocidad, una de las claves

Cultura, pedagogía y control en vía, indispensables para evitar más muertes de ciclistas

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Este año han fallecido 70 biciusuarios en vías de Bogotá y Cundinamarca. Según líderes de colectivos, más allá de construir infraestructura para protegerlos es necesario insistir en campañas para todos los actores viales, con las que se entienda que la vía es de todos y que las vidas se deben respetar por encima de todo.

El fin de semana que pasó no fue el mejor para los ciclistas de Bogotá y Cundinamarca. Primero se conocieron las angustiantes imágenes captadas por una cámara de seguridad que muestran cómo José Antonio Duarte fue atropellado y lanzado desde un puente peatonal de 6 metros, en vías del municipio de Chía. Luego, en otro video grabado en la localidad de Suba, noroccidente de Bogotá, se ve a un taxista atropellando a cuatro ciclistas, siendo uno de ellos el más afectado ya que fue arrastrado varios metros en medio del afán del conductor por continuar su marcha.

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Los dos casos dan cuenta de la violencia contra ciclistas por parte de otros actores viales, algo que según algunos líderes es parte del día a día, pero solo queda grabado uno que otro caso y por fortuna no siempre hay consecuencias fatales. Y si bien las cifras han registrado un descenso este año, hay que contextualizar que durante varios meses de este año el flujo de ciclistas bajó considerablemente debido a la emergencia sanitaria que aún afronta la ciudad.

Entre enero y agosto de este año, de acuerdo con la Secretaría de Movilidad, 1.433 ciclistas estuvieron involucrados en siniestros viales. De ese total, 35 murieron. Por otra parte, 1.235 biciusuarios fueron heridos en algún tipo de incidente con otro actor vial. En el mismo periodo de 2019 se registraron 49 muertes de ciclistas en 1.798 siniestros en los que estuvieron involucrados. Asimismo, 1.439 sufrieron lesiones en accidentes. La situación en Cundinamarca es aún más preocupante, pues aunque se han presentado muchos menos siniestros viales con participación de ciclistas (136), han muerto la misma cantidad que en Bogotá, es decir 35.

Para evitar que casos como el de Duarte sigan engrosando las cifras de ciclistas muertos en las vías, sobre todo intermunicipales, líderes de colectivos y expertos en seguridad vial instaron a no solo enfocarse en la construcción de infraestructura exclusiva o prioritaria para bicicletas, algo en lo que Bogotá avanza a toda marcha, sino también en dirigir esfuerzos hacia la consolidación de estrategias, campañas pedagógicas y en general cualquier actividad que propenda por mejorar el civismo y la buena relación entre ciclistas y el resto de actores viales.

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Muchos de esos líderes de organizaciones de ciclistas, incluso, tienen la sensación de que los conductores de carros particulares “los odian”. Al menos es lo que cree Fran Vera, fundadora de Damas de la Bici, una iniciativa ciudadana que busca generar pedagogía y enseñar buenas maneras de montar en bicicleta. Según dice, el asunto va más allá de ser algo relacionado con la seguridad vial. “Es de principios", dice.

“Si alguien va a pie, en bicicleta, en moto, como sea, todas las vidas se deben respetar y no me cabe en la cabeza cómo la gente tiene tanto odio por los ciclistas que los lleva a cometer esos actos. Me han echado muchas veces el carro y me han insultado por el solo hecho de ir en bici. La sensación que queda muchas veces es que nos odian y si una persona decide tener la bici como medio de transporte no hace que su vida valga menos. Es aterrador lo fácil que resulta para muchos pasar por encima o echarle el carro a alguien que va en bicicleta”.

Por este motivo, para Vera es necesario cambiar la percepción de que las vías están hechas para los carros. Su argumento es que las vías están hechas para que todos los actores viales puedan moverse en determinado entorno y se debe erradicar la idea de que como un ciclista no paga impuestos, no tiene derecho a usarla. “¿Hay imprudencia de ciclistas? Claro, la hay, y por eso el trabajo que se hace es para que también entendamos la forma más óptima de rodar en la ciudad, pero hay que cambiar el chip de que el conductor compra un carro y también compra un derecho mayor sobre la vía”.

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La vocera de Damas de la Bici afirma que aunque es importante que se estén creando más carriles para bicicletas, se debe profundizar en trabajaos de cambios de rol. “Estos nos enseñan que todos somos peatones en algún momento y se debe seguir trabajando en esa pedagogía. Hay que aprender que todos tenemos derecho a la vida y a la vía. La bici no es una moda ni algo pasajero, es la mejor opción de movilidad sostenible en el mundo”, concluye.

Una sensación similar tiene Jesús David Acero, docente de la Universidad Nacional y fundador de varios colectivos, entre esos la Mesa de Bicicleta de Bogotá. De acuerdo con Acero, es inconcebible que a Duarte lo estén cuestionando porque iba por la izquierda del puente peatonal al momento de ser chocado por el camión. “Están justificando un asesinato porque al parecer fue imprudente. Seguro el conductor no quería matarlo, pero sí quería cerrarlo, desestabilizarlo o hacerlo caer. Eso es del día a día y a muchos hasta les parece un chiste”.

Acero coincide con Vera en que es un tema de idiosincrasia y cultura. “Muchos conductores de camiones y otros vehículos pesados desprecian la vida de los ciclistas. También hay que trabajar y entender que hay una vulnerabilidad. y que quien conduce una bicicleta es una vida que está en una mayor exposición”.

Además de la pedagogía, para Acero es clave que las administraciones insistan en la reducción de velocidad máxima, tal como lo han hecho las dos últimas alcaldías de Bogotá, por lo que considera que se debe seguir aplicando el concepto de Visión Cero (cero muertes en accidentes), que nació en Suecia y cuya premisa es que independiente de si un actor vial es imprudente, eso no puede ser razón para que muera en la vía.

“Es una situación de pura práctica y lógica en términos de vulnerabilidad. Todos debemos tener claro que hay actores viales que tienen desventajas. Por ejemplo, si usted va a en un carro a 30 km/h y se choca con un ciclista que se pasa un semáforo en rojo, no lo va a matar. Pero en la misma situación, si usted va a 60 km/h, claro que lo matará”, manifestó.

Otra clave para el vocero es que se aplique y difunda hasta el cansancio la ley 1811, que en pocas palabras dice que el ciclista puede ocupar un carril y que el carro que lo quiera adelantar debe tomar un metro y medio. “Para muchos el ciclista debe estar a la derecha y pegado al andén. Muchos conductores no conocen esa ley, mientras los ciclistas sí, y la responsabilidad de difundirla es de los gobiernos”, agregó.

Para ambos voceros, lo fundamental debe ser la cultura y las transformaciones paulatinas para que los actores viales entiendan que todos tienen derecho a espacios en las vías, y que siempre habrá unos actores viales más vulnerables que otros. No obstante, a ojos de expertos, hay otras cosas que están mal en cuanto al comportamiento en las vías.

Hilda Gómez, consultora internacional en seguridad vial, señaló que lo primero en que se debe trabajar es que la gente en Colombia sea consciente de la responsabilidad que conlleva conducir un vehículo. “Muchos creen que es algo muy sencillo y desde el proceso de obtención de las licencias es algo que se debe mejorar”, dijo.

A la analista también le preocupa que haya falta de control en las vías. “Hace falta personal para controlar maniobras peligrosas y preocupa aún más la propuesta de sacar algunos policías de tránsito de las vías. Claro que también tienen que haber buenas campañas y hacer que el sistema vial sea más seguro".

Como ejemplo de un sistema seguro, Gómez explica cómo funciona el sector aéreo, que según dice está más que diseñado para ser seguro: “Allí se controla el piloto, el avión, la pista, absolutamente todo. En ese sentido, se requiere que los usuarios sepan conducir y conozcan los riesgos, que los vehículos lo sean pero sobre todo que las vías también lo sean”.

Es lamentable que con cada muerte o accidente de un ciclista se tenga que repetir que más allá de la infraestructura para bicis, que en términos generales se viene implementando de forma exitosa para separar al biciusuario del resto de actores viales, se necesita urgente un cambio de chip para que se modifique el comportamiento de algunos actores viales que todavía consideran que las vías son para exclusivas de los grandes vehículos.

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