La cura, ¿peor que la enfermedad?

Aunque la Corporación Autónoma Regional (CAR) anunció ayer que la ampliación de la planta residual es un hecho, habitantes del sector dicen que esta fue una decisión arbitraria y se atenta contra el humedal El Cortijo.

En el humedal El Cortijo se extenderá la planta de tratamiento El Salitre. / Óscar Pérez

Cumplir con la sentencia del Consejo de Estado de salvar el río Bogotá se ha vuelto prioridad para las autoridades. Varias acciones se han adelantado desde el fallo de marzo de 2014, entre ellas los planes para comenzar la ampliación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) El Salitre, ubicada en la localidad de Engativá. Un paso importante para las entidades encargadas, ya que esta sería una especie de filtro purificador de agua. Sin embargo, la noticia no cayó bien entre los habitantes de la zona, pues allí está el humedal El Cortijo.

Ayer en la mañana, la Corporación Autónoma Regional (CAR) anunció a la ciudad que dicha ampliación ya es un hecho. La segunda obligación prioritaria que tenía la CAR era adelantar la construcción de la segunda fase de esta planta, para subirla a tratamiento secundario y ampliar su capacidad. Por eso se realizó un crédito con el Banco Mundial por US$250 millones, que sumados a los recursos de la entidad, suman US$400 millones para la construcción de la obra.

Pero mientras esos anuncios se realizaban, en el humedal El Cortijo 50 personas expresaron con una marcha su descontento por lo que ellos llaman “una decisión arbitraria”. Juan Carlos Perafán, gestor comunitario de Engativá, expresó que la comunidad está consternada, pues si bien conocían que se adelantaba un proyecto de tal magnitud y se estaban realizando unas mesas de trabajo para acordar qué iba a pasar, no podían creer que la decisión estuviera tomada. Hoy los ciudadanos les están pidiendo a la CAR, al Distrito y al Ministerio de Ambiente que se retomen dichas mesas para hablar del proyecto y que se verifique la distancia entre la ampliación y los conjuntos residenciales, que están muy cerca del humedal, a tan solo 70 metros.

El director (e) de la CAR, Néstor Guillermo Franco, reconoció que efectivamente la ampliación de la PTAR toca el corazón de este espejo de agua, que tiene una longitud aproximada de 300 metros y unos 90 metros en su parte más ancha, y también reiteró la necesidad de que se siga con este proyecto para cumplir con el fallo del Consejo de Estado. “Un punto vertebral para la recuperación de este afluente es el tratamiento de las aguas residuales de 4 millones de habitantes, que deben ser tratadas por esta planta en condiciones técnicas que nos permiten garantizar que, una vez se vuelvan a verter, sean compatibles con las del río Bogotá”, puntualizó.

Además, reiteró el compromiso de la CAR y el Distrito de entregar a la ciudadanía el parque metropolitano El Salitre, donde habrá aulas de formación ambiental y ecológica para los ciudadanos y áreas de recreación pasiva.

Los vecinos del humedal realizarán una nueva protesta el próximo sábado a las 9:00 a.m. Si bien ellos entienden que las autoridades están tratando de acabar con un gran mal, que es la gran contaminación del río Bogotá, también son conscientes de que construir encima de un humedal podría ser una solución con consecuencias nefastas, pues temen que no solo se acabe con este lugar, que alberga una gran diversidad de fauna y flora, sino que también termine por inundar en un futuro sus predios y, de esta manera, la cura termine siendo peor que la enfermedad.

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