De Roux, el candidato verde

Con un 47% de favorabilidad, Carlos Vicente de Roux fue escogido como candidato único de la Alianza Verde. En el partido las fuertes presiones por establecer alianzas políticas que permitan un futuro juego en la Alcaldía ya están al orden del día.

Carlos Vicente de Roux fue escogido como candidato único a la Alcaldía de Bogotá por la Alianza Verde. /Cristian Garavito
Por una pequeña diferencia, el concejal Carlos Vicente De Roux es desde ayer el candidato oficial del partido Alianza Verde. Una pequeña victoria para una campaña que se augura difícil, a juzgar por el porcentaje de intención de voto del 2.2% que registró en la última encuesta, de la firma Gallup. Por eso De Roux ahora no solo se enfrenta a los avatares de la contienda política,  también a las fuertes presiones internas de quienes creen que más pronto que tarde debe establecer alianzas para darle juego al partido.
 
Sobre todo, teniendo en cuenta la salida al ruedo de Enrique Peñalosa, que renunció a la Alianza Verde en compañía de algunos disidentes de la Unidad Nacional en Bogotá, buscando recobrar el protagonismo para aspirar de nuevo a la alcaldía de la capital.
 
Según la medición de Gallup, De Roux tiene el 4.6% de favorabilidad y solo un 35% de las personas encuestadas lo conocen. Mientras que Peñalosa tiene un 29% de favorabilidad y un 92% de reconocimiento. Cifras que aparentemente benefician a Peñalosa, pero que podrían repetir la historia de punteos prematuros en las encuestas y posteriores fracasos del exalcalde, que no gana desde 1997 una elección.
 
Por eso, hay quienes creen, como el concejal Diego García y la  representante a la Cámara Angélica Lozano, por la Alianza Verde, que De Roux tiene todo un espacio político que ganar, un 65% del electorado no lo conoce a diferencia de Peñalosa, Clara López, o Francisco Santos, quienes tienen respectivamente el 92%, 92% y 84% de reconocimiento.
 
“La gente está cansada de lo mismo y tenemos el chance de posicionar unas prácticas más allá de los discursos de un modelo bueno de ciudad, por eso creo que debemos ir hasta el final. También  soy consciente de las tres vertientes de la Alianza Verde que son hinchas de las alianzas con Peñalosa, Rafael Pardo o Clara López, pero nosotros no estamos para regalarnos por acuerdos políticos o puestos, debemos ahora concentrarnos en hacer un buen programa, dijo Lozano.
 
El escenario en el Concejo de Bogotá muestra esas tendencias, que lejos de ser nuevas, son divisiones que existen desde que el Partido Verde se fusionó con el movimiento de izquierda Progresista en 2012, buscando sumar fuerzas para afrontar el umbral de las elecciones al Congreso. La tensión entre los progresistas cercanos al proyecto político de Gustavo Petro y quienes respaldaban el camino trazado por Enrique Peñalosa fue marcada y sigue así en la Alianza Verde, pese a que las razones han variado, ya que muchos concejales progresistas se distanciaron de Petro.
 
Por eso no extraña escuchar a los concejales que pertenecían al Partido Verde decir que respetan la elección de Carlos Vicente de Roux, pero que le van a pedir buscar alternativas de alianza, en especial con Peñalosa. “Hoy seguimos siendo dos partidos. Hago parte de una tendencia que venía con Peñalosa y eso no va a cambiar de la noche a la mañana. Carlos Vicente es un hombre respetable, pero apoyó en su momento a Samuel Moreno y a Gustavo Petro, y representa un modelo de ciudad totalmente diferente. Peñalosa pidió que hicieran la encuesta en mayo, como finalmente se hizo, y le dijeron que no y así le cerraron el paso. Ahora busca llegar por firmas, aseguró la concejal Lucía Bastidas.
 
“Los cinco concejales y los 20 ediles que éramos del Partido Verde tenemos una línea política muy clara y está con Peñalosa. Ellos defienden la Bogotá Humana y nosotros no. Por eso le voy a pedir a De Roux que empiece a buscar alternativas reales con Peñalosa. Con él como candidato no podemos arrastrar una lista contundente a los comicios para Concejo ni edilatos, expresó el concejal  Hosman Martínez. 
 
Hay quienes, claro, también han cerrado sus filas alrededor de la candidatura de Carlos Vicente de Roux. “Hosman no es vocero mío ni de Edward Arias ni de muchos ediles que eran del Verde y están conmigo apoyando a Carlos Vicente de Roux, además como partido los avales se van a entregar a quienes respalden esa posición”, aseguró, por su parte Antonio Sanguino, antiguo miembro del Partido Verde y contendiente en la consulta de De Roux. Entre esos también están los siete concejales progresistas. “Carlos Vicente de Roux es un concejal que ha demostrado capacidad y conocimiento grande de la ciudad. Hay unos que han presentado su propuesta de apoyar a Peñalosa, pero hasta no transitar el camino de fortalecer propuestas, el partido se abstendrá y De Roux será su único candidato”, dijo el concejal Carlos Roberto Sáenz. 
 
Sanguino dijo  que la encuesta de Datexco lo dejó satisfecho y que ahora se trata de unir fuerzas. En la misma orilla está la senadora de la Alianza Verde, Claudia López, enfática en decir que Peñalosa renunció al partido y que los verdes acompañan a De Roux “para recuperar a Bogotá”.
 
Más allá de vislumbrar alianzas cerca, Carlos Vicente de Roux, está lejos de querer mostrase como un contradictor polarizante. “Recogeré y desarrollaré lo mejor de la gestión de los anteriores alcaldes”, sostuvo  ayer. Una posición que este abogado de la Universidad Externado de Colombia, experto en Derechos Humanos, ha manifestado en diferentes escenarios, como defensor del Plan de Desarrollo de la administración de Gustavo Petro y aliado de la izquierda democrática en el proceso de paz del Gobierno y las Farc. 
 
Con una experiencia de 12 años en el Concejo de Bogotá, De Roux ha concentrado su atención en las salidas y lunares para la movilidad de la ciudad y algunas denuncias de corrupción, como el informe que presentó sobre las posibles relaciones entre el cartel de las contrataciones en Bogotá y el senador Iván Moreno, en 2010. Deberá ahora medirse con propuestas como candidato a la Alcaldía y sorprender para desvirtuar los resultados de las primeras encuestas que le auguran poca contundencia electoral.