Delitos en Transmilenio, historia de todos los días

A través de redes sociales les pedimos a nuestros lectores que nos contaran sus experiencias y estas son algunas de ellas.

Acoso sexual a dos usuarias de Transmilenio. Asaltos con los articulados en movimiento. “cosquilleros” profesionales, que desocupan bolsos aprovechando el tumulto. Asesinatos en inmediaciones de la estaciones… las historias de delitos alrededor del sistema de transporte son cada vez más continuas. Ya la Policía anunció un refuerzo en la seguridad, pero el Distrito insiste que es insuficiente para proteger a los casi dos millones de usuarios que usan los articulados.
A este panorama se suma otro lío: la gente no denuncia y esto no permite conocer el verdadero panorama de seguridad o inseguridad del sistema. ¿Por qué? Los trámites son engorrosos, demorados y, en la mayoría, con resultados estériles (lea ¿Por qué nadie denuncia los atracos en Transmilenio?). A través de redes sociales les pedimos a los lectores de El Espectador que nos contaran sus historias a bordo de Transmilenio y estas son algunas de ellas.

En la puerta de la estación

“En marzo a mi hijo, que estudia derecho en Universidad Autónoma, salió casi a las 10:00 de la noche. Cuando estaba por ingresar a la estación universidades de Transmilenio un hampón le puso un cuchillo en el cuello y lo hizo devolver una cuadra y lo metió a una casa abandonada del sector, donde otro delincuente lo esperaba. Le robaron todas sus pertenencias. No contentos con lo que se apropiaron, le propinaron una golpiza. Lo hacen, tal vez, para desorientarlos, pues no dejan de pegarles hasta que salen a la calle y el muchacho, entre la golpiza y el pánico, no recuerda a cual casa lo metieron ni mucho menos de sus atacantes. Esto sucedió a puertas de la estación, por lo que la seguridad debe extenderse. Lo pudieron matar. Solo Dios nos salvó de una tragedia. Luego, 20 días después, en una estación de la calle 80 un cosquillero le saco la Tablet”.
Heison Martínez Ávila

Sin billetera

“Mi padre se dirigía desde el Portal Sur hacia el centro. En ese transcurso de ruta le robaron la billetera. En la billetera llevaba sus documentos personales, dinero, etc. Él no supo que lo habían robado hasta que llego al trabajo y se dio cuenta que no tenía su billetera”.
Jenniffer Díaz R.

Me pudo costar la vida

“Aproximadamente las 4:00 pm me subí en Hortúa, en un ruta fácil. Iba hasta la Avenida Jiménez, pero en la estación Hospital yo hablaba por celular. Cuando se abrió la puerta, se subieron tres jóvenes e intentan robarme. Me opuse y ellos sacaron un arma blanca, pero finalmente no me atracaron. Igual, fue algo que me pudo costar la vida”.
Óscar Andrés Araque

Acoso sexual

“Ingresé en la estación de la calle 45 y me ubiqué en el último vagón. Iba rumbo el portal calle 80, en un D20. Como siempre, el articulado estaba repleto. A medida que iba ingresando gente, resulté en medio del vagón. Pasadas unas estaciones y en medio del apretón sentí como desde atrás alguien me respiraba en la nuca muy extrañamente e intenté correrme. No cabía ni un alma. Me volteé y lo miré ‘rayado. Aún con eso, prosiguió. Se hacía el que lo empujaban y se rosaba contra mi cuerpo. No quise hacer escándalo y opté por decirle en alto tono: ¡viejo asqueroso! Y me corrí más. El individuo, al ver que los pasajeros empezaron a mirarlo, prefirió bajarse”.
Sharon Pardo

Con cuchillo en mano

“El 16 de abril, a la 1:30 p.m., en la estación Cardioinfantil me robaron en un Transmilenio, con cuchillo en mano. Iba en la silla de atrás, al lado de la puerta, hablando por celular. Cuando el Transmilenio abrió la puerta, se subieron dos sujetos y uno me quiso rapar el celular. Alcance a cogerle el brazo y a clavarle las uñas. Quería que el TM cerrara la puerta y que el ladrón quedara adentro. Empecé a gritar y no soltaba al tipo. Este ladrón me decía que me callara, que me dejara robar, hasta que se vio apurado por que el TM iba a cerrar la puerta y me dijo: ‘¡Ah! ¿no se va a dejar robar?’ y se mandó la otra mano atrás, saco un cuchillo y me lo puso en el cuello. Ante eso no pude hacer más que soltar el celular. Esta semana un vecino me comentó que en el bus dual C84 que llega a Suba, en la estación de 21 Ángeles se subieron dos personas con armas de fuego y asaltaron a los pasajeros. Como el bus ya no vuelve a parar hasta en un paradero de la calle, fue normal para ellos bajarse con las pertenencias de todos”.
Lizeth Milena Ladino Rueda

Mal parqueado

“Mi hermana fue arrollada el lunes 26 de abril por una moto, en el puente de la calle 197 en la Autopista Norte. Todo debido a que el alimentador de Transmilenio, no quiso parquear en el paradero correspondiente, sino varios metros atrás, donde los carros y motos tenían acceso para seguir. Mi hermana sufrió esguince de tobillo y el señor del alimentador dijo que no podía responder, porque tenía que terminar la tabla. Que llamará y pusiera la queja en TM, algo que hicimos, pero no nos supieron dar respuesta. No solo es la inseguridad dentro del sistema, es la falta de cultura ciudadana de los conductores del servicio Transmilenio, que por cumplir con lo que les ordenan pueden acabar con la vida de los usuarios”.
Eliana Beltrán Mayorga

En los alimentadores

Mi denuncia frente a los robos en Transmilenio se relata en la zona de los alimentadores, donde los delincuentes se suben en las estaciones de parada para intimidar a las personas con armas blancas, bloqueando las puertas y así poder despojar a los usuarios de sus pertenencias. Después huyen como si nada. La ruta del alimentador es Paraíso y estas actividades delincuenciales suceden a diario.
Cristian Andrés Suta Pinilla

Una estampida humana

Mi historia ocurrió en la noche del jueves 9 de abril, casi a las 7:00 p.m. Abordé el articulado en la estación de la calle 26 con Caracas rumbo al norte. Me senté en la parte media, donde está la articulación del bus. Llevaba aproximadamente 20 minutos de recorrido (aún en la Caracas) cuando escuche una gran bulla y sentí como la gente que estaba en la parte de atrás empezó a correr hacia adelante, como una estampida humana. Huían de tres jóvenes que, con cuchillo, atracaron a la gente mientras el vehículo estaba en movimiento. Luego, cuando el bus se detuvo y se abrió la puerta, vi por la ventana cómo huyeron del lugar. No supe a cuántos atracaron ni que les robaron, porque la gente seguía conmocionada por el susto. Desde ese día coger Transmilenio se volvió en un martirio, porque ya no me podía sentir segura, debido a que las estaciones dónde suelo coger bus son la de la calle 26 y la de Alcalá, dónde son comunes los atracos.
Luisa Rodríguez

 

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