Según el Distrito, la tasa pasó de 2,8 % a 2,1 % en el último año

Deserción escolar, un tema social y económico

A pesar de que la desescolarización en colegios públicos ha ido en descenso, sigue siendo tres veces mayor que en instituciones privadas. Expertos creen que se debe a la falta de una educación más pertinente a las realidades sociales.

Entre las principales causas de deserción se encuentran el embarazo adolescente y la repetición de años. Archivo El Espectador

Aunque no es común escuchar que un niño no esté estudiando en Bogotá, al menos 24.000 menores no se matricularon el año pasado, según cifras del Distrito. Esto responde a diferentes aspectos, como el embarazo adolescente, la pérdida del año escolar y la falta de transporte o alimentación, y a factores externos como el nivel socioeconómico y el clima familiar. Si bien en la última década los indicadores han disminuido, la brecha entre colegios públicos y privados sigue siendo evidente. Mientras en las instituciones distritales se registró en el último año una deserción del 2,1 %, en las privadas sólo fue de 0,8 %.

Según el último informe de Bogotá Cómo Vamos, este es un cuello de botella general en el sistema educativo de Bogotá, ya que, si bien se ha trabajado en fortalecer la infraestructura y la recepción, preocupan cifras como la deserción en secundaria, donde se registran las tasas más altas, al alcanzar 3,1 %, o casos como el de la localidad de Santa Fe, donde la cifra llega a un preocupante 6,9 %.

Este panorama, de acuerdo con Ángel Facundo, doctor en sociología de la educación, se debe en gran medida a factores asociados con la familia: “Para los padres con un grado de educación, ya sea bachillerato o un título universitario, el hecho de que sus hijos estudien es importante, por lo que se preocupan por acompañar a los niños a realizar sus tareas y están mucho más pendientes de su desarrollo académico”.

Para el pedagogo y economista Julián de Zubiría, más allá del transporte o la alimentación escolar, el tema trasciende al embarazo adolescente y la pertinencia de la educación básica. “Cuando se les pregunta a los menores por qué abandonaron el colegio, una respuesta muy frecuente es que la escuela no les da lo que necesitan, debido a que la educación es muy impertinente. Además, no se pueden dejar de lado los graves problemas de la población y los problemas sociales”.

Para buscar una solución, el Distrito ha puesto en marcha diferentes programas. Por ejemplo, en la Ruta del Acceso y la permanencia escolar se hace un seguimiento “niño a niño” para garantizar su continuidad académica. Por otro lado, se adelantan acciones de acompañamiento a los 100 colegios públicos con más alta deserción y se comenzaron a implementar acciones exitosas en otras instituciones. Asimismo, desde el año pasado se busca puerta a puerta a la población desescolarizada, estrategia a través de la cual han logrado vincular de nuevo a alrededor de 6.000 estudiantes a los colegios.

Ante los resultados de la Encuesta Distrital de Deserción Escolar (EDE) de 2015, que determinó que una de las principales causas por las que los estudiantes dejan el colegio es la insuficiencia en el apoyo de transporte y alimentación escolar, se implementó el proyecto Al Colegio en Bici y a nivel nacional el Programa de Alimentación Escolar (PAE).

Por último está la construcción de colegios. Si bien lo que se quiere enfrentar directamente es la alta demanda de cupos en la ciudad, con esto también se busca reforzar la infraestructura educativa en los colegios, un factor importante, de acuerdo con Ángel Facundo. Para el pedagogo, “es muy difícil que un niño se concentre o aprenda dentro de una institución que está que se cae o con implementos o textos que no son pertinentes”.

Pero esto no es lo único. El pedagogo agrega que, más allá de construir nuevas infraestructuras, la solución se debe concentrar en la atención al estudiante. Según Facundo, mientras en las instituciones privadas hay una mayor preocupación para que el estudiante rinda, en los colegios públicos la condición es distinta. “Hay menos preocupación de si el estudiante aprueba o aprende. No es tan personalizado el seguimiento”, asegura.

En gran medida, esto tendría que ver con el modelo educativo. Según De Zubiría, la educación debe estar más contextualizada a la realidad del estudiante y lo que piensa hacer en el futuro. Para Facundo, esto es fundamental, ya que los estudiantes, especialmente de los colegios públicos, “tienden a dejar sus estudios porque saben que no van a obtener fácilmente un título profesional, que los cupos en el Sena son pocos y los cupos en las universidades públicas son limitados, entonces no ven que la educación sea un factor de desarrollo y eso hace que sea irrelevante”.

La cuestión, para ambos, no está sólo en evaluar a los estudiantes y profesores, así como en reforzar las infraestructuras, sino también en cuestionar la calidad de los programas académicos, ya que se ha convertido en una deuda de la educación básica en la ciudad.

 

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