Después del Bronx, Distrito va por la olla cerca de Corabastos

La Secretaría de Seguridad prepara una intervención al sector de ‘El Cartuchito’, en la localidad de Kennedy, el cual abarca los problemáticos sectores de El Amparo, María Paz y la puerta seis de la central de abastos.

El Amparo, en el suroccidente de la capital colombiana, es uno de los barrios que cargan con el estigma de la inseguridad, pues en uno de sus límites con otras zonas se han articulado redes de microtráfico. / Luis Ángel

Hace ocho meses, en un despliegue cinematográfico y frontal, más de 2.500 uniformados se tomaron el sector del Bronx, en el centro de Bogotá. Allí, fue desmantelada la que era considerada la olla más grande del país. Sin embargo, las autoridades admiten que este era apenas uno de los tantos focos del crimen que se han apoderado de la capital.

Después de esta intervención –a la que siguió la recuperación de sectores aledaños como San Bernardo, Cinco Huecos y La Estanzuela– el Distrito tiene la lupa puesta sobre otra zona que, así como el Bronx, es considerada una de las ollas madres de Bogotá: se trata de ‘El Cartuchito’, en la localidad de Kennedy, el cual abarca los problemáticos sectores de El Amparo, María Paz y Corabastos (puntualmente en su puerta seis).

Allí, al igual que pasaba en el Bronx, operan sin Dios ni Ley sofisticadas organizaciones delincuenciales dedicadas al microtráfico de estupefacientes y al contrabando de armamento, licor y alimentos. También hay prostíbulos, habitantes de la calle, menores explotados sexual y laboralmente, así como recicladores que están asociados con el expendio de drogas.

A pesar de los múltiples operativos y que hace más de una década se conoce la actividad delincuencial que gira en torno al sector, las autoridades no han podido dar con los cabecillas ni han logrado desmontar la criminalidad que se apoderó de la zona y que hoy la tiene como una de las más peligrosas de Bogotá.

El secretario de Seguridad del Distrito, Daniel Mejía, no oculta su preocupación cuando de hablar de ‘El Cartuchito’ se trata; sin embargo, sentencia que restan meses para que llegue a su fin: “El año pasado nos enfocamos en recuperar las zonas más críticas del centro de la ciudad. Ahora, la zona que a mí más me preocupa es la que se ubica detrás de la puerta seis de Corabastos: ‘El Cartuchito’, que abarca barrios como María Paz. Es un sector que necesariamente tendremos que intervenir en los próximos meses”, manifestó este martes.

Una investigación adelantada entre 2010 y 2011 por la propia Administración y la Corporación Nuevo Arco Iris advertía de lo problemático de la zona. Según se pudo determinar, es por Corabastos por donde entra la mayoría de la droga, armas y dineros ilícitos que circulan por Bogotá.

El estudio planteó que, para alcanzar tan amplio espectro en la ciudad, las bandas criminales están fuertemente engranadas con estructuras de protección, redes de servicios logísticos y financieros, al igual que con canales de suministro que operan por fuera de los límites de jurisdicción de autoridades locales, para así atender demandas insatisfechas por medio de bienes y servicios ilícitos.

Entre otras temáticas controvertidas que aborda la publicación, figuran los servicios informales de protección y cobro extorsivo, la distribución de menudeo de sustancias psicoactivas, el lavado de activos y el transporte ‘protegido’ de mercancías ilícitas.

La investigación reveló también que en Corabastos, donde diariamente se mueven cerca de US$3 millones, el primer poder lo ejercen estructuras criminales que determinan todos los movimientos de ingreso y distribución del tráfico ilegal. Según algunos vendedores, a partir de 2009 empezaron a operar en la central cerca de 17 estructuras delincuenciales. Las más identificadas son ‘Los Polochos’, ‘Los Primos’ y algunos que se hacen llamar autodefensas Bloque Capital.

Se estima que entre la medianoche y las 11:00 a.m. se enciende la actividad ilegal en los pasillos de Corabastos y en las calles que lo rodean.