Detalles del supuesto complot contra Petro

Antiguos trabajadores de las empresas Aseo Capital y Lime describieron cómo, presuntamente, se interrumpió la recolección
de basuras para afectar el esquema del alcalde Gustavo Petro.

Víctor Caro, Cristian Muñoz, Fernando Pineda y Javier Velasco, exempleados de Aseo Capital y Lime contaron a la Alcaldía cómo los privados habrían hecho maniobras para entorpecer la prestación del servicio de aseo en la ciudad antes del 18 de diciembre de 2012. / Luis Ángel

Parte de la polémica que se desató en la ciudad con la destitución de Gustavo Petro, ordenada por la Procuraduría el 9 de diciembre de 2013 debido al cambio del esquema de aseo de la ciudad, fue la teoría de la conspiración: ¿orquestaron los operadores privados un plan para sabotear la iniciativa del alcalde? Según las empresas privadas, la respuesta es un no rotundo: todo se hizo bajo los parámetros legales. Sin embargo, Petro afirma que sí hubo sabotaje. Emilio Tapia, involucrado en el carrusel de la contratación, les dijo a la Fiscalía y a este diario que el complot fue una realidad. Y ahora a esas voces se unen las de cuatro trabajadores de la empresa distrital Aguas de Bogotá.

Se trata de Javier Velasco, Fernando Pineda, Cristian Muñoz y Víctor Caro, quienes trabajaron hasta abril de este año en Lime y Aseo Capital. En diálogo con El Espectador, todos aseguran haber sido conductores de vehículos relacionados con la recolección de basuras para la época en que el alcalde Petro cambió las reglas de juego el 18 de diciembre de 2012. Asimismo, todos afirman haber recibido directrices tendientes a fomentar el caos para llenar a Bogotá de residuos. “(Ya para el 18) llevábamos dos días sin recoger . Yo tenía las zonas de Quiroga y Olaya (sur de Bogotá) y allí se dejaron de recoger en esos dos días de 60 a 65 toneladas de basura”, manifestó Fernando Pineda, extrabajador de Lime.

Cristian Muñoz, exempleado de Aseo Capital, contó que un día antes de que comenzara el nuevo modelo de aseo, mientras hacía un recorrido sobre la carrera 13 entre las calles 82 y 85, un supervisor le dio la orden de parar. Eran casi las 9 de la noche. “Vaya por pedazos de la carrera 7ª a la avenida Circunvalar. No haga la ruta completa”.

En otras palabras, Muñoz relató que ese día le pidieron hacer algo que entre ellos se conoce como “la mordisqueada” de un recorrido: dejar de recoger basuras sin tener que evadir totalmente la ruta asignada, ya que los carros tienen sistemas GPS con los cuales el Distrito hace seguimiento a la labor de recolección.

Pineda agregó que el lunes 17 de diciembre de 2012 los llamaron a él y a sus compañeros en la tarde para integrarse a la base de Lime en Puente Aranda, donde la orden fue: “Que cogiéramos los carros (de recolección) y nos fuéramos desplazando por la 13 hasta llegar a Funza. Éramos de 15 a 20 conductores llevando carros. De ahí, cinco personas los trasladaban a otra parte para que no nos diéramos cuenta dónde los dejaban. Luego los jefes operativos nos esperaban para volver por más carros”. Javier Velasco, antiguo trabajador de Aseo Capital, agregó que había sido informado de que la mayoría de vehículos de recolección habían sido trasladados a Soacha porque, según le explicaron sus superiores, la idea era que el alcalde Petro no se apoderara de ellos.

Los cuestionamientos

De la aparición de estos testigos surgen varios interrogantes. El primero y el más evidente: ¿por qué hablar ahora, justo cuando el alcalde Petro está en tremendo lío por sus decisiones sobre el esquema de recolección de basuras? ¿Por qué guardaron silencio todo un año? ¿Sostendrán sus palabras ante las autoridades? Según fuentes de la Alcaldía, en donde ya se conocen estas versiones, la información de estos cuatro hombres —y de otros testigos— está siendo canalizada por un abogado del Distrito y va a ser puesta en conocimiento de la Fiscalía, para que ésta considere si se debería investigar el posible complot. Igualmente las denuncias llegarán a la Procuraduría como nuevas pruebas en el expediente disciplinario contra Petro.

Lime y Aseo Capital, por su parte, niegan todo lo dicho por los hoy recolectores de Aguas de Bogotá. “Rechazamos categóricamente las acusaciones. Ya hemos dicho que dejamos de recoger basuras sólo el día que no se nos permitió. No hubo ninguna instrucción de hacer la ruta ‘mordisqueada’. Los camiones se guardaron el 18 de diciembre en las bases de las empresas porque si no íbamos a recoger las basuras no podíamos tenerlos en las calles. Ese no es un procedimiento oculto. En esa época el alcalde Petro amenazó con quitarles a los operadores los camiones con ayuda de la Fuerza Pública”, explicó Juan Pablo Estrada, abogado de Lime y Aseo Capital.

Según la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, en su informe de la visita al relleno de Doña Juana en diciembre 18 de 2012, ese día que se cambió el esquema de recolección de basuras se redujo el promedio de toneladas de residuos recibidas en un 83%, “debido en gran medida a los residuos acumulados dentro de ocho horas, donde no se prestó el servicio por parte de la EAAB”. Es decir, por responsabilidad del propio Distrito. Otra cosa dicen en el Palacio Liévano.

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Redacción Bogotá

Bogotá

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