Directora del IDU, a responder en el Concejo por inundación del deprimido de la 94

La bancada del Centro Democrático en el Cabildo citará a Yaneth Mantilla para que explique por qué se inundó una obra recién inaugurada, así como los planes de contingencia previstos para este tipo de emergencias.

Cristian Garavito/El Espectador

A “un error humano” atribuyó la Administración Distrital la inundación del deprimido de la calle 94 con NQS, inaugurado hace menos de dos meses y que sucumbió ante la fuerza de las lluvias que este domingo afectaron a Bogotá. Según dijo Yaneth Mantilla, directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), “por cuenta de una calamidad”, el contratista responsable no encendió a tiempo la planta eléctrica que abastece las bombas llamadas a evacuar las aguas. Sin embargo, esta explicación no cayó bien en el Concejo de Bogotá. (Lea: Al menos 29.000 bogotanos amanecieron sin luz por lluvias)

Este lunes, menos de 24 horas después de la emergencia, se conoció que la funcionaria será citada a un debate de control político para que responda por la eventualidad. Pero, ¿por qué se inundó una obra recién inaugurada? De acuerdo con el Distrito, ayer en solo 40 minutos el agua que cayó en la ciudad fue casi un tercio de lo que llovió en todo abril. No obstante, esa no fue la causa de la emergencia.

Contrario a lo que ocurre en muchos de estos casos, en esta oportunidad sí se contaba con la maquinaría adecuada y precisa que hubiera permitido atender cualquier eventualidad. Sin embargo, no es la Empresa de Acueducto y Alcantarillado la responsable de operarla. Es un contratista el que tiene a su cargo cuatro bombas con capacidad para evacuar 25 mil metros cúbicos de agua por segundo. (Imágenes: Las fuertes lluvias afectaron la movilidad en Bogotá)

“Esta operación a cargo del contratista hace parte de las condiciones contractuales normales de cualquier obra pública y es independiente a la entrega en funcionamiento de las vías y el espacio público que hacen parte del interconector”, argumentó el IDU, responsabilizando de los hechos al contratista que, por un “error humano”, no puso en funcionamiento la planta eléctrica que abastece las bombas de evacuación, lo que evitó que entraran en operación una vez iniciaron las lluvias.

“Cabe resaltar que, una vez iniciado el trabajo de las motobombas, el encharcamiento se superó en 12 minutos, situación que evidencia el correcto funcionamiento de este sistema para prevenir encharcamientos”, admitió el mismo Distrito.

Aunque el IDU anunció que hará efectivas las pólizas de cumplimiento por el error del contratista que no operó a tiempo maquinaria, la bancada del Centro Democrático en el Concejo no quedó satisfecha con las explicaciones. La directora de esa entidad tendrá que comparecer al Cabildo para responder, entre otras, ¿por qué la obra no ha sido recibida a satisfacción por la Administración? Y ¿por qué se permitió el uso anticipado de la obra?

La bancada también busca resolver otros interrogantes que quedaron tras la inundación: ¿qué estudios existen enmarcando los posibles riesgos de incidentes en la obra?; ¿a cargo de quién está la gestión de riesgos de la misma?; ¿en qué momento los sistemas de drenaje empezarán a operar de forma autónoma? Y especialmente, ¿cómo se evitará que hechos como los de ayer vuelvan a ocurrir?

"Tenemos serias dudas sobre la explicación que dio la directora del IDU y es importante que la Administración les responda a los bogotanos y le responda al Concejo, no solamente por la seguridad de los ciudadanos, sino porque esta obra realmente haya sido entregado con los estándares más altos de seguridad", dijo Daniel Palacios, concejal citante del debate. 

Lupa a río Tunjuelo

Sumado al deprimido de la 94, otro de los sectores más afectados por las lluvias fue el barrio Isla del Sol, donde se cuentan 138 familias afectadas: 404 adultos y 193 menores. Dada la emergencia, el Distrito entregó 438 kit noche y 138 de limpieza. También se atendieron contingencias en 12 puntos de la ciudad, principalmente taponamientos de sumideros que generan encharcamientos, caídas de árboles y eventuales deslizamientos de tierra. También hubo afectaciones en las redes de alcantarillado de Tunjuelito, San Cristóbal, Antonio Nariño, Engativá y Teusaquillo.

El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger) presta especial atención al caudal río Tunjuelo. A pesar de las fuertes lluvias, la entidad emitió un parte de tranquilidad y sostuvo que el río no se ha desbordado, ni tiene riesgo de que esto suceda.

“Los encharcamientos presentados en varias de las viviendas ubicadas en esta zona de la ciudad son a raíz del taponamiento de los sumideros que generan estas láminas de agua y no a causa del desbordamiento del Tunjuelo. Los niveles de este afluente se encuentran en un límite que no genera alertas de riesgo por desbordamiento. La altura libre del Tunjuelo está entre 1 y 2 metros”, informó el Instituto.