Distrito busca proteger los colegios cercanos a las ollas más duras del centro

Con la presencia de Policía Militar y hasta con campañas de limpieza pretenden mejorar el entorno de los colegios cercanos al clausurado Bronx o a ollas como Cinco Huecos.

/Alcaldía de Bogotá

Con el traslado de habitantes de calle y hasta con la presencia de la Policía Militar, entre otras medidas, el Distrito pretende proveer seguridad y tranquilidad en los entornos escolares más complejos de la ciudad, los que están rodeados de las plazas de vicio del centro de la ciudad. A partir del próximo lunes, se lanzará la campaña en el colegio Agustín Nieto Caballero y en el Liceo Nacional Antonia Santos, próximos a la zona del ya clausurado Bronx y la olla de Cinco Huecos. (Lea: De las aulas al Bronx, lío de vieja data)

Además de la presencia de los uniformados, la Secretaría de Seguridad dispondrá del acompañamiento de gestores de convivencia en la zona. Aguas de Bogotá, por su parte, se encargará de la recolección de basuras, el lavado de muros y andenes y la sensibilización y capacitación sobre comparendos ambientales y manejo de residuos sólidos en la zona.

La idea es replicar la campaña a todos los colegios de la localidad de Los Mártires, uno de los sectores más hostiles para los estudiantes. Una investigación que realizó hace dos años el Programa Integral de Orientación Escolar (RIO), de la Secretaría de Educación, muestra que estudiantes de cuatro colegios oficiales de la UPZ son presas, por su proximidad, del ambiente delictivo del sector. Se trata del Liceo Nacional Antonia Santos, el Liceo Nacional Agustín Nieto Caballero, el Colegio Distrital República Bolivariana de Venezuela y el Colegio Panamericano.

En la zona de influencia donde se encuentran estas instituciones se identificaron al menos 19 puntos asociados con el expendio y consumo de drogas, entre ellos el Bronx, la Plaza España, y otras calles y esquinas de barrios como el Voto Nacional, Santa Fe o La Favorita. Asimismo, hay al menos nueve sitios donde se ubican vendedores ambulantes que comercializan cigarrillos, licor y drogas entre los menores de edad.

Pero el peligro para los menores no se agota con el consumo de estupefacientes, que ya tienen un target importante entre los alumnos de esas instituciones, sino que se amplía a otras actividades, como la prostitución o el hurto, de los cuales los jóvenes también son presa. En la zona de alto impacto de trabajo sexual, dentro de la UPZ La Sabana, las autoridades han calculado alrededor de 100 establecimientos dedicados a estas actividades (moteles, casas de prostitución, residencias), en las mismas calles que ocupan los estudiantes de esos cuatro colegios.

Los menores también son captados para la delincuencia. Las estructuras criminales les cobran cuotas, desde $200.000 mensuales, para que puedan ejercer como expendedores de drogas o ladrones en sus territorios. La idea de la campaña del Distrito que arrancará el lunes, es cambiar las condiciones de esos entornos de la localidad de Los Mártires, para que los alumnos puedan estudiar con tranquilidad.

Temas relacionados