La productividad será clave para medir el éxito de estos recursos

Distrito espera usar el 31 % de su cupo de endeudamiento en 2021

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Juan Mauricio Ramírez, secretario de Hacienda, asegura que no se necesitará una reforma tributaria para que la capital pague su deuda. Entonces, ¿cómo se planea hacer?

Bogotá está próxima a cumplir seis meses desde que el Concejo aprobó el cupo de endeudamiento más alto de su historia: $10,79 billones. Este dinero, el Plan Marshall y el presupuesto aprobado para 2021 son los pilares de la estrategia del Distrito para hacerle frente al impacto económico causado por la pandemia.

Entre noviembre y diciembre de 2020, la administración de Claudia López usó el 2,29 % del cupo de endeudamiento; es decir, $231.000 millones. Junto con lo apropiado en el presupuesto de 2021 ($3,1 billones), se estima que para el cierre del año se haya utilizado el 31 % de estos recursos.

Hasta el momento, el Distrito ha avanzado en financiaciones como la colocación de bonos por más de $956.000 millones (que se registró en febrero de este año), y el acuerdo que se logró con el Banco de Desarrollo de Alemania (KFW) para inyectar US$60 millones (cerca de $220.440 millones) a la Ciclo Alameda Medio Milenio.

También se está negociando un crédito de hasta US$250 millones (más de $918.000 millones) con la Multilateral Investment Guarantee Agency (MIGA), organismo que hace parte del Banco Mundial. Si se concreta, sería un acuerdo histórico, pues, como lo explica José Roberto Acosta, director distrital de Crédito Público, el Banco Mundial nunca ha garantizado recursos a una subnacional.

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Pero que la ciudad disponga de $10,79 billones no se traduce en que los vaya a usar en su totalidad, ya que, como argumenta Juan Mauricio Ramírez, secretario de Hacienda, este cupo de endeudamiento funciona como el de una tarjeta de crédito: “Se usa en la medida en que las necesidades van siendo evidentes”.

El secretario detalla que dadas las caídas en el ingreso que se registraron el año pasado (Bogotá dejó de recibir $1,1 billones de acuerdo con la meta proyectada) y las esperadas para todo el cuatrienio, los cálculos indican que se necesita ese cupo para sacar adelante la inversión. No obstante, puede que la recuperación económica de la ciudad evolucione a un mayor ritmo, mejorando así el recaudo y evitando que se llegue al tope de la disponibilidad de recursos.

Hay que recordar que con este cupo el Distrito asumió la responsabilidad de conseguir recursos que impacten lo menos posible la deuda de la ciudad. De allí que, aseguran, una de las vías que ha demostrado mejores resultados ha sido la de emisión de bonos. “Esta seguirá siendo una fuente importante, y más cuando en diciembre se nos reconoció como emisor conocido recurrente por la Superintendencia Financiera, siendo la primera ciudad en lograrlo. Eso nos abre las puertas al mercado de la emisión de bonos, que es muy transparente, eficiente y democrático, para tener deuda en el mercado”, aseguró Acosta.

Esta es, pues, parte de la estrategia que tiene la administración de Claudia López para mantener a flote la economía de la ciudad durante el cuatrienio. Sin embargo, una pregunta frecuente al respecto es: ¿cómo pagará Bogotá la deuda que asumirá con el cupo más alto de su historia? Mauricio Ramírez es explícito al decir que para hacerlo no se necesitará una reforma tributaria en la ciudad, como algunos vienen diciendo.

Según el funcionario, la actual base de contribuyentes de la capital no terminará pagando más impuestos, salvo aquellos sectores que evidenciaron mayores ingresos en la cuarentena, como ciertas actividades relacionadas con el comercio electrónico; incrementos en el predial a inmuebles que tengan un avalúo catastral mayor a $1.092 millones, y otros contenidos en el Plan Marshall. Pero estos incrementos serían insuficientes para responder a la deuda, pues se estima que su aporte en los próximos diez años sería cercana al billón de pesos; es decir, el 9,2 % de la totalidad del cupo.

Sin embargo, hay que recordar que estos recursos solo se pueden usar para planes de inversión. Bajo esa premisa, la apuesta del Distrito es que el faltante salga de toda la productividad que se generaría tras el desarrollo de estos proyectos. En suma, más contribuyentes estarían generando más recaudos y, por consiguiente, recursos para saldar la deuda. Al respecto, se espera que estas inversiones jalonen la economía de la capital para crecer a una tasa del 4 % anual.

Es así como se estima que a la ciudad le tomaría al menos diez años pagar la deuda que asumiría con su actual cupo de endeudamiento. No obstante, para el secretario de Hacienda el problema no es endeudarse, ni a cuánto tiempo, sino si la inversión impactará positivamente la productividad y si el pago de intereses no está causando problemas de liquidez a corto plazo. “Nosotros cumplimos con ambas cosas”, asegura.

Según el reporte de Ramírez, a pesar de la pandemia, la ciudad continúa teniendo unas finanzas saludables, pues el pago de intereses sobre su ahorro alcanza un 2,51 % y, si llega al tope del cupo de endeudamiento, alcanzaría un 8 %, que está muy por debajo del techo que establece la ley, que es el 40 %. De hecho, la capacidad de endeudamiento que tiene la capital es muy grande, porque históricamente ha tenido una caja favorable, debido a la buena cultura de pago que tienen los bogotanos.

Así las cosas, la acertada ejecución de estos recursos queda en manos del Distrito, sobre todo en inversiones que mejoren la productividad, y el darle mejor manejo a lo que resta de la pandemia, pues cada coletazo económico que acompaña a las oleadas del COVID ha implicado el cierre de negocios, un impacto en el desempleo y, a la larga, una enorme barrera para la recuperación económica de la capital. Si la situación no mejora, toda la estrategia podría fracasar.

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