Distrito no demandará a medios de comunicación

Luego de la polémica por el informe sobre la calidad de agua del Distrito, el gerente del Acueducto asegura que pedirá rectificación, pero que no demandará a los medios que difundieron la noticia.

Los capitalinos amanecieron el lunes de esta semana con la noticia de que el agua que consumen a diario está contaminada con bacterias, que, según un informe de la misma Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, provenían “del tracto digestivo”, es decir, de materia fecal. La noticia fue publicada por Noticias Uno. Sucedió la noche anterior, el domingo, cuando fue emitida la investigación en que se afirmó que se encontró otra bacteria que produce cólera.

En la nota investigativa se consultó la opinión de una especialista microbióloga de la Secretaría de Salud, quien aseguró que la presencia de materia fecal podría causar problemas gastrointestinales en la población. El Acueducto desmintió el informe y el lunes, con sus técnicos en la planta de tratamiento Francisco Wiesner, explicó que un solo estudio no demostraba que el agua de Bogotá fuera insalubre, dado que, según la Empresa de Acueducto, luego de validar este primer informe, los técnicos de la empresa concluyeron que el agua era potable. El miércoles Gustavo Petro, alcalde mayor de Bogotá, en una entrevista con Colmundo Radio, calificó como “rumor” la información publicada y dijo que “eso es un delito y la decisión que he tomado es que se investigue penalmente". Petro abrió la posibilidad de que Noticias Uno fuera denunciado penalmente.

En entrevista con El Espectador, Diego Bravo, gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, asegura que no denunciará penalmente a este medio televisivo, pero anunció que pedirá a Noticias Uno que se rectifique por la información publicada. Bravo asegura que el objetivo no es arremeter contra la prensa, pero que una “seguidilla” de publicaciones han “rayado” en la injuria y la calumnia hacia la empresa que él representa y contra él mismo. También aclara que el Acueducto de Bogotá no tiene pensado demandar penalmente ni a otros medios de comunicación ni a concejales. Dice que esperará la rectificación del noticiero y que después se examinará si se emprenden otras medidas o no. El gerente aseguró que los “ataques” en su contra se deben a las decisiones que él ha tomado y que han afectado ciertos “intereses”.

Bravo, gerente del Acueducto de Bogotá, ha estado en el foco de la controversia pública no sólo por dicho informe, sino por decisiones que ha tomado como representante de la empresa, como la de no vender agua en bloque a municipios de Cundinamarca; el aumento de su sueldo que, supuestamente, él mismo promovió, y el hecho de que su esposa, Norma Osorio, trabajara hasta hace pocos días en la Alcaldía como asesora de Verónica Alcocer, esposa de Gustavo Petro, alcalde de Bogotá.

¿La Empresa de Acueducto y Alcantarillo de Bogotá demandará penalmente a Noticias Uno?

Primero quiero hacer una confesión: tenemos sentimientos encontrados con esta decisión, porque por un lado respetamos profundamente la libertad de prensa. No queremos que se reciba la señal de que nos resentimos con el periodismo crítico e investigativo. Pero por el otro lado, las notas -ya varias- de este periodista de alto contenido injurioso y difamatorio de la Empresa y del gerente. ¿Eso se debe permitir? El primer paso que ha decidido la Empresa es el de pedir con respeto, pero con energía, la rectificación de esta nota y de otras, porque ya es una seguidilla que están inscritas en ese mismo tono. Lo que pasa es que para decirlo en el leguaje que ha dado lugar a tanto debate, se pasó de calidad.

¿Por qué?

Este es un tema con el que no se puede hacer política, es la seguridad ciudadana. La calidad del agua en Bogotá es uno de los patrimonios más importantes que tienen los bogotanos y nos antecede y nos trascenderá. No estoy defendiendo esta administración, sino el patrimonio. Tengo el deber de hacerlo. No podemos permitir que, por fortuna sin éxito, generar alarma, incluso pánico cuando no hay razón para ello.

¿Es cierto que en el Acueducto se dio la orden de que no se le dieran declaraciones a Noticias Uno? Cecilia Orozco, directora del noticiero, afirma que el periodista buscó su reacción para contrarrestar la información del informe…

No es tal cual. A él lo atendieron y se le explicó que eso no tenía fundamento y que no podíamos amplificar una información que pudiera causar alama y afectara de manera grave la tranquilidad de los ciudadanos. Admiro la verticalidad y la reciedumbre del carácter de Cecilia Orozco, pero ella tiene un mapa extraño de las responsabilidades y parece que todas recaen en cabeza de otros. No sé si ella habrá reparado en el contenido injurioso y difamatorio de cerca de cuatro notas de Noticias Uno, tanto con la empresa como con su gerente.

¿A qué otras notas se refiere?

Desde hace dos o tres meses se publicó la primera y en esa se refirió al resultado de una licitación relativamente pequeña -en relación con las cifras que se manejan en la Empresa- y se tituló así: “En la era Petro el carrusel de la contratación es en la Empresa de Acueducto de Bogotá”. La concejal María Victoria Vargas, del Partido Liberal, ha estado haciendo un análisis de diferentes épocas de las empresas y de vínculos de funcionarios con otros, así como con empresas privadas y aseguró que en el Acueducto había un “roscograma” en donde la figura visible era yo, que el gerente manejaba el agua en Bogotá y en otros lugares del país, y que lo llevaba haciendo durante ocho años. No entiendo por qué, si llevo seis meses en el cargo y fui miembro de la junta de la empresa hace ocho años por un período inferior a un año.

¿La Empresa de Acueducto demandará penalmente a los concejales María Victoria Vargas (Liberal), Antonio Sanguino (Partido Verde) y a Marco Fidel Ramírez (PIN)?

Eso no tiene ningún fundamento. Seguiremos aceptando con la humildad y el respeto que corresponde el ejercicio del control político.

¿También es cierto que se demandará penalmente a otros medios de comunicación?

Esto se ha difundido mal. Las decisiones que tenemos no van encaminadas contra concejales ni con otros medios de comunicación. Nosotros no queremos terminar liados en procesos judiciales con la prensa, la respetamos profundamente.

Ignacio Castro, quien se desempeñaba como director de análisis de laboratorio en el Acueducto de Bogotá, ¿existe?

Él nunca firmó ningún informe.

Aunque no aparece firma, en la última página del informe se registró el nombre de Sandra Milena Medina Sepúlveda, quien aparece con el cargo de responsable Técnico de Laboratorio de Aguas…

Es una de las señoras del laboratorio. Pero Castro nunca firmó ni es director del laboratorio. Y ese señor tampoco fue despedido. Él fue declarado insubsistente.

¿Por qué?

Los cargos de libre nombramiento y remoción son razones del servicio. Y eso no tiene nada que ver con el informe, lo que se insinuó y sí se aseveró en la nota es que Castro, después de firmar dos informes fue despedido. Eso no es cierto. El primer informe es del año pasado, fue un tema de recomposición de dato. Después lo que viene son las contramuestras que desvirtúan las afirmaciones que se hacen en el primero. No quiero darle más largas al tema, creo que hay que cambiar de página.

¿Usted puede asegurar técnicamente que el agua de Bogotá no está contaminada con materia fecal?

Los ciudadanos de Bogotá tienen claro que el agua que se toman está bien, es potable. No entiendo qué interés habrá detrás para decirles que el agua que toman está contaminada. Lo único que está contaminado es ese informe. La certificación de la calidad del agua está a cargo de la Secretaría de Salud, se hacen muestras todos los días y se certifica cada año. Pero aparte de eso tenemos certificados de potabilización y de suministro del Icontec. Y tenemos también certificados de reconocimiento de nuestros laboratorios.

Entonces, ¿fue una mala lectura?

Si las pruebas son leídas por alguien que no conoce del tema y que no las ha estudiado, pues ve una cantidad de crucecitas y sucede lo mismo que cuando a uno le entregan un examen médico y uno se alarma, piensa que está grave y llega al médico y le dice que está bien y en los rangos normales. Nosotros funcionamos igual, tenemos unos indicadores de calidad que van de uno a 100. El rango de uno a cinco quiere decir no hay riesgo. Y la Empresa de Acueducto de Bogotá está por debajo de uno. Lo máximo que hemos estado es en dos. Aun con la existencia de partículas eso tiene un nivel de incidencia y se miden muchos factores. Es una medición que está en la ley y se hace de manera rigurosa. Entonces esto es muy complejo como para salir con calentura a decir que el agua de la ciudad está contaminada y que tiene cólera, porque así lo dijeron en la publicación. Si el agua de Bogotá tuviera cólera, los hospitales no hubieran dado abasto, estaríamos todos enfermos.

Cambiando de tema, con un Plan de Desarrollo desfinanciado en $12 billones, sus críticos aseguran que usted envía un mal mensaje al incrementarse en $5 millones su sueldo…

Es mentira, porque ningún funcionario se puede aumentar el sueldo. En mi caso, lo que hicieron fue un reconocimiento que estaban en mora de hacer, que es obligación de ley, en los gastos de representación. Eso sirve para hacer ruido público y saben que para la comunidad es un tema que afecta. El presidente de la República y el más humilde de los funcionarios tienen unos derechos y son irrenunciables. Lo que define el salario de un funcionario es la ley. Y si hubo un reajuste es porque no se estaba cumpliendo la ley. El gerente de la Empresa del Acueducto era el que menos ganaba de las empresas públicas, ni qué decir de la Empresa de Energía y la de Teléfonos, que estamos en la mitad de lo que ganan allá. No estoy defendiendo mi salario, pero sí tengo que decir, primero, que yo no lo incrementé, no es verdad. Eso forma parte de lo que afirma, sin tener fundamento, una de las notas publicadas por Noticias Uno. Y tampoco es cierto que me gane más que el alcalde, eso lo prohíbe la ley. Lo cierto es que no es iniciativa mía sino de la junta. Y desde luego, creo que se hace justicia con la responsabilidad que tengo.

¿Es cierto que su esposa, Norma Osorio, trabajó en la Alcaldía como asesora de Verónica Alcocer, esposa del alcalde, y que renunció hace poco? Si es así, ¿por qué renunció?

Claro que es verdad. Hay que decirlo con especial respeto por la mujer, ella tiene un gran valor profesional. Es una mujer que conoce la cultura y las tareas sociales, que son los componentes del trabajo típico de la primera dama. Y mi esposa, que es una mujer totalmente independiente de mí, tiene todo el derecho a trabajar. Y el alcalde decidió que su conocimiento podría apoyar ampliamente en los temas sociales y culturales, tareas que tiene que promover la Alcaldía. Yo no la nombro. En el Gobierno Nacional hay varios casos, y ahí por qué no reprochan nada y, además, me parece bien que no digan nada. Por ejemplo, la directora de Parque Nacionales, que es una mujer extraordinaria, preparada. Entonces, el presidente Santos no había podido nombrar al ministro de Justicia, que es uno de los juristas más importantes de este país. ¿Eso quién lo reprochó? Mi señora tiene la confianza de la primera dama, quien quería desarrollar esos programas y ella está en toda libertad, no hay ninguna inhabilidad ni impedimento.
Ahora mi señora ya consideró que su tarea terminaba hasta ahí. Pero bien podría haber seguido.

¿Qué cargo ocupó? ¿Qué profesión tiene?

Ella no ocupó ningún cargo, estaba vinculada por contrato. Ella manejaba programas culturales, artísticos y sociales para el despacho, programas que iban muy bien y ojalá que su retiro no afecte el desarrollo de los mismos. Ella tiene diversos estudios: diseñadora gráfica, ingeniera textil. Ella siempre ha tenido un gran vínculo con la cultura, ella ha sido pintora, aparecen en varios libros de pintura colombiana, ha sido profesora de artes, ha sido escultora.

¿Por qué cree que está siendo atacado?

Es muy difícil no asociar esto con las decisiones que he tomado y que afectan intereses muy grandes. Pero no tengo pruebas para vincular unas cosas con otras, pero digamos que coincide con decisiones muy importantes que están relacionadas con otras que fueron tomadas por otras personas en el pasado y que no entiendo por qué no he visto mencionar para nada y que nosotros estamos reevaluando. Por ejemplo, la venta de agua en bloque, coma la revisión de los contratos de gestión comercial. Habría que buscar coincidencias. Pero en muchos casos, ojalá que sea la mayoría, es porque hay contrariedad en lo que pienso, en lo que hago o antipatía. Incluso hay unos que me atacaron antes de llegar.