Distrito reconoce que sí hay problemas en los entornos escolares

La causa de que los locales comerciales estén tan cerca de los colegios tiene que ver con el Plan de Ordenamiento Territorial.

El fin de semana pasado, varios concejales denunciaron que no hay una regulación del Distrito en el tema de los entornos escolares. Según los cabildantes, en la mitad de Bogotá se consume alcohol cerca de los colegios y es baja la regulación de la Administración en el acuerdo 309 de 2008, que prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas alrededor de establecimientos educativos y religiosos. Aunque la Secretaría de Educación reconoce que existen problemas de este tipo en los entornos escolares, también desmiente que no se haya realizado una estrategia para combatirla.

Según Ariel Ávila, asesor en seguridad y convivencia de la Secretaría de Educación, el consumo de alcohol en los colegios en efecto aumenta por la cercanía de los locales que expenden estos productos cerca de las instituciones. Y aunque se ha intentado regular estos sitios, el gran obstáculo ha sido el diálogo con otras instituciones, pues hay reglas establecidas que van en contravía de las estrategias que se implementan.

Ese es el caso del Plan de Ordenamiento Territorial. La reglamentación del uso de suelo, según Ávila, permite que existan establecimientos cerca de los colegios hasta 250 metros. “Un metro más allá de esto, las personas pueden abrir locales. A veces se sellan y los vuelven a abrir a los ocho días. Ellos están muy cerca de los colegios, pero no se pueden regular. En todo caso los comerciantes han intentado ayudarnos, pero es duro lograr que todos colaboren”, afirma el asesor.

El problema que ve Ávila es que aunque los bares o las tiendas donde se venden alcohol se veten a los metros reglamentados por el acuerdo, también hay que reforzar la prevención, porque los jóvenes podrían conseguirlo cerca de sus hogares, incluso, en ellos. En ese sentido, disminuir estas cifras también es un trabajo de las familias que por supuesto tiene que articularse con la de los colegios. “A veces los chicos toman licor en sus casas. Tenemos un problema de familia muy importante y ahí también hemos hecho esfuerzos, pero es difícil porque los papás y las mamás trabajan muy duro y a veces es complicado el diálogo”, agrega.

Sin embargo, no es el único tema que afecta los entornos escolares. El asesor cuenta que también preocupan los atracos y los expendios de drogas. “Los estudiantes manifiestan que pueden conseguir drogas y alcohol muy fácil cerca de los colegios, por eso, reforzamos el tema de prevención. Aumentamos a 1.300 los orientadores en los colegios, diseñamos una campaña llamada "Entornos escolares seguros", establecimos corredores seguros con la Policía”, añade.

Además, asegura que no es cierto que no haya una voluntad política, pues uno de los grandes pilares de la Administración Petro ha sido generar más espacios para que los jóvenes se distraigan en varias áreas del conocimiento y no desperdicien su tiempo en su casa o en la calle, donde podrían consumir tanto alcohol como drogas: “por eso nuestra apuesta para la jornada 40X40. Esto nos permite mejorar los comportamientos de los estudiantes y nos ha permitido que se mantenga en las instituciones”.

Por otra parte, analistas de seguridad en la capital afirman que este no es solo un problema que le compete a la Secretaría de Educación, pues quienes regulan a los comerciantes son las alcaldías locales, que muchas veces no pueden vigilar tanto como quisieran por la falta de personal. Asimismo, se habla de que no hay control, porque dentro de las alcaldías hay ediles e integrantes de las Juntas de Acción Comunal que son financiados por estos sectores.

Panorama de los entornos escolares

De acuerdo con la información suministrada por los concejales, el consumo de alcohol dentro de los colegios es de: grados 5 es del 6.3%, grados 6 a 9 el 6.9% y grados de 10 y 11 es del 30.2%. A la fecha en las localidades de Candelaria, Chapinero y Teusaquillo han cerrado tres establecimientos; en Suba, 68; Engativá y Bosa, 26. Mientras que en Barrios Unidos, Kennedy, San Cristóbal, Usme y Tunjuelito no hay vigilancia sobre este tema.

Por otro lado, la Secretaría de Educación, junto con la Fiscalía, realizó una investigación en la que determinó otro tipo de riesgos. Cerca de estos colegios hay 131 ‘ollas’ para la venta, el consumo y el tránsito de drogas, 632 corredores asociados con la ocurrencia de hurto y 695 grupos de riesgo social y delincuencial (pandillas, organizaciones criminales, parches, etc.). Eso sin contar los 144 puntos relacionados con la ocurrencia de riñas y los 339 puntos de alto riesgo por accidentalidad vial.
 

 

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