Distrito se juega su suerte presupuestal

Todo apunta a que la propuesta de gastos e inversiones que hizo la administración se mantendrá intacta.

Nelly Patricia Mosquera, Julio César Acosta, Ricardo Bonilla, secretario de Hacienda y Venus Albeiro Silva, del Polo. / Archivo

Las diferentes secretarías y dependencias del Distrito ya explicaron en la Comisión de Hacienda del Concejo cómo gastarán los recursos que les serán asignados para 2014. Ahora serán los cabildantes los que decidan el enfoque que tendrá el gasto público durante el próximo año. Un gasto que está menguado por deudas y subsidios que ha asumido el Distrito y que, opositores y amigos creen, ponen en jaque la capacidad del gobierno de Gustavo Petro para cumplir con el plan de desarrollo de la Bogotá Humana.

El presupuesto que, el pasado primero de noviembre, radicó en el Concejo el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, fue presentado por $14,65 billones. Cerca de $1 billón más frente al aprobado para 2013, que fue de $13,69 billones. Sin embargo, pese a que la cifra aumenta, hay una disminución de recursos para la mayoría de sectores. Muchos de ellos, fundamentales para temas como la política social y la seguridad. Por ejemplo, la meta de construcción de viviendas para los más pobres se redujo casi a la mitad y el presupuesto destinado a gastos recurrentes de la Fuerza Pública, que venía costeando el Fondo de Vigilancia y Seguridad, deberá ser asumido por la Nación.

Esta disminución se debe a diversos factores. Por ejemplo, la administración y el Concejo no han llegado a un acuerdo sobre la necesidad de una modernización tributaria que le permita al Distrito recolectar más recursos vía impuestos y robustecer los controles a la evasión fiscal. También, a la obligación que tiene la ciudad de pagarles cerca de $110 mil millones a familias afectadas por el relleno Doña Juana y por la decisión del alcalde de incrementar los subsidios para los usuarios del Sistema Integrado de Transporte Público y que, según la administración, significan un gasto de $150 mil millones y para sus detractores cerca de $500 mil millones.

El pasado martes fueron radicadas las dos ponencias sobre el presupuesto. La primera, presentada conjuntamente por Nelly Patricia Mosquera, concejal por el Partido de la U, y Julio César Acosta, de Cambio Radical, no implica mayores modificaciones al proyecto de presupuesto que radicó Ricardo Bonilla. Conserva las pretensiones de la administración de enfocar el gasto de 2014 en Educación, Movilidad y Salud, pero desmonta las pretensiones de entidades como el Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), “pues se les quiere atribuir funciones que no les corresponden y han demostrado una total incapacidad de ejecución”, dice el concejal Acosta.

La otra, la radicada por Venus Albeiro Silva, del Polo, no altera los rubros asignados a cada una de las carteras, pero sí su forma de gasto. “Lo que hicimos fue, en cada una de las secretarías, bajar los montos destinados a inversión y aumentarlos en el gasto social. Más que cemento y obras, se necesita mejorar la calidad de vida de los más pobres”, dijo Silva. Sin embargo, anotó que los recursos de Movilidad seguirán intactos, pues recuperar la malla vial y la ejecución de obras es una prioridad de los bogotanos.

Precisamente es en Movilidad donde la administración tendrá la mayor responsabilidad de ejecución. Primero, porque asumió una responsabilidad con la ciudadanía al pedir autorización para endeudarse por $3,8 billones específicamente para obras de movilidad e infraestructura, y segundo porque, como ha reconocido la misma administración, la malla vial de la ciudad necesita una fuerte inversión.

De ese cupo de endeudamiento, que fue pedido para las obras que no se hicieron por valorización o para la construcción de Transmilenio por la Boyacá y el metro pesado, la ciudad ejecutará cerca de $1,8 billones en 2014. Sin embargo, la mayoría de esas obras no comenzarán a construirse durante el próximo año y los recursos destinados a ellas se invertirán en estudios, planos y preparación de licitaciones.

Hoy, los ponentes y el grueso de los concejales coinciden en que la discusión del presupuesto será de trámite. Los cambios en los rubros no excederán el 5% de lo que se pidió. Pero el reto es para la administración que, en diciembre de 2014, cuando solo falte un año para terminar su mandato, tendrá que demostrar que cumplió las promesas de campaña alrededor de la infraestructura y la calidad educativa, la consolidación del nuevo modelo de transporte público, la inversión en malla vial y la garantía del derecho a la salud para los más vulnerables, que son los proyectos para los que, precisamente, está pidiendo recursos.