Duro ambiente microempresarial en Bogotá

Los factores en los que más necesitan apoyo estos pequeños negocios son la calidad del producto, recursos y acompañamiento empresarial.

La mayoría de las microempresas registradas se encuentran en la localidad de Chapinero y Usaquén. / Archivo

Bogotá es el centro empresarial más grande del país. Según fuentes de la Cámara de Comercio de la capital, cada año se registran 66.000 nuevas empresas. Además ocupa el quinto puesto entre las mejores ciudades para hacer negocios y es la cuarta más atractiva para la inversión. Sin embargo, estos medidores no siempre reflejan la realidad, pues en la ciudad no todas son grandes compañías que pueden verse beneficiadas por flujos de capital extranjero. De hecho, de las 274.000 empresas registradas en la capital, el 85% son microempresas, de las cuales casi la mitad pertenecen a actividades comerciales. De manera que gran parte del bienestar empresarial del Distrito depende de los pequeños negocios bogotanos. Pero ¿cómo les está yendo?

La creación de nuevas empresas ha tenido un buen crecimiento en la ciudad, incluso en medio de la crisis del petróleo. Entre junio de 2014 y diciembre de 2015, el registro de compañías en la Cámara de Comercio de Bogotá creció 11%. Sin embargo, según cifras del Observatorio de Desarrollo Económico de la capital, hay un fenómeno que se oculta detrás de esas cifras: en los últimos meses también creció la liquidación de negocios. Los reportes indican que entre septiembre y noviembre de 2015 la cancelación de matrículas aumentó 21%. Un dato llamativo: nueve de cada diez de las empresas que adelantaron ese trámite fueron microempresas y pequeñas empresas.

Para Rosmery Quintero, presidenta de la Asociación Colombiana de Medianas y Pequeñas Industrias (Acopi), “la cifra de liquidación no necesariamente indica que las microempresas en Bogotá estén cerrando, sino que es probable que no han renovado sus registros mercantiles. Se puede entender como el resultado de la gran campaña de formalización de pequeños negocios que hicimos hace cuatro años. Y dado que desde el año pasado las cámaras de comercio vienen depurando los datos de las empresas que no renovaron sus papeles en los últimos tres años, se puede concluir que muchas matrículas de las compañías que participaron en el programa fueron canceladas”.

Sin embargo, Quintero agrega que el problema de la falta de renovación de los registros mercantiles tampoco es un problema menor. “En Bogotá y en toda Colombia hay un grave problema de competitividad con respecto a la informalidad, pues no hay progresividad. ¿Cómo es posible que la empresa más grande que hay en Colombia pague $1’700.000 de registros mercantiles y que una microempresa que tiene activos menores a $2 millones pague $60.000? Esta inequidad en los costos reduce los incentivos a las pymes para formalizarse”.

Para el exsecretario de Hacienda Ricardo Bonilla, “el ambiente para las microempresas no es sólo duro en Bogotá, sino en todo el país. Una muestra de ello es que el promedio de vida de cada una de estas unidades productivas es de cerca de tres años, es decir, la mortalidad empresarial es mayor que la mortalidad infantil. Asimismo estas empresas deben enfrentar el reto de pagar arriendos en una ciudad que tiene altos costos y de pagar sus obligaciones tributarias, como el impuesto de renta”.

Por su parte, el secretario de Desarrollo Económico, Fredy Castro, explicó que “es claro que el menor crecimiento económico que vive Colombia por la caída de los precios del petróleo representa un reto para las compañías del país y las microempresas en Bogotá no son la excepción. Los factores en los que más apoyo necesitan estos pequeños negocios en la capital son calidad del producto, recursos y acompañamiento empresarial. Por eso nos encontramos desarrollando un proyecto en el que elegiremos 500 microempresas con potencial para que puedan acceder a créditos de Bancoldex. Asimismo, entendemos que necesitamos idear estrategias para apoyar sectores específicos de la ciudad con políticas de choque y estamos realizando los estudios pertinentes para encontrar las zonas en las cuales podría haber mayor impacto”, concluyó.