Por: Alberto López de Mesa
Opinión

Educar al Esmad

La Procuraduría denuncia penalmente a William Muñoz, ex director del Instituto de Extensión de la Universidad Distrital, por haber despilfarrado, en gastos personales, $11 mil millones. Indignados por la aberrante corrupción, los estudiantes de todas las sedes salen a protestar. El 23 de septiembre a las 2:00 de la tarde, el estudiantado de la sede de la UD en la calle 42 cumple su manifestación frente al edificio, taponando la movilidad hacia el  sur de la carrera séptima.

El ESMAD llega a evacuar por la fuerza a los manifestantes, en la otra acera los estudiantes Javerianos observan el atropello y en solidaridad  arrojan piedras a los uniformados que, ofendidos por el inesperado ataque, los persiguen furiosos. Los gomelos javerianos, sin pericia en tales lides, corren hacia el campus de su Alma Mater y allá se les meten varios uniformados arrojándoles gases lacrimógenos, inconscientes de que en esa parte de la Universidad queda el Hospital San Ignacio y que en la biblioteca a esa hora había un evento publico, con presencia de familias con niños.

Hay vídeos, de ese mismo día, en los que en otras partes de la ciudad se ven actos desproporcionados de la policía anti disturbios, golpizas a jovencitas inermes, motorizados atropellando a manifestantes y detenciones que más parecen linchamientos. El presidente Duque, por inercia partidista, afirmó que el gobierno no puede admitir protestas violentas. Estudiantes, profesores y empleados de la Universidad Javeriana deploraron el silencio del rector ante las acciones desproporcionadas del ESMAD dentro del campus.

La sensatez considera que el ingreso a la Universidad de policías anti disturbios se justifica en operativos contra terroristas o cuando presenten y aprueben el examen de admisión. Aunque por lo visto, esta policía ni siquiera estudia lo que le corresponde, como agentes del orden. Si sus acciones afectan jardines infantiles y hospitales es porque proceden sin georreferencias. Si se ensañaron con jóvenes de la Javeriana, que en realidad los atacaron con guijarros que encontraron en el Parque Nacional, es porque no elaboran caracterizaciones de los manifestantes, que les permitan diferenciar entre jóvenes en el frenesí de la protesta y agitadores profesionales o guerrilleros infiltrados.

Desde mediados del siglo pasado los estudiantes se han posicionado como un sector importante de opinión, se manifiestan denunciando o protestando contra injusticias mundiales, como lo hicieron durante la guerra de Vietnam, o en el golpe al presidente chileno Salvador Allende. También apoyando las reivindicaciones generacionales de los hippies, con los rebeldes de mayo del 68 en París. En México y en Brasil lograron reformas constitucionales.  

Aquí en Colombia han salido a las calles a exigir recursos para la educación pública, a protestar contra los malos gobiernos, o a exigir calidad académica. Lógicamente, la impetuosidad juvenil ha sido y será distintivo en la forma de la protesta estudiantil. El joven estudiante es beligerante, enfrenta a la policía con piedras, en un tiempo fue casi una moda la “bomba Molotov”, ahora usan papas explosivas. 

En respuesta la policía anti disturbios posee equipo para contrarrestar estás escaramuzas: cascos, escudos y uniformes blindados contra las pedreas, tanquetas hidrantes que con chorros de agua aquietan a los amotinados, bombas de aturdimiento, balas de goma, gas lacrimógeno y para el enfrentamiento directo el bolillo, la cachiporra y el adminículo de choques eléctricos, toda una infraestructura y una parafernalia militar que les da ventajas para dominar a los amotinados.

La policía y todos sabemos que los movimientos estudiantiles son aprovechados políticamente y también estratégicamente por grupos subversivos urbanos e incluso son infiltrados por oficiantes del caos social con fines delictivos. En muchos casos entre los encapuchados que cometen los actos vandálicos durante las manifestaciones, hay infiltrados ajenos al movimiento estudiantil, ya sea para desprestigiar la manifestación o para usarla a favor de sus oscuros intereses.

El ESMAD ya debería tener un servicio de inteligencia que le permita reconocer el modus operandi de los unos y los otros, así mismo, con tecnología, con seguimientos, podía referenciarlos y capturarlos.

Una policía educada para agenciar el orden en sociedades democráticas, velaría por el trascurso pacifico de las manifestaciones populares. Pero cuando obedecen a gobiernos que no asumen las protestas sociales como legítimas formas de participación democrática, entonces es una policía que atropella a los manifestantes, que abusan de su fuerza y hasta inside en el desprestigio de los manifestantes.

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