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'El agua debe ser referente'

Édgar Cataño, miembro de ONU Hábitat, resalta la importancia de la planeación de las urbes a propósito del encuentro sobre desarrollo sostenible en la capital.

Édgar Cataño, director del programa ONU Hábitat Colombia. / Óscar Pérez

La idea de hacer encuentros anuales de seguimiento a las políticas mundiales de sostenibilidad nació luego de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, realizada en 2012. Los países miembros concluyeron, entre otros puntos, que una cumbre cada 20 años era demasiado tiempo para revisar la puesta en marcha de los compromisos pactados en el documento “El Futuro que Queremos” y que es crucial el rol de las ciudades en estas decisiones. Así, el año pasado el primer encuentro se realizó en Berlín.

Ahora el turno es para Bogotá, que tendrá la oportunidad de mostrar los pasos que está dando en materia de sostenibilidad en los Diálogos de Alto Nivel Río+20. Édgar Cataño, director del programa ONU Hábitat Colombia, habló sobre el encuentro, que se realizará hasta el 12 de agosto en la Plaza de los Artesanos, y contó que técnicamente le suenan proyectos como el Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá (suspendido temporalmente por el Consejo de Estado).

Si Río+20 terminó con críticas por el bajo compromiso de los líderes, ¿cómo hacer que este encuentro motive acciones concretas?

Una de las enseñanzas que nos dejó Río+20 fue que esto no se puede circunscribir a los gobiernos nacionales. Los gobiernos locales juegan un rol importante de establecer políticas focalizadas para propender por territorios más sostenibles. Pues si bien son iniciativas que a nivel nacional se pueden regular, toman lugar es en las ciudades. Allí es donde se toman las decisiones, y por tanto el rol de los mandatarios locales, las empresas y los ciudadanos es muy relevante.

¿Para qué sirve realizar el encuentro en Bogotá?

La ciudad será una oportunidad para profundizar la idea de establecer políticas locales, porque lo que se busca es que se compartan buenas prácticas. Además, se trata de aprovechar las revisiones a los Planes de Ordenamiento Territorial que están haciendo las ciudades del país para repensar el territorio. Algo que planteó Bogotá en la primera revisión de su POT (hoy suspendido) fue que la ciudad se ordenaba alrededor de las cuencas de agua y nos parece importante que ciudades como Montería y Santa Marta, a propósito del momento que está viviendo el país de escasez de agua, aprovechen esos instrumentos de gestión. Estos escenarios lo que hacen es concientizar a la población, los concejales, los alcaldes y el Gobierno para que entendamos que el POT se debe tomar como un instrumento serio.

Ya que menciona la importancia de los POT, ¿qué piensa del que propuso la administración?

Lo que ONU Hábitat piensa —fuera de la discusión política, porque eso es algo que tienen que manejar en el país los gobernantes— es que por el lado técnico nos parece muy importante que las ciudades consideren la densificación, la creación de ciudades mucho más compactas y el uso de los equipamientos para integrar a la población, porque hay un gran desafío en la equidad.

Es decir, que a ONU Hábitat le suena este POT...

Sí. En primera instancia el ordenamiento a través de las cuencas hídricas. Tener el agua como referente del ordenamiento territorial es algo de sentido común. Es importante considerarlo, porque si no, veremos como la ciudad crecerá en las laderas y sitios de alto riesgo, donde las comunidades resultarán afectadas en caso de una emergencia. Esto viene pasando en las ciudades colombianas, que han crecido de manera espontánea.

¿Y qué hacer con la resistencia de algunos constructores a este tipo de normas?

Es fundamental la participación del sector privado en la construcción de ciudades más sostenibles. Los negocios tienen que verse como negocios, pero la construcción tiene que propender por el bienestar colectivo. De nada sirve construir y construir y acumular dinero si el entorno en el cual estás desarrollando tu negocio no es sostenible y va a generar dificultades. Problemas como los que está viviendo Medellín con el edificio Space, han logrado llevar a una reflexión sobre hasta dónde puede llegar esa falta de normas. Es una discusión que tiene que dar el país, pues se viene pensando una propuesta de reforma a la ley de vivienda que tenga que ver con romper esa autorregulación en términos de construcción.

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