El bingo del Celestín Freinet

En la tercera entrega del informe especial sobre los planteles en convenio revelamos los vínculos del concejal Álvaro Argote con ese grupo y su influencia en la Secretaría de Educación.

Álvaro Argote no ha aumentado su votación desde 2003.
Álvaro Argote no ha aumentado su votación desde 2003.

En el video, el concejal Álvaro Argote luce animado. El Parque Albear de Suba está repleto de padres de familia del colegio Celestín Freinet. Un presentador introduce al cabildante del Polo Democrático y antiguo líder gremial del magisterio. Argote agarra el micrófono y comienza a animar el bingo. “Voy a hacer lo que más pueda por ustedes”, le promete a la comunidad.

Como reveló El Espectador en su edición de ayer, el colegio Celestín Freinet, propiedad de las hermanas Soraya y Yudy González Cifuentes, experimentó en cuestión de una década un desproporcionado crecimiento en el número de estudiantes que tiene en sus aulas y que son pagados con recursos del Distrito.

La capacidad de las González Cifuentes se vio aún más robustecida en la medida en que el resto de su familia adquirió y fundó al menos diez colegios (nueve en Suba y uno en Kennedy), que fueron creciendo a la par, nutridos con fondos del Distrito.

En los corrillos de la Secretaría de Educación Distrital (SED) y en el Concejo de Bogotá se convirtió en rumor de cabecera el que Álvaro Argote tuviera cuotas políticas en la Secretaría de Educación entre 2008 y 2012. También en la dirección del Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (IDEP) —entidad encargada de evaluar a los colegios en concesión y determinar su capacidad de oferta de cupos— y en las direcciones de educación de las localidades cortas en oferta oficial educativa.

Quienes esgrimen esa teoría aseguran que el concejal habría fungido como intermediario entre las González Cifuentes y la Secretaría de Educación, facilitando, al menos durante estos últimos años, su robustecimiento.

Argote niega tajantemente cualquier tipo de tráfico de influencias, así como niega que las González Cifuentes le hubieran hecho campaña política en sus colegios. Asegura, además, que de haberlo hecho “habría sido elegido alcalde” (los colegios de las González reúnen a más de 12.000 familias y Argote salió elegido sólo con 11.032 votos).

Sin embargo, es bien sabido —el concejal no lo niega y sus resultados electorales, por localidad, lo demuestran— que buena parte de su base política se concentra en el borde occidental de Bogotá, justo en las cuatro zonas donde faltan cupos oficiales y los niños deben ser educados en colegios privados: Kennedy, Bosa, Ciudad Bolívar y Suba.

En diálogo con este diario, Argote admitió que en las pasadas elecciones al Concejo, William Fuentes Maldonado, director local de Bosa, “lo apoyó”. De la misma manera reconoció que, basándose en resultados de concursos de méritos entre los rectores de Kennedy, le pidió a comienzos de la administración Moreno al secretario de Educación, Abel Rodríguez, que nombrara a la directora local de educación de Kennedy: “En una oportunidad, mirando las direcciones de los Cadel (antiguas direcciones locales), hablamos de Kennedy. Y yo les dije: ‘Bueno, tengo una candidata para la dirección: la rectora que fue seleccionada por el Consejo de Rectores como la mejor de allá’. Y entonces le dije a Abel: ‘Nómbrela a ella (Elma Florián Cortés)’. Yo no la conocía, pero hice imponer ese criterio y la nombraron”.

Adicionalmente, Argote reconoció que también le sugirió al alcalde Moreno buscar un “altísimo perfil” para director del IDEP. “Encontramos a cinco doctores de la Sorbona, entre ellos a Bethoven Herrera y Jorge Pulecio (reconocidos académicos de la Universidad Nacional), y al doctor Álvaro Moreno, doctor en sociología de la Sorbona”. Finalmente nombraron a Moreno por un año y tres meses. “Luego nombraron a una persona muy de la confianza de Samuel”, persona que no es cercana al concejal, según afirma.

Argote, finalmente, fue enfático en negar cualquier relación con Álvaro Agudelo, responsable, durante la administración de Samuel Moreno, de asignar cupos educativos desde la dirección de cobertura de la SED. También negó que los directores locales de educación de Bosa y Suba fueran sus cuotas.

Amistades freinetianas

Confrontado con el video del bingo en el Celestín Freinet, realizado el 18 de septiembre de 2011 y conocido por El Espectador, el concejal no dudó en aceptar su amistad con las hermanas González Cifuentes.

Argote le dijo a este diario que tiene “una relación de confianza con ellos (el Celestín Freinet), construida desde 2007”, luego de que Abel Rodríguez los introdujera. “Esa gente es muy emprendedora, y eso yo lo admiro”, y añadió como ejemplo el que la familia hubiera construido su última sede, a imagen y semejanza de uno de los colegios del Distrito, “en seis meses y con la tercera parte de la plata”.

Pero claro, si a esas alturas las González recibían miles de cupos más que el resto de colegios de la localidad...

Argote respondió: “La utilidad a escala es mayor. Un colegio de 500 cupos le puede dar una utilidad neta de 50 millones. Uno de 2.000 (niños), 200 millones, y así, progresivamente...”. Y concluyó: “Esa gente superó el punto de equilibrio oportunamente”.

El punto de equilibrio

¿Cómo lo lograron las González Cifuentes? ¿Por qué los demás colegios de Suba se quedaron rezagados y hoy están débiles y con baja calidad? ¿Fue debido a la falta de emprendimiento y juicio del resto de planteles? ¿O pasó algo más?

La verdad sobre lo ocurrido durante la última década en la Dirección de Cobertura de la SED apenas comienza a salir a flote. Sin embargo, una fuente de alta credibilidad, cuyo nombre se omite por cuestiones de seguridad, le demostró a El Espectador que en la SED se realizaron asignaciones de cupos en bloque (masivas) a los colegios de la familia González Cifuentes.

Según la Secretaría, las asignaciones en bloque sólo pueden realizarse cuando se trata de niños que vienen de jardín. De lo contrario, la asignación se debe hacer individualmente, registrada por los padres de familia, acudiendo a criterios georreferenciales (es decir, escogiendo el colegio más cercano a la residencia del niño).

Pero, al menos durante 2010, se hicieron asignaciones en bloque (mínimo 680 cupos) para alumnos de grados avanzados, saltándose los criterios de georreferencia, a los colegios Liceo Arkadia, Howard Gardner, Gimnasio Santander, Liceo Empresarial del Campo y Celestín Freinet, todos ellos propiedad de los González Cifuentes, como revelamos en nuestra pasada entrega.

Parte de la curiosa asignación tuvo que ser reversada en ese entonces por la subsecretaria de Acceso y Permanencia, Martha Vega. Unos 280 niños fueron asignados a otros colegios más pequeños, con plantas físicas cuestionadas por los evaluadores del IDEP. La decisión de la funcionaria enfureció a decenas de padres de familia, que terminaron entutelando a la SED. El juez falló mayoritariamente a favor de los padres.

Soraya González, copropietaria del Celestín Freinet, asegura que el colegio y su familia se han esforzado por ofrecerles a los alumnos una educación de calidad. “Nosotros hemos crecido porque los padres nos prefieren. Y, al final, lo más importante es lo que quieren los padres”, asegura. (Ver nota anexa).

Y González no miente. El Espectador habló con varios padres de familia, quienes aseguran estar satisfechos con la educación del Celestín Freinet. De hecho, como muchos otros colegios contratados en la ciudad, el Celestín registra niveles superiores en las pruebas del Icfes (mayores, incluso, al promedio de los distritales).

Entonces, ¿cómo permitió la ciudad esta tremenda asimetría entre los planteles privados? ¿Qué debe hacer ahora la SED: contratar con los pequeños, pese a sus deficiencias, o contratar con los grandes, pese a sus cuestionamientos? ¿Es esta tensión la causa de las amenazas de muerte a los cuatro funcionarios de la entidad?

“Somos una experiencia exitosa”

Soraya y Yudy González Cifuentes visitaron ayer El Espectador. Las dueñas del Colegio Celestín Freinet hablaron de los  galardones que ha obtenido el plantel y de los resultados superiores en las pruebas académicas, asunto que ha sido referenciado en esta investigación.

 Entre la variada oferta que tiene su proyecto educativo se incluyen convenios especiales con el Sena para graduar a sus estudiantes con doble titulación (técnico y bachiller). Además, las González aseguran que el colegio provee 2.000 horas de educación anual (cuando la Resolución 1730 de 2004 obliga a un mínimo de 1.200).

 En los dos últimos años, el Celestín ha ocupado el primer puesto en las evaluaciones del IDEP y recibió, de la mano del alcalde Samuel Moreno y el entonces secretario de Educación Carlos José Herrera, la mención oro en el Premio Galardón a la Excelencia Educativa.

Lea mañana el final de este informe especial.