El camino de la niebla

Por estos días los agricultores de la Sabana luchan por proteger sus cultivos del hielo, que termina quemándolos.

El valle entre las poblaciones de Sesquilé y Suesca, en la margen occidental de la vía Bogotá-Tunja. / Luis Ángel - El Espectador

Esta semana se registró la peor helada que la sabana de Bogotá ha sufrido desde 2013, según el recuerdo de Orlando García, el cuidador de un pequeño hato cerca de Tocancipá, quien lleva trabajando en la zona varios años. “Yo me levanto desde las 2:30 a.m. a alimentar el ganado, pero las vacas no se comen el pasto por el hielo. Apenas en la mañana, cuando calienta a eso de las 7:00 a.m., es que se despeja esto un poco”.

La causa de las heladas es bien conocida: altas temperaturas en el día, bajas en la noche y cielo despejado permiten que el termómetro marque por debajo de cero en algunos casos y entonces el frío se convierte en una fina escarcha que cubre todo de una bella blancura; bella, pero letal para el negocio de los agricultores de la zona. El efecto dominó entonces es mala producción, algún grado de desabastecimiento y subida de precios, un escenario largamente familiar a principio de año en la sabana.

Esto lo sabe Agustín Martínez, uno de los trabajadores de una plantación de lechuga y ajo en las inmediaciones de Sesquilé, quien por estos días rocía todas las mañanas el cultivo con agua para alejar el hielo, que termina por quemar los productos. “Dos o tres días más de este frío y nos metemos en problemas, porque uno prende fogatas en la noche o rocía con agua, pero al final se pierde mucho con el hielo de la madrugada”.

El panorama que prevé Fedepapa es que el 20% de los cultivos del tubérculo se verían afectados por la temporada de heladas. Facatativá, Sesquilé, Suesca y Tocancipá son algunas de las zonas más afectadas, además de poblaciones en Boyacá, como Sogamoso. Por el momento, las plazas de mercado en Bogotá mantienen el suministro normal de alimentos que provienen de estos municipios, pero es probable que aumente el precio de algunos, como reconoce el Instituto para la Economía Social de la ciudad.