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hace 4 horas

'El carrusel permanece en el Concejo'

Así lo aseguró la concejal Lucía Bastidas, quien desde este martes ocupa la curul de José Juan Rodríguez, detenido por su presunta participación en el cartel de la contratación.

Hace seis meses Lucía Bastidas, quien hasta este lunes fue funcionaria del Ministerio del Interior, daba por ciertos los resultados de las elecciones al Concejo de 2011 que le negaron su aspiración de llegar al cabildo distrital por el Partido Verde. Sin embargo, la detención preventiva de José Juan Rodríguez, también verde, por su presunta participación en el carrusel de contratación que desfalcó a Bogotá, cambió por completo sus planes.

Inicialmente, Bastidas estaba segura de que sólo pasarían unos días para que el Concejo de Bogotá la posesionara como siguiente en la lista verde. No obstante, Rodríguez presentó una solicitud de licencia el mismo día de su captura, el 23 de mayo. En el Concejo se rumoraba que la Mesa Directiva le negaría la solicitud. Pero, sorpresivamente, María Clara Name, la presidenta de la corporación, se declaró impedida.

De allí en más, la Mesa Directiva, aupada por concejales señalados de tener vínculos con el cartel y de tener fuertes lazos burocráticos y políticos con José Juan Rodríguez, dilató el trámite hasta comienzos de noviembre. En ese momento, cuando ya la Corte Constitucional, había declarado inexequible la norma que “permitía” las licencias para concejales, la Mesa no tuvo más remedio que negar la licencia.

Sin embargo, José Juan Rodríguez logró su objetivo, pues la notificación de la pérdida de su curul se dio después del 9 de noviembre, fecha en la que entró a operar la Ley de Garantías. Así, su equipo de trabajo se quedó atornillado al Concejo y Bastidas no podrá nombrar a su propio equipo.

El Espectador habló con la concejal posesionada hoy martes que, promete, llegará al Concejo a pelear con quienes siguen incurriendo en prácticas clientelistas y politiqueras.

¿Cómo va a hacer para trabajar con el equipo de José Juan Rodríguez?

El ideal es llegar con equipo propio. Hay gente de José Juan que se quedó y se sindicalizaron, otros se retiraron para irse a trabajar a la Contraloría de Bogotá. Yo lo que quiero es pedirle a la presidenta Name que reubique en otras dependencias del Concejo a esa gente. Yo estaría en una desventaja para poder trabajar a plenitud si no puedo, como hicieron todos los concejales, seleccionar a mi equipo de trabajo.

Pero la presidenta María Clara Name ha dicho que usted debe trabajar con ellos o incurriría en faltas disciplinarias

Si no nos ponemos de acuerdo con la presidenta voy a llamar a un voluntariado en la ciudad por temas, con gente buena que le importe la ciudad. Pero me va a tocar trabajar con ellos afuera, porque si lo hago en las oficinas del Concejo me van a señalar de estar incurriendo en un peculado por apropiación. Voy a tener muchas limitantes pero lo importante es trabajar por la ciudad. Hay mucha gente que tiene cosas por decir en los barrios, la academia y otros sectores. Le pido dignidad a los funcionarios nombrados por José Juan y que renuncien, pues fueron elegidos por su concejal.

La alianza verde-progresistas ya se cocinó a nivel nacional. Incluso, hay quienes afirman que la Secretaría de Ambiente es un símbolo del ingreso de los verdes al gobierno Petro. ¿Se siente en la obligación de ser oficialista?

Voy a ser independiente. Haré control político y propuestas, como también acompañaré al alcalde en lo que considere que lo está haciendo bien. Pero mi apoyo no será irrestricto. En cuanto a la cartera de Ambiente, mire a sus cuadros directivos y se dará cuenta de que ahí está el Partido Verde. Pero si eso se dio por un acuerdo político, no me siento obligada a perder mi independencia a favor del gobierno.

¿Se siente parte del Partido Verde de hoy, tanto como cuando se presentó en las elecciones de 2011?

No es el mismo partido. Tiene unos estatutos y unos principios diferentes a raíz de la integración con Progresistas. Nosotros apoyamos a Peñalosa a la Alcaldía, no a Petro. Veo que ha habido muchos atropellos hacia el doctor Peñalosa, que no hay un ideario claro. Habrá que esperar qué pasa con la impugnación que hizo Alfonso Prada de esa unión. Sin embargo, mire que fue la bancada de Progresistas la que peleó en el Concejo para que me respetaran el derecho a obtener la curul que hoy asumo. Ni el Partido Verde que representé en las elecciones ni el de hoy tuvo un comportamiento ético frente a la curul de José Juan Rodríguez. Hubo un silencio extraño. El único que dijo algo fue Alfonso Prada, quien le envió una carta muy dura a la presidenta del Concejo María Clara Name diciéndole que estaba incurriendo en fallas jurídicas. Pero el silencio fue total.

Muchos han tachado a la presidenta Name de novata, pues es su primer período en el cabildo, y le achacan a ese factor que no haya resuelto diligentemente la licencia que pidió Rodríguez ¿Coincide con esa visión?

No hago suposiciones, pero mire que renovación no es ser joven. No es renovación cuando uno es hijo de, o esposo de, o sobrino de y continúa con las mismas prácticas políticas. La presidenta Name es joven en edad pero tiene las prácticas de una familia política de tradición. Ella hace parte del clan Name de la Costa y que ahora está metido en Bogotá. De cierta manera, lo que hicieron fue proteger los intereses de Rodríguez. Duraron seis meses resolviendo algo que se pudo resolver en horas. Sí estaban protegiendo a José Juan. Uno no sabe qué hay detrás, si había acuerdos políticos por la proximidad de las elecciones o algún tipo de solidaridad. Eso fue lo que pasó con la presidenta.

¿De qué manera el clan Name u otras maquinarias se podrían beneficiar de que a José Juan no se le quitara la curul o de tener a la más joven de ellos en la presidencia del Concejo?

Eso no lo sé. Pero le digo que mientras existan clanes familiares que tienen a su disposición entidades completas para construir fortines electorales, no vamos a poder renovar la política. Mire, por ejemplo, mi campaña costó $50 millones; otras del Concejo, cerca de $1.000 o $2.000 millones. Ahora uno se da cuenta que muchas de esas campañas estaban financiadas por el cartel de la contratación. Por otro lado, mientras se siga con esos clanes, no hay forma de renovar la política. Como yo estoy en Bogotá, yo soy visible. Pero pregúntese cuantas personas en las regiones tienen que pelear contra las maquinarias y muchas veces pierden la vida en ello. Además la corrupción está metida en el poder judicial, electoral, económico, político. Es hora de replantearse las reglas de las campañas y toda la política.

¿El cartel está vivo en el Concejo?

En la ciudad. Y claro que tiene representantes en el Concejo.

¿Y esos representantes fueron los que favorecieron la dilación de Rodríguez?

Yo no puedo decir si son del carrusel. Sí estuvieron muchas figuras que no se sabe qué intereses tenían. Pero mientras uno ve a un Concejo ocupado de esos temas y de dilatar cosas de trámite, la ciudad está en llamas. No hay control político, no hay propuestas. Hacen debates de control político como extorsiones, pues buscan cuotas burocráticas a cambio de su silencio. Yo por eso respaldo a Petro en su lucha contra la corrupción y espero que no ceda, y no haya cedido, ante esas pretensiones.

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