El Cubo de Bogotá

Este miércoles se abren las puertas del más reciente proyecto arquitectónico de la caja de compensación: el Centro Empresarial y Recreativo El Cubo.

Algunos aseguraron que se trataba de una planta nuclear; otros, que era un laboratorio científico de la Universidad Nacional, y los más modestos auguraban la apertura de un centro comercial o un supermercado. Desde finales de 2007, cuando comenzó una construcción en la carrera 30 entre calles 52A y 53, los transeúntes y taxistas del sector hacían sus pronósticos acerca de qué sería la estructura metálica que se empezaba a erigir en este lote triangular.

Ahora, los ciudadanos ya tienen una idea más clara sobre la red metálica, pues el edificio tiene el sello de la Caja Colombiana de Subsidio Familiar (Colsubsidio). En medio de la tendencia de construcciones con criterios ecológicos, la empresa quiso apostar por un proyecto vanguardista y sostenible. “Queríamos hacer toda la construcción llenando las normas más avanzadas que, en materia de respeto por el medio ambiente, se pudieran desarrollar en esta construcción”, señala Luis Carlos Arango, director administrativo de la Caja.

El diseño de la construcción aprovecha el aire natural con novedosos sistemas de fachadas ventiladas. También cuenta con canales para tratar las aguas grises y lluvias y reutilizarlas en los sanitarios. En cuanto a la iluminación, el edificio tiene sensores para controlar el uso de energía eléctrica. Estos detalles se implementaron pensando en cumplir los estándares de la certificación Leed (Liderazgo en Diseño para la Energía y el Ambiente, por sus siglas en inglés).

El Cubo debe su nombre a uno de los principales espacios de la edificación, se trata de una “caja contenedora”. Dentro de ella están las grandes áreas de la obra: el centro de convenciones, el coliseo, la piscina y la cancha de fútbol 5, cuyo diseño requería ubicarlas en una zona que no estuviera atravesada por columnas, según explica el arquitecto Édgar Solano, director del proyecto. Por esta razón, decidieron cimentar la llamativa estructura metálica de donde surgió El Cubo, que además tiene “la primera fachada en América Latina hecha con cables de acero y vidrio con serigrafía”, de acuerdo con las recomendaciones bioclimáticas para hacer más productiva la iluminación y ventilación del edificio.

Por su localización sobre la carrera 30, sus especificaciones sostenibles, la inversión de $145.000 millones y la contribución de cerca de 4.000 metros al espacio público de la ciudad, las directivas de Colsubsidio esperan que El Cubo se convierta en un hito tanto empresarial como recreativo y arquitectónico en Bogotá.

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