El día en que se propuso utilizar taxis compartidos en Bogotá

Hace 20 años, un sector del gremio de taxistas pidió retomar esta medida para desincentivar el uso del vehículo particular.

Archivo El Espectador

En 1997, en el momento en el que la ciudad se preparaba para el arreglo de vías principales y secundarias, un sector del gremio de taxistas propuso retomar una iniciativa que había dejado de funcionar en la década de los 80: la utilización de taxis colectivos en Bogotá.

La iniciativa de ese momento buscaba que, si los vecinos de un sector se movilizaban hacia una misma zona, podrían ahorrar dinero y, al mismo tiempo, desincentivar el vehículo particular para descongestionar los corredores viales.

En la propuesta se contemplaba dividir la ciudad en 452 zonas para ofrecer, en su momento, un servicio mucho más rápido a través del radioteléfono.  

Para Ricardo Montezuma, director de la Fundación Ciudad Humana, esa medida fue muy popular hace 30 años cuando existían taxis de servicio público que prestaban servicios hacia lugares como el aeropuerto Eldorado. “Por temas de seguridad y de interés para los taxistas se eliminó ese modelo”.

El experto en movilidad considera que esa medida no podría aplicarse hoy, debido a que los desafíos en el transporte público actualmente son distintos. “Existen plataformas tecnológicas, como Uber y demás, como para ponerle una pata más al gato. En los 80 era más viable, entre otras cosas porque los vehículos eran mucho más grandes que los de ahora. Yo veo imposible compartir un taxi como el que circula hoy”.

Para Montezuma, los retos de los taxis se centran en la calidad del servicio. “No creo que compartir contribuya a mejorar la calidad”, añadió.

La iniciativa a finalmente no tuvo éxito en ese entonces, pero en distintas zonas de la ciudad los “amarillos” se las han arreglado en los últimos años para ofrecer un servicio de tramos cortos cuya legalidad no ha dejado de ser cuestionada.