El día sin carro no sirve para limpiar el aire

Como medida pedagógica la iniciativa ha demostrado su valor. Como estrategia contra la contaminación puede resultar peor que la enfermedad.

El balance ambiental del Día sin Carro en Bogotá de acuerdo con un boletín de la Secretaría Distrital de Ambiente es el siguiente. El ozono registró 14,3 partes por billón; en un día de tráfico normal, esa cifra es de 21,4. El dióxido de nitrógeno disminuyó, pasando de 26,7 partes por billón a 24. El monóxido de carbono se mantuvo estable.

Hasta ahí parecen buenas noticias. Saber que una cantidad menor de ozono y dióxido de nitrógeno no entró en nuestros pulmones al menos por unas horas hace pensar que el día sin carro vale la pena. Ver las calles más despejadas, escuchar menos ruido y el placer de caminar o montar en bicicleta deberían ser suficientes razones para justificar la medida que les ha enseñado poco a poco a los bogotanos que es hora de apostar por medidas de transporte alternativo.

El problema está en que en el mismo comunicado de la Secretaría Distrital de Ambiente se advierte que “el material particulado incrementó su concentración, pasando de 103,2 microgramos por metro cúbico en un día típico a 117,9 en la mañana de esta jornada”. Esto, explican los técnicos de la Secretaria, debido a la gran circulación de vehículos de carga y al transporte masivo en general.

Si aumentó el material particulado, eso quiere decir que la medida del día sin carro, como estrategia ambiental, merece el calificativo de “fracaso”. Esta es una de las razones.
En diciembre la revista The Lancet, una de las más prestigiosas entre la comunidad médica mundial, publicó los resultados del estudio más amplio que se ha realizado en Europa para intentar establecer hasta qué punto la calidad del aire que respiran los europeos los está enfermando y matando. Hace dos semanas El Espectador publicó un reportaje sobre este tema (Vea el reportaje aquí)


Rob Beelen, de la Universidad de Utrecht (Holanda), y autor de ese estudio explicó en una entrevista a este diario que la exposición a largo plazo al material particulado en el aire (específicamente a las partículas más pequeñas, PM 2.5) aumenta el riesgo de morir por “causas naturales”, es decir, cualquier razón que no sea una herida, un accidente o suicidio.

Beelen y sus colegas están próximos a publicar otros resultados demostrando cómo al respirar material particulado incluso en los límites permitidos en Colombia y en Europa, aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón y otras enfermedades. En un dato que reveló por adelantado dejó saber que por cada 5 ug/m3 de exposición a esas partículas aumenta en 7% el riesgo de muertes naturales y 18% por cáncer de pulmón.

Existen otros estudios ambiciosos que han intentado medir la relación entre material particulado y enfermedad. La Sociedad Americana de Cáncer analizó datos de 500.000 personas y mostró que por cada 10 ug/m3 de partículas aumenta 6% todas las causas de muerte, 9% la enfermedad cardiopulmonar y 14% el riesgo de cáncer pulmonar.

Un punto importante por aclarar es que Beelen y su equipo estudiaron también la relación de otros gases como el ozono y el dióxido de nitrógeno, pero no pudieron establecer si existía o no una relación entre la concentración de estos gases y un aumento en la prevalencia de enfermedades.

Según informes de la propia Secretaría de Ambiente, los mayores aportantes de material particulado, dentro de la categoría de fuentes móviles, son los buses de transporte público, los camiones y las motos. Los primeros constituyen el 1.4% de la flota de la ciudad pero aportan el 39% del material particulado. Los camiones representan el 4.2% de la flota y aportan el 33%. Las motos son el 10% de la flota y aportan el 20% del material particulado. Esos son justamente las tres categorías de vehículos que tienen derecho a movilizarse en el día sin carro y que además sus dueños aprovechan para sacar de sus garajes cuando no están permitidos los otros vehículos. Bien lo escribió una twittera (@laiabu): “En el Día Sin Carro también tendrían que salir de circulación las motos”.


Otro tema que debería entrar en este debate son los filtros para vehículos de carga y de transporte público. Eduardo Behrentz, decano de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de los Andes ha insistido en que las millonarias inversiones que ha hecho Colombia, para mejorar la calidad del diésel con que se alimentan buses y camiones, no sirve de mucho sin el uso de filtros para controlar emisiones en carros y camiones. “Es una inversión casi perdida”, le dijo al diario Chicago Tribune a propósito de la polémica que ha generado la batalla entre la industria automotriz que se niega a esa medida y el sector ambiental que reclama lo contrario. Mike Ceaser, un lector del periódico y promotor del uso de las bicicletas, explicó esta semana en un artículo publicado en nuestra página web, los detalles de este conflicto . 

Tal vez sea hora de pasar de la pedagogía del Día sin Carro a los Días de Aire Limpio.

 

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