El difícil comienzo de Hinestrosa como presidente del Concejo de Bogotá

Los tropiezos para hacer las convocatorias de elección de contralor y personero, y otras acciones que ha liderado, le han generado al concejal de Cambio Radical fuertes cuestionamientos.

En 19 días de sesiones, más que discutir proyectos claves, el Concejo se ha enfrascado en la discusión sobre los mecanismos para elegir contralor y personero. Eso debió quedar listo a finales de 2015, pero se ha dilatado en medio de un embrollo jurídico y político que ha puesto en la mira al presidente de la corporación, Roberto Hinestrosa.

Él y sus dos compañeros de mesa directiva (los vicepresidentes Álvaro Argote, del Polo, y David Ballén, de la U), desde que comenzaron las sesiones el 1° de febrero, son los encargados de fijar los términos de esa selección, pero Hinestrosa ha sido el foco de las críticas por ser quien lleva la batuta. No la ha tenido fácil, incluso desde antes de asumir el cargo, pues casi no logra la nominación de Cambio Radical (CR) a la presidencia. No lleva ni un mes y, debido a una seguidilla de tropiezos, ha soportado fuertes cuestionamientos.

La primera dificultad vino por cuenta de la resolución que hace una semana emitió la mesa directiva para elegir contralor, ya que no incluyó criterios de mérito, lo que levantó suspicacias. Algunos concejales se percataron, además, de que se fijaron requisitos innecesarios, como la declaración de renta (algo exigido sólo al ganador) y que el candidato no fuera servidor público (exigencia que no estipula la ley).

La avalancha de reprobaciones a la resolución, que llegó desde los concejales de la Alianza Verde (excepto Édward Arias), del Polo, del MIRA y de la liberal María Victoria Vargas llevó a que el documento fuera modificado.

Nueva polémica

Las críticas contra Hinestrosa continuaron ayer, esta vez al conocerse la resolución que abre la convocatoria para elegir personero. Los concejales del MIRA Jairo Cardozo y el de la Alianza Verde Antonio Sanguino (quien el miércoles le había pedido la renuncia a Hinestrosa) advirtieron que la convocatoria se extendía hasta el 18 de marzo, cuando el Concejo no sesiona, ya que el período terminará el 10 de marzo.

Sanguino recordó, además, que el acuerdo que sirve de base para abrir la convocatoria, sancionado por el alcalde Enrique Peñalosa, establece que la elección se hará en el primer mes de sesiones, que terminará el 29 de febrero. Como los tiempos no cuadran, la mesa directiva empezó a ajustar el documento.

Para completar, ninguna resolución lleva la firma del primer vicepresidente, Álvaro Argote (Polo). Sólo las han avalado Hinestrosa y el segundo vicepresidente, Ballén. Aunque son válidas con dos de las tres rúbricas, Argote asegura que sus dos colegas han actuado “a hurtadillas”.

Enredo jurídico

Si a esos cuestionamientos se suma el enredo jurídico para sacar las mencionadas resoluciones, la situación del presidente del Concejo se torna más compleja. Desde diciembre, la corporación aprobó un acuerdo con el que cambió el mecanismo para elegir al contralor y al personero. Decidieron que fuera por convocatoria.

Para el caso de la elección de personero, la discusión fue aguda, pues la ley establece que debe hacerse por concurso de méritos, que gana quien obtenga el mayor puntaje. En la convocatoria, en cambio, puede asignarse puntaje, pero no es obligatorio escoger al primero, lo que da más cabida a criterios políticos.

La elección de contralor también cambió. La Constitución prevé que, ahí sí, se haga una convocatoria. Antes los cabildantes elegían de ternas que les presentaban los tribunales de Bogotá y Cundinamarca. En el Concejo aún debaten si en el proceso se debe incluir un examen para calificar a los candidatos. La razón: así no estén obligados a escoger al que ocupe el primer lugar, prefieren saber quiénes demuestran mejores habilidades.

Concejales de todas las bancadas se han pronunciado defendiendo la inclusión de criterios de mérito para elegir contralor, pero algunos como Jorge Durán (liberal) y Édward Arias (Alianza Verde) han enviado cartas a Hinestrosa pidiéndole que no lo haga porque, a su juicio, no se puede. Arias, por ejemplo, dice que la convocatoria para contralor no puede tener tintes de concurso, pues si la mesa lo hace cometería un prevaricato.

El caso ya está en juzgados. Las bancadas del Polo y de la ASI, por un lado, y la del MIRA, por otro, le pidieron a un juez declarar nulo el acuerdo sancionado por Peñalosa. Argumentan que se salta el concurso para personero. Sobre el contralor, aseguran que no es la mesa directiva (al mando de Hinestrosa) la que define cómo debe hacerse la convocatoria, sino el Congreso.

La defensa

En Cambio Radical (CR), el concejal Rolando González pide “no tildar de dolosas las actuaciones del presidente”, mientras que José David Castellanos solicita prudencia a los críticos, pues “no es fácil exponerse a las responsabilidades penales y disciplinarias que implica sacar las resoluciones con esos vacíos jurídicos”.
Sin embargo, hay otras actuaciones que no lo ayudan: esta semana Hinestrosa agrupó la discusión de dos proyectos que nada tienen que ver: la creación de la Secretaría de Seguridad y la reforma de hospitales. Volvió el aluvión de críticas.

Han sido días difíciles, pero él ha recorrido un camino empedrado desde antes de asumir el cargo. Previo a las negociaciones de CR para elegir su candidato a la presidencia del Concejo, parecía un aspirante sólido: tenía experiencia en el cabildo, con pergaminos como funcionario en cargos nacionales y como académico en la U. Externado, donde es decano. Pero a la hora de la verdad no contó con el apoyo esperado: otros concejales promovieron sus nombres y no fue sino en la víspera de la elección, en la medianoche de un domingo, que la bancada llegó a un consenso alrededor de su nombre. Fue una ardua discusión.

Más allá de llamados de atención puntuales, es difícil que alguien de su partido salga a criticar abiertamente su gestión, que apenas comienza. Una fuente de CR, sin embargo, le dijo a este diario que los concejales “son conscientes de que tienen que asumir la decisión de haberlo elegido, pero no creyeron que se iban a presentar tantos tropiezos”.

El Espectador intentó contactarlo, pero en su oficina dijeron que estaba redactando un comunicado. En la sesión del miércoles, de todos modos, él rechazó los señalamientos que ponen en duda su buena fe, prometió corregir errores y concluyó: “Aquí estoy y aquí me hallo”.

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Carlos Hernández Osorio

Bogotá

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