El dilema del cubrimiento

Con nueve candidatos a la Alcaldía de Bogotá, los medios tenemos un reto grande de cara al ciudadano. Un bloguero, un excandidato y un analista reflexionan sobre la mejor forma de hacerlo.

Ser justo con los ciudadanos, no con los candidatos

Me encontré con el siguiente artículo en ‘The Economist’: “Los medios tienen el deber de ser justos con los votantes, no con los candidatos”. Inmediatamente pensé en la actual elección por la Alcaldía de Bogotá.

La nota se pregunta si en medio de las elecciones primarias en los Estados Unidos, todos los candidatos merecen ser cubiertos por los medios de comunicación. Su respuesta es un categórico no.

Esa misma pregunta nos la debemos hacer en medio de la elección actual, donde hay nueve candidatos disputando la Alcaldía (la semana pasada eran 11). ¿Es justo que candidatos que no tienen posibilidad alguna, como Gustavo Paéz, del PIN, el exalcalde Jaime Castro, o incluso el señor Aurelio Suárez, del Polo Democrático sigan participando en debates? A menos de un mes del día de la votación, ninguno de estos tres aspirantes supera el 2,0% en intención de voto, según la última encuesta de Gallup. Curiosamente, el candidato por el Partido Mira, Carlos Guevara (3,0%), ha decidido no participar en debates televisados, argumentando que su campaña se hará recorriendo la ciudad de la mano con la ciudadanía.

Tras presenciar algunos debates, resulta evidente lo difícil que es generar discusiones sustanciosas y dinámicas con nueve participantes.

Con respuestas de dos minutos y derecho a réplica y contrapregunta para todos, la flaqueza de las respuestas se anticipa fácilmente. Todos piden un minuto más, pero en nombre del orden y el respeto a las reglas del debate, no se concede. ¿Como votante qué me importa la política de movilidad o seguridad del señor Páez? Como elector necesito que los organizadores de debates, y los medios de comunicación especialmente, ayuden a profundizar sobre las propuestas y las capacidades de quienes realmente tienen posibilidad de ganar la elección. El debate superficial no le conviene a la ciudad, no nos conviene a sus ciudadanos.

Al principio del proceso, mientras se configura el lote de candidatos y se asientan tendencias, darles cabida a todos es un acto de justicia, equilibrio y oportunidad. ¿Pero a un mes de la elección? No tiene sentido.

Hay cuatro candidatos que no tienen opción, ni siquiera de incidir levemente en el resultado final. ¿Merecen exposición en los medios?

La reflexión de The Economist es esclarecedora: “El papel de los medios debe ser filtrar el ruido irrelevante para que el votante ocupado pueda procesar la información que necesita para poder votar”.

*Germán Sarmiento/Bloguero, creador de www.miblogota.com.

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