Llegaron a tres acuerdos con el Distrito

El dilema para reabrir los bares en Bogotá

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Este ha sido uno de los sectores económicos más golpeados por la pandemia. Tras las protestas de los últimos días, la Secretaría de Gobierno se comprometió a dar descuentos en el ICA y subsidios a la nómina hasta por seis meses. El Distrito implementaría un piloto de reactivación.

La pandemia tiene contra las cuerdas a ciertos renglones de la economía que, por sus dinámicas de interacción social, es compleja su reapertura. Tal es el caso de los bares, que en Bogotá superan los siete meses de inactividad, lo que ha significado el cierre definitivo de 8.449 establecimientos (el 23,4 % del sector) y la afectación en el empleo de unas 120.000 personas, de las cuales casi la mitad han perdido su trabajo.

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A esto se suma un agravante: la administración de Claudia López firmó un decreto (el 055 de 2020) que impide el funcionamiento de los gastrobares , negocios que venían operando bajo la estrategia de Bogotá a Cielo Abierto y, aunque ayer, tras las manifestaciones de los miembros del sector, se llegaron a acuerdos con el Distrito que incluyen descuentos en el ICA y subsidios a la nómina hasta por seis meses, hay varios factores a tener en cuenta.

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¿Por qué?

Esta medida, que se traduce en el cierre de unos 2.000 establecimientos adicionales, responde a visitas hechas por la Alcaldía, en las que si bien no se encontraron irregularidades, sí sugirieron la adopción de nuevas reglas, así como se evidenciaron aglomeraciones que fueron registradas el pasado fin de semana en Modelia, los cuales, aclara la Secretaría de Desarrollo Económico, no eran parte de su programa de A Cielo Abierto. Para Camilo Ospina, presidente de la Asociación de Bares de Colombia (Asobares), los “justos pagan por pecadores”, pues no todos los gastrobares incumplieron los protocolos de bioseguridad, razón por la cual cree que la administración de López debería castigar responsabilidades individuales, en lugar de hacerlo con todo un sector.

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López no la tiene fácil, pues su rol como alcaldesa la ha llevado a tomar medidas (algunas impopulares con los empresarios) para mantener a raya la propagación del COVID-19, que amenaza con un tercer pico, lo que generaría una importante afectación, si se tiene en cuenta que la ciudad todavía se recupera de la segunda ola, registrando una ocupación en camas UCI del 63,4 % y 184,9 casos activos por cada 100.000 habitantes.

No obstante, para la mandataria, a la ciudad le conviene que los negocios, incluidos los bares y los gastrobares, estén operando, pues representan un importante aporte tributario para la capital (especialmente por el pago del predial y el ICA), de hecho en 2020 dejaron de representar para la ciudad $1,1 billones producto del coletazo económico del COVID-19, a lo que se sumó un incremento en el gasto por las ayudas brindadas a población pobre y vulnerable.

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Por ello, la administración ha mostrado voluntad para ayudar al tejido empresarial bogotano, pues la capital fue de las primeras ciudades del país en implementar una estrategia de reactivación económica, ciñéndose a los protocolos de bioseguridad que ha dado el Gobierno Nacional. Es así como, con corte al 24 de diciembre, la ciudad ya había registrado la reactivación de 108.552 empresas, en las que se emplean más de 870.000 trabajadores.

Es por esto que se habló de la reactivación de los bares, una vez la ciudad hubiera absorbido el impacto epidemiológico del regreso a las clases presenciales. Eso quedó en veremos, pues apareció la segunda ola y la capital endureció medidas como las cuarentenas por localidades y el toque de queda.

Tras el acuerdo de ayer entre el Distrito y los propietarios, ambas partes se comprometieron a trabajar en una propuesta conjunta de piloto para los bares una vez se evalúe el costo epidemiológico y se trace un cronograma a mediano plazo. Según lo explicado por la secretaria de Desarrollo Económico, María Carolina Durán, con el plan listo solo faltaría la aprobación de la alcaldesa y la respuesta del Ministerio del Interior, que es la autoridad que expide los protocolos para mitigar el riesgo de propagación del virus.

La petición no sería nueva para el Ministerio, pues en Colombia más de 700 ciudades y municipios tienen sus bares operando con estrictos protocolos de bioseguridad, entre los cuales figura el prestar el servicio en áreas ventiladas, el uso permanente del tapabocas, respeto por el distanciamiento físico y evitar el baile.

Los empresarios de este gremio están a la expectativa de las acciones que pueda tomar el Distrito en los próximos días. Hay que tener en cuenta ciertos retos que enfrentarían, como que algunos, por el consumo excesivo de alcohol, tiendan a bajar la guardia con las medidas de bioseguridad, como se ha visto en otros sectores reactivados. Al final, el llamado sigue siendo el mismo, mantener la disciplina y recordar que el virus no se ha ido.

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