El drama que viven las familias de los desaparecidos en Bogotá

Así pasen años sin conocer el paradero de su ser querido su rutina es recorrer hospitales, clínicas, cárceles y morgue.

AFP

Según el Registro Único de Victimas, en Bogotá se han presentado 13.238 desapariciones desde 1985. La mayoría de los casos son de hombres con un 52,6%. La concejal Lucía Bastidas expuso el drama que viven las familias de los desaparecidos y cuenta que a pesar de no tener pistas de su paradero, que nadie dé información acerca de ellos, los amigos y seres queridos a diario los buscan y esperan con ansias algún dato que pueda terminar con ese sufrimiento que en muchas ocasiones dura años.

Las historias de desapariciones son similares, un día cualquiera salieron de sus casas o de su trabajo y nunca más se supo nada de ellos. “En Bogotá la historia se repite ocho veces al día. Sin que nadie lo perciba, sin que sus nombres importen, desaparecen y dejan en la orfandad a sus familias, a sus amigos. El dolor que deja su ausencia es inexplicable, está marcado por la incertidumbre, por el desasosiego. Se siente, según cuentan quienes lo viven un frío que recorre todo el cuerpo”, dice conmovida la cabildante.

De acuerdo con el informe del Registro Único de Victimas, de los 13.238 casos de desapariciones reportados desde 1985, 6.264 corresponden a personas entre los 27 y 60 años. Las localidades más afectadas son Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa y Suba.

“Para las familias es un martirio diario la búsqueda constante, el deambular sin rumbo en busca de una pista que dé razón de su paradero. En cada esquina su imagen aparece y desaparece en rostros desconocidos. Es la ansiedad por hallarlos que hace que las familias los vean en todas partes”, agrega Bastidas.

Al mes 240 personas desaparecen en Bogotá, según las cifras oficiales. En un solo año se pueden reportar 3.077 personas desaparecidas en la ciudad, según cifras del Instituto de Medicina Legal.

La concejal recordó el testimonio de Gloria Luz Gómez Cortés, la hermana de Leonardo Gómez Cortés, un joven estudiante detenido y desaparecido en Bogotá en 1983. La búsqueda de esta mujer por respuestas sobre las circunstancias en que despareció su hermano completa 32 años.

“Su carta llegó a mi oficina en el Concejo de Bogotá. No la puedo pasar por alto porque ella simboliza el drama que viven cientos de familias de la capital del país, que no es ajena al drama de los desaparecidos. Gloria relata en su carta, que cinco años después también desapareció su hermano Luis Miguel Gómez. De ninguno de los dos se sabe cuál fue su suerte. Como dice Gloria en su carta, sus hermanos, como miles y miles de colombianos y colombianas, fueron desaparecidos por soñar un país con justicia social y vida digna”, indica.

Leonardo Gómez Cortés, por tener sensibilidad en frente a la realidad de los estudiantes se comprometió a impulsar actividades reivindicativas del estudiantado. Por eso, empezó a ser objeto de seguimientos, de labores de inteligencia, de amenazas. El 14 de noviembre de 1983 salió a comprar unas hojas, y por supuesto que fue truncado su sueño de ser artista, porque no regresó nunca más.

“En Medicina Legal hay una romería diaria de personas buscando a sus familiares desaparecidos. Esperan encontrarlos, así sea muertos, para hacer el duelo. Pero no lo logran. Y solo les queda la esperanza de repartir carteles y volantes en las esquinas o pegarlos en los postes en busca de una información que nunca llega”, subraya la cabildante.

Hace dos años se registró la desaparición de Jessica Lorena. Tenía 18 años cuando su rastro se perdió. Sus familiares la vieron cuando salió a una fiesta en una casa vecina a su barrio, en Tibabuyes (Suba). Hasta hoy no se sabe nada de ella. Muchas jóvenes desaparecen como parte del tráfico de personas, que seduce a hombres y mujeres con supuestos contratos de modelaje y empleo en el extranjero. Su rastro rara vez es encontrado por las autoridades. Y menos por sus familias, que jamás vuelven a ver sus rostros.

En Colombia, desde 1985, se han reportado 45.250 personas desaparecidas. La alta consejera para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, Ana Teresa Bernal, aseguró que hace falta concientización por parte de la ciudadanía en estos temas. “Yo no he visto una gran movilización en favor de las familias de los desaparecidos para buscarlos y exigir que aparezcan”.

 

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