El factor Peñalosa

El exalcalde ganó peso para negociar una alianza. Su seguidilla de derrotas y la viabilidad de la campaña de Rafael Pardo, sin embargo, no le dejan un panorama despejado.

Enrique Peñalosa fue alcalde de Bogotá entre 1998 y 2000. /Andrés Torres - El Espectador

Enrique Peñalosa es un ciclista consagrado. Está por verse, sin embargo, si el oxígeno que tiene ahora le alcanzará hasta los momentos decisivos de la campaña por la Alcaldía de Bogotá, que sin ningún candidato oficialmente confirmado viene generando polémicas y sorpresas desde hace semanas y cuando aún falta medio año para la elección. El punto de giro más reciente corrió por cuenta del exalcalde, que sin siquiera haber lanzado su campaña se trepó en la punta de la intención de voto de la encuesta de Ipsos Napoleón Franco revelada este fin de semana. Esa figuración le da poder para negociar una posible alianza en torno suyo, pero lo prematuro de la campaña y la ya conocida racha de derrotas en su haber le ponen en el camino obstáculos que debe superar, particularmente ante una posible alianza con Rafael Pardo.

Peñalosa pretende que el candidato del Partido Liberal acepte su invitación a unirse al llamado Equipo por Bogotá, que el exalcalde armó con David Luna y Carlos Fernando Galán. Sin embargo, a pesar de las posibles afinidades programáticas e incluso del espíritu gerencial que ambos quieren vender como fórmula que los diferencie de la administración Petro, es previsible que Pardo no ceda fácilmente. La posibilidad de una consulta ya pasó y ya dijo que no se someterá a una encuesta. Además, hay otras razones para tener en cuenta.

La primera, que Pardo ha demostrado que su candidatura es viable. Las encuestas —no solo la más reciente— muestran en su caso una curva en ascenso que ya remontó a Clara López y lo tiene punteando, si no se toma en cuenta a Peñalosa, con cerca del 30% de la intención de voto. Y eso que la maquinaria aún no se mueve en serio, pero llegado el momento tendrá la nada despreciable ayuda del 30% de los ediles de Bogotá y del 38% de los concejales, si se suman en cada caso los afiliados a los partidos Liberal y de la U, que lo respaldan oficialmente.

Lo segundo es que, a diferencia de Peñalosa, Pardo ha dicho que no pretende hacer una campaña centrada en la oposición a la izquierda o al alcalde Petro. Quizás eso sí esté en el espíritu de su discurso, como cuando en reciente entrevista con este diario esgrimió el argumento de que a la administración le falta ejecutar a pesar de que tiene recursos (una crítica constante, desde distintos flancos, a Petro) y recordó cómo en el anterior mandato “se robaron la plata”. Además, los partidos que lo apoyan son oposición en el Concejo. No obstante, no teme resaltar los que considera aciertos del actual mandatario, como el mínimo vital de agua y los jardines nocturnos.

Un tercer factor que entraría a jugar es la duda sobre la viabilidad jurídica de Peñalosa para aspirar a la Alcaldía. Hace dos semanas el tema emergió en el Congreso, donde el senador de la U Armando Benedetti —que impulsó fuertemente el apoyo de su partido a Pardo— manifestó que en ese caso el exalcalde incurriría en doble militancia. El argumento de él y de quienes lo siguen es que Peñalosa recientemente recibió el dinero al que tenía derecho por reposición de votos después de la campaña presidencial de 2014, en la que fue el candidato de la Alianza Verde, por lo que solo podría aspirar por ese partido, en donde lo invitaron pero no aceptó. Peñalosa considera que sí puede aspirar, porque la norma en discusión (Ley 1475 de 2011) es clara cuando indica que la doble militancia aplica para quienes hayan ocupado cargos directivos dentro del partido en el año anterior a la elección. Él renunció hace cerca de año y medio, como lo han constatado incluso las actuales directivas de la Alianza Verde. Tener claridad total en este punto es necesario en caso de que no solo Pardo, sino cualquier otro candidato o partido, decida despejarle el camino al exalcalde.

Una alta fuente del Partido Liberal en Bogotá le dijo a El Espectador que prefieren esperar a que el panorama se decante más, pero deben admitir que “la aspiración de Peñalosa es legítima y cada vez tiene más respaldo”. En la colectividad, no obstante, aún falta un consenso alrededor de una unión.

El repunte de Peñalosa también pone en alerta a Clara López, que por primera vez no queda como ganadora en una medición. La candidata del Polo, después de llevar la delantera por varios meses y mostrarse tranquila, ya trinó que no hay que fiarse de las encuestas, pues para las presidenciales le daban 5% y terminó sacando 16%. Parece, sin embargo, que en lo referente a la Alcaldía y tras una precandidatura andando hace rato, su techo parece estar en poco menos del 30%.

La inquietud que surge alrededor de una posible candidatura de Peñalosa es si, en caso de que la concrete, logrará mantener el oxígeno hasta el final, sobre todo porque a su fama de buen administrador cada vez se le suma con más peso el contraste de ser un candidato que no logra cautivar al grueso de los votantes. En la carrera por la Alcaldía, sin sumar las presidenciales y las legislativas, ya lleva dos campañas seguidas en las que ha comenzado con una buena favorabilidad y ha tratado de sacarle jugo a su experiencia como alcalde entre 1998 y 2000, pero al final no le ha alcanzado.

 

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