El mapa para entender la violencia en Bogotá

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El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación entregará hoy a la Secretaría de Educación la cartografía actualizada del conflicto armado en Bogotá, que incluye las violaciones a los derechos humanos registradas en los últimos años. La idea es que se siga construyendo y sea insumo pedagógico en el Distrito.

El horror se vivió en la hacienda El Fute, sobre la vía que comunica a Bogotá con Mosquera. En la zona conocida como el Alto de Mondoñedo encontraron los cuerpos incinerados de cuatro jóvenes que un día antes (el 6 de septiembre de 1996) habían sido retenidos por unos policías, que los señalaban de integrar una célula de las Farc. No solo los habían quemado para que no fueran reconocidos, sino torturados, como a otros dos que encontraron en Kennedy y Fontibón.

Esta es una de las violaciones a los derechos humanos que se incluyó en la nueva Cartografía de la memoria de Bogotá, en la que se relatan 89 hechos que marcaron a la capital, tanto en el marco del conflicto armado como en la historia reciente, y que a partir de hoy estará disponible para los maestros de la red de colegios públicos como insumo para sus clases.

“El fin es que la cartografía sea una referencia pedagógica para los estudiantes, e incluso turística e histórica, porque en Bogotá también han ocurrido hechos que son memorables y que están ahí para ser reconocidos como ocurre en ciudades como Buenos Aires o Berlín, donde se pueden encontrar baldosas con información de las personas que fueron desaparecidas en esos puntos”, dijo José Antequera, coordinador del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.

El mapa de la memoria no es nuevo. Su estructuración se hizo en 2008 y desde ahí se han sacado dos versiones, en las que no solo ha participado el Distrito, sino las organizaciones y víctimas, por lo que se han incluido lugares importantes para la protesta social como la Plaza de Bolívar o la Universidad Nacional, pero también otros que se han convertido en referentes como la terminal de El Salitre o el Parque Tercer Milenio, en el caso del desplazamiento forzado hacia Bogotá.

Asimismo, se encuentran hechos dentro del marco del conflicto armado como las bombas al club El Nogal y al DAS, o los asesinatos de reconocidos personajes de la vida nacional como Luis Carlos Galán Sarmiento, Carlos Pizarro, Jaime Garzón y Manuel Cepeda. Además, en otros casos, se reconocen movimientos como el Manifiesto 2000, el manifiesto Paz a la Calle y el Mandato por la paz, que terminaron siendo demostraciones masivas ciudadanos en contra de la violencia.

Para esta ocasión la cartografía amplía los hechos teniendo en cuenta tres factores: el primero, relacionado con los antecedentes relevantes, es decir, que tuvieron impacto en la ciudad, como lo fue el asesinato de Jaime Gómez, político y asesor de Piedad Córdoba, o el caso de la excombatiente Astrid Conde, que además de liderar procesos de reincorporación, forma parte de los 240 exintegrantes de la guerrilla asesinados tras la firma del Acuerdo.

También se consideraron hechos que evidencian violaciones a los derechos humanos, como el asesinato de Dilan Cruz o el secuestro, tortura y abuso sexual contra Jineth Bedoya, así como se exalta a personas que si bien no fueron víctimas en la ciudad o sus casos no tuvieron el mismo impacto que otros, hoy tienen memoriales, monumentos o hay colegios con sus nombres.

“Hay casos como el de Wanda Fox, que incluimos para entender las luchas de las organizaciones en contra de las violaciones a la población trans. También hay cosas que se plantearon en la Comisión de la Verdad, como la masacre de Mondoñedo y lugares como el sitio donde fue asesinado Diego Felipe Becerra, un evidente caso de abuso y brutalidad policial que se convirtió en un puente de la memoria”, indicó Antequera.

Hoy se hará un evento con víctimas y maestros para la entrega de la cartografía y las cartillas adjuntas para su uso en los colegios, que será de libre uso. “No queremos que se entienda como un mensaje adoctrinado, sino de construcción entre todos, por eso queremos que siga siendo una construcción participativa. De hecho, el punto 90 está abierto para que la ciudadanía participe y ponga su memoria”, añadió Antequera.

Fuera de esto, se busca que la cartografía sea tenida en cuenta como un documento abierto de discusión, por lo que también se entregará en comunidades y se repartirá en plazas de mercados, para visibilizar los crímenes que en su mayoría siguen en la impunidad. Al final de cuentas, lo que se quiere es el reconocimiento de que la ciudad tiene una memoria del conflicto que ha afectado a todos y no se puede desconocer.

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