El nuevo reto: viajar en dos ruedas

La investigación reveló que el departamento tiene una infraestructura de ciclorrutas precaria, a pesar de que la bicicleta sea uno de los medios más usados por sus habitantes.

Uno de los pocos municipios que tienen su propia ciclorruta. / Gobernación de Cundinamarca

Esta semana la Universidad de la Sabana y la Financiera del Desarrollo (Findeter) revelaron un estudio sobre el estado de los once municipios que conforman el sector de Sabana Centro en el departamento de Cundinamarca. El objetivo era mostrar qué tan sostenibles y competitivos son y los retos que deben enfrentar para lograr estos aspectos. Se midieron todo tipo de temas: medio ambiente, economía y gestión fiscal, entre muchos otros. Sin embargo, hubo uno de ellos que llamó la atención y que tomó por sorpresa a la Gobernación: los medios de transportes limpios, en especial la bicicleta.

Según la investigación, el 34% de los habitantes se moviliza a pie y el 12% en bicicleta, cifras que, de acuerdo con Andrés Díaz, secretario de Movilidad, ni siquiera la administración tenía en su poder. Además se detectó que “el 73% de los viajes originados en la región, con motivo de trabajo y estudio, se dan dentro del municipio de residencia con tiempos de desplazamiento menores a 30 minutos, aspecto que fortalece la utilización de modos de transporte no motorizado o transporte público”.

Aunque es una buena noticia, si se tiene en cuenta que el país está despertando una conciencia ambiental y está creyendo en transportes sostenibles y amigables con el medio ambiente, también preocupa otro dato: sólo hay 6,4 kilómetros de ciclorruta por cada 100.000 habitantes, cuando lo que se espera es que al menos haya 25 kilómetros, según Juana Leal, investigadora de la Universidad de la Sabana. Es decir, la infraestructura para las bicicletas en el departamento es precaria.

Leal cuenta casos específicos, como el del trayecto Zipaquirá-Bogotá, donde debe existir continuidad con las ciclorrutas que conectan Zipaquirá y Chía, pero que se frenan en el ingreso a Bogotá. Si eso cambiara, asegura el informe, podría disminuir el flujo vehicular por la salida de la autopista Norte y se evitaría la dependencia de los carros particulares.

Por otro lado, aunque el informe sólo habla de las bicicletas como medio transporte para ir al trabajo o al estudio, no hay que desconocer que uno de los nuevos focos de turismo de Cundinamarca son los recorridos por los municipios desplazándose sobre dos ruedas. Un lugar favorito es el Alto del Vino, a donde llegan decenas de personas en su bicicleta. Así lo cuenta William Botía, un biciusuario que ha recorrido Cundinamarca de punta a punta con este medio de transporte y quien cree que al departamento le falta mucho en materia de promoción de este vehículo.

Para Botía, es necesario que la Gobernación y las alcaldías municipales inviertan en infraestructura, pues la mayoría de personas de estratos uno, dos y tres viajan en bicicleta para ahorrar tiempo y dinero. Asimismo, si se mejoran las ciclorrutas, se instalan cicloparqueaderos, se hacen campañas de sensibilización y se crea una red para los usuarios frecuentes, se podría atraer más turismo a la región.

Ante este panorama, este diario preguntó a Andrés Díaz, secretario de Movilidad, por qué durante estos años no se tuvo en cuenta este medio de transporte y por qué la construcción de ciclorrutas entre los municipios fue casi nula, a lo cual respondió que hace sólo un par de años se tuvo en cuenta este asunto y desde entonces se ha intentado mejorar la infraestructura en los municipios.

El secretario Díaz reconoció que en el Plan de Desarrollo se les dio prioridad a otros asuntos, como los servicios básicos, aunque puntualizó que esta tarea también le corresponde a cada alcaldía. “Sin embargo, en estos momentos estamos ayudando a cofinanciar ciclorrutas en Chía, Cogua, Nemocón, Tenjo, Mosquera y Madrid. Hemos invertido $5.000 millones”, contó.

Por supuesto, hay una falencia que Cundinamarca debe mitigar cuanto antes y es la construcción de vías exclusivas para biciusuarios entre los municipios, o por lo menos la señalización en las vías para mejorar la seguridad de los ciclistas. Esto, sin duda, según Díaz, podría aumentar la calidad de vida de miles de personas de sectores como Sabana Centro, Soacha y Sabana Occidente, donde hay un alto porcentaje de usuarios. Hasta ahora, municipios como Chía, Cajicá y Zipaquirá ya están conectados.

Claro está, este es un reto de la futura administración, la cual deberá tener en cuenta las nuevas cifras del estudio y emplear nuevas estrategias para lograr un departamento sostenible y competitivo en materia de transporte. “Con este estudio tenemos herramientas para empezar a trabajar. No sabíamos que lo que más se utiliza es la bicicleta. Y aunque son desplazamientos internos, también son apuestas que deben hacerse, más allá de las megaobras que estamos adelantando” concluyó el secretario.