El panorama tras la elección de Maldonado

Con la elección de la secretaria de Hábitat como alcaldesa encargada se agitan los escenarios judicial, político y electoral. Análisis.

María Mercedes Maldonado fue designada por el presidente Juan Manuel Santos como la nueva alcaldesa encargada de Bogotá. / Óscar Pérez

El presidente Juan Manuel Santos eligió a uno de los ternados del movimiento del destituido Gustavo Petro como nuevo alcalde encargado de Bogotá. Se trata de María Mercedes Maldonado, la única mujer en la triada presentada por la Alianza Verde y quien actualmente funge como secretaria del Distrito. Maldonado, quien desde julio de 2012 es la responsable de la cartera de Hábitat, si bien nombrada por decreto, asumirá funciones mañana, tan pronto el presidente llegue de su viaje a México. Sin embargo, hay quienes dicen que el encargo no durará más de una semana.

 El plano judicial

 La razón es que, conforme pasan los días, crecen los rumores sobre la posibilidad de que el magistrado Gerardo Arenas, del Consejo de Estado, le conceda a Gustavo Petro la opción de regresar a la Alcaldía de Bogotá de manera provisional. El magistrado lo podría hacer otorgándole al exalcalde las medidas cautelares que solicitó, las cuales tendrían efecto mientras el alto tribunal decide de fondo sobre el último recurso administrativo al que tiene derecho el líder de Progresistas para tumbar la destitución que le impuso la Procuraduría el pasado 9 de diciembre: la nulidad.

Para tomar una decisión sobre esas medidas cautelares, el magistrado Arenas debe esperar a conocer la posición de la Procuraduría sobre el otorgamiento de las medidas, pues ya le elevó consultas. Ese pronunciamiento debería llegar a su despacho el próximo jueves, y a partir de entonces correrán 10 días hábiles para que decida si otorgarlas o no. Si la decisión es favorable al alcalde destituido, la Procuraduría podría interponer un recurso de súplica para que las medidas sean reconsideradas por los magistrados Lucía Ramírez y Gustavo Gómez, que hacen parte de la misma sección de Arenas.

A pesar del hermetismo de Arenas, en el Consejo de Estado cuentan que, si es consecuente con el salvamento que radicó en la votación de la Sala Plena que tumbó las tutelas y que terminó con la ejecución de la destitución el pasado 19 de marzo (en el cual argumentó que la Procuraduría incurrió en errores de procedimiento al destituir a Petro), las terminará otorgando. No obstante, en la defensa jurídica de Petro no hay tanto optimismo. Dicen que, en efecto, existe una alta posibilidad de que el alcalde retorne provisionalmente, pero no es seguro que sea a través del Consejo de Estado.

El otro frente de batalla es la Corte Constitucional, donde fueron admitidas para estudio dos tutelas: una sobre las facultades del procurador para destituir a Petro y otra sobre la sanción disciplinaria en sí. Allí, antes de haber un fallo de fondo, también podrían ser otorgadas las cautelares.

 El plano electoral

 Ya designada Maldonado como alcaldesa encargada, la ley ordena que la ciudadanía sea convocada en un plazo no superior a dos meses para elegir nuevo alcalde en unas elecciones atípicas. Según declaró el presidente Santos, a su regreso de México se reunirá con el registrador Carlos Ariel Sánchez para definir una fecha para la realización de las elecciones atípicas.

En la Unidad Nacional se ha empezado a rumorar que se organizarían para después de la segunda vuelta presidencial, que se votaría el próximo 15 de junio, pero la única certeza es que las atípicas en Bogotá no podrán coincidir con otro proceso electoral.

Además hay abogados que sostienen que si Petro es restituido mediante medidas cautelares en el Consejo de Estado o la Corte Constitucional, el proceso de revocatoria del mandato que estaba pactado para el 6 de abril volvería a activarse. Es decir, los bogotanos serían convocados a las urnas para decidir si refrendan o revocan el mandato de la Bogotá Humana en la capital.

 El plano político

 Personas cercanas a Petro y a Santos han declarado que existen acercamientos políticos entre ambos, ocurridos después de la destitución del pasado 19 de marzo. Petro se ha convertido en un jugador clave, y así lo habrían entendido en la Unidad Nacional. Por eso el diálogo habría llegado al primer acuerdo: que el progresismo se mantenga en la capital a través de la figura de la terna que más le gustaba al destituido alcalde.

Maldonado, además de ser la gestora del plan de desarrollo de Petro, fue la defensora de la política de vivienda que enfrentó al destituido alcalde con el Gobierno Nacional. Su designación habría sido reconocida en el movimiento del alcalde como un buen gesto.

Ese “buen gesto”, además, vendría acompañado del respaldo político de la Unidad Nacional en las altas cortes para que Petro sea restituido mediante las medidas cautelares. A buen entendedor pocas palabras, y el mandatario lo ha repetido en varias ocasiones: “Si un juez me lo ordena, restituiré a Petro”. El beneficio para la Unidad Nacional estaría en que el alcalde destituido se mantendría al margen de la campaña presidencial y evitaría hacer cualquier guiño a Enrique Peñalosa, de la Alianza Verde, o a otro candidato. El silencio de Petro estaría garantizado si vuelve a la Alcaldía, pues quedaría inhabilitado para participar en política.

En Progresistas saben que podrían incurrir en una incoherencia si por los avatares de la pelea de su líder para retomar Bogotá y conseguir la restitución de sus derechos políticos terminan apoyando a Santos o a Peñalosa, ambos con discursos muy diferentes al de ellos. Pero también saben que en política todo es dinámico. Así las cosas, quedan varios episodios para llegar al desenlace del caso Petro. Mientras tanto, los bogotanos no entienden las vueltas que da la justicia, ni las maromas políticas de sus líderes, ni saben quién es el alcalde de ayer ni el de mañana. La batalla es interesante, pero la ciudad sigue sin rumbo político cierto.

 

 

 

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