El Acueducto comenzará compra de predios

El plan para recobrar la conexión entre los cerros y el río Bogotá

La recuperación de la ronda del río Fucha hace parte del proceso de conectividad forestal en el sur de la ciudad. Integrar a la comunidad y la entrada en funcionamiento de la PTAR Canoas serán vitales.

Sobre los dos primeros tramos del Fucha, las comunidades se han apropiado del río. / Alcaldía de Bogotá

Tuvo que aparecer un cadáver en el Fucha para que toda una comunidad se movilizara a recuperar el río. No fue lo único: la creciente aparición de residuos y escombros en su ribera, sumada a la percepción de inseguridad, hicieron que hace 23 años surgiera en el barrio Santa Ana, de San Cristóbal, la Corporación Vida del Río Fucha, una de las iniciativas comunales más reconocidas para su revitalización.

El río Fucha es uno de los más grandes de la capital y atraviesa la ciudad desde los cerros orientales hasta el río Bogotá. Nace de la unión de las quebradas La Osa y Palo Blanco, que vienen de los Llanos Orientales. Corre libremente entre las piedras del páramo Cruz Verde hasta llegar al área urbana de la ciudad, donde comienza a ser canalizado y contaminado.

Si no son curtiembres, en muchas ocasiones son los vertimientos ilegales que llegan a través de sus afluentes los que lo contaminan. Si no son la basura o los escombros que llegan de diferentes formas, es la indiferencia de los habitantes de la ciudad, que desconocen que es el afluente que cruza la calle Sexta.

En verdad, el río se divide en cuatro tramos o cuencas, que atraviesan 11 de las veinte localidades de la ciudad. La primera va desde su nacimiento, entre los cerros hasta la carrera Séptima con Sexta; la segunda, de allí hasta la carrera 68; la tercera, desde la 68 hasta la avenida Boyacá, y finalmente, el tramo más largo va hasta su desembocadura en el río Bogotá, en el extremo occidental de la ciudad.

Ahora el Distrito se prepara para comenzar la construcción del “Corredor Ecológico de la Ronda del Río Fucha” para lo que deberá comenzar la reubicación y la compra de predios a lo largo del tramo y para lo que invertirá $66.000 millones.

Pero esta no es la primera intervención que se hace sobre el río. En las dos primeras cuencas, donde nace el río, se han desarrollado los proyectos comunitarios. Específicamente, la Corporación Vida del Río Fucha comenzó sus labores en el primer tramo. “Desde que nos organizamos vimos el río de otra manera. Entonces comenzamos con jornadas de limpieza en la ronda y así fue llegando el apoyo de las instituciones distritales. Lo importante para iniciar fue que no lo hicimos solos, sino que la comunidad se hizo consciente de los problemas ambientales”, asegura Pedro Aldana Alonso, director de la organización.

Así se fueron organizando y rápidamente definieron las prioridades de trabajo. Además de limpiar el río, la comunidad se preocupó por involucrarse en los cambios al Plan de Ordenamiento Territorial y a las acciones sobre el afluente, así como por adelantar jornadas educativas y culturales para que la concientización llegara a otras localidades.

No son los únicos. En la parte más alta de San Cristóbal, Hamid Nativo lleva siete años recuperando la ronda hasta donde alcanzan a llegar las piedras sobre las que corre el río. Lo motivaron diferentes razones. La primera fue devolverle a su esposa el río en el que se podía pescar en los años 90; la segunda fueron sus recuerdos de infancia y la nostalgia de lo que no podrán vivir las nuevas generaciones en su barrio.

“Cuando estaba pequeño jugábamos a las escondidas en medio de la neblina que se formaba en las mañanas. Eso ya no pasa. Hemos ayudado a limpiar la ronda del río, a sembrar y a cambiar la idea de los que nos enseñaron a ver el río como si fuera un caño, cuando en verdad era un espacio sano que disfrutábamos cuando éramos pelados”, señala Nativo.

Eso mismo ha buscado el profesor Hammes Garavito, quien desde el colegio distrital José Félix Restrepo ha liderado una iniciativa con la que buscan que los estudiantes tengan mayor sentido de pertenencia con el río que pasa cerca de la institución y por consiguiente se comprometan a ayudar a limpiarlo.

En este sentido se han adelantado actividades culturales en los últimos 10 años, con las que se ha logrado eliminar la inseguridad en su cuenca alta. “Desarrollamos el proyecto Canto al Agua, con Héctor Buitrago de Aterciopelados, para generar conciencia sobre la importancia del Fucha. Realizamos cada año el festival Toque al Río y mesas de construcción de pertenencia ambiental en torno al arte”, señala Aldana.

Además, grafiteros reconocidos, como Toxicómano, han intervenido la zona, mientras el Distrito comenzó en el 2013 el proyecto para su recuperación. De acuerdo con la gerente del Acueducto, María Carolina Castillo, la idea de intervenir el Fucha proviene del interés de recuperar la conectividad ambiental entre los cerros orientales y el río Bogotá.

Si bien la ronda del río Fucha está canalizada en su paso por la parte urbana de la ciudad, el agua aún no corre de extremo a extremo. Esto se evidencia, por ejemplo, en las temporadas de verano, cuando el río baja y se secan los canales, como ocurre sobre la carrera 30 con calle Sexta, un sector conocido como el caño de Comuneros, que, tras la intervención del Bronx, se ha convertido en sitio de estadía recurrente de los habitantes de calle, precisamente por eso, porque la conexión del río se pierde.

“Estamos haciendo una intervención integral para recuperar la capacidad hidráulica del río para mitigar todos los efectos del cambio climático, tanto para que haya conectividad ambiental como para que en las partes bajas no se presenten inundaciones en temporadas de lluvia. Estamos limpiando y recuperando las conexiones erradas haciendo una adecuación hidromorfológica, para que los procesos migratorios de las aves se den en las condiciones que deben darse y así lograr un equilibrio entre lo urbano y lo ambiental”, aseguró Castillo.

En el plan estratégico de intervención del río Fucha participan casi todas las secretarías del Distrito. La Secretaría de Planeación fue la encargada de formular el proyecto y realizar el concurso arquitectónico para determinar la intervención en los más de 11 kilómetros del río. "De ese ejercicio se obtuvo como producto final un documento técnico y uno gerencial, que plantearon inversiones por alrededor de $3,5 billones en los próximos 20 años. Se estableció allí una serie de proyectos de intervención en áreas de manejo ambiental, espacio público, desarrollo comercial, recuperación ambiental, e inclusive se planteó un sistema de transporte público paralelo al río Fucha. Estos planteamientos se encuentran actualmente en proceso de ajuste, con el fin de priorizar aquellas intervenciones que pueden incluirse desde el proyecto de revisión del POT, aquellas que podrán ser desarrolladas a escala zonal y aquellas que por ahora no son tan prioritarias", dijo León Espinosa, director de operaciones estratégicas de la Secretaría de Planeación.

De estos puntos se escogieron los de mayor incidencia y se comenzó a trabajar con las comunidades, las cuales se unieron para recuperar el río, y se crearon mesas con los habitantes, comerciantes e industria de estas zonas aledañas al afluente. Así se determinó que en la zona alta se trabajaría en la recuperación de la Reserva Forestal El Delirio, por donde cruza el Fucha, y en el segundo tramo se trabajaría con los comerciantes y habitantes en el equipamiento de espacios públicos y en la conformación de un área comercial a cielo abierto, en el barrio Restrepo.

En el tercer y cuarto tramo, al ser zonas de una alta presencia industrial, se determinó trabajar en la adecuación de servicios públicos, la mitigación de los riesgos de amenaza, como el vertimiento de desechos químicos, y en adelantar programas de recuperación ambiental, dado que a estos lugares también llegan aguas residuales de alcantarillados.

“Hemos recuperado alamedas, bicirrutas y espacios públicos con apoyo de las organizaciones comunitarias”, dice Espinosa. Lo siguiente que buscan es reubicar los barrios en zonas de ladera, implementar medidas para evitar que lleguen residuos industriales al río, y controlar las emisiones en los tramos tres y cuatro, la construcción de plantas de bombeo para garantizar que el agua corra sobre todo el canal y la construcción de los conectores que canalizarán las aguas residuales hacia la futura planta de tratamiento de aguas residuales de Canoas.

“Lo que esperamos es que se recupere toda la parte biológica y que no se preocupen sólo por meterle cemento y ciclovías al río”, asegura Nativo, al recordar que por el trabajo que se adelanta en la cuenca alta se ha logrado que sobre el Fucha vuelvan a verse libélulas, ranas sabaneras, así como aves, lo que ha aumentado la cantidad de animales que rondan este afluente y que, de acuerdo con el Jardín Botánico, serían 67 especies, 1.464 individuos y 24 familias de aves.

Por su parte, Aldana recuerda que el trabajo también debe centrarse en los ciudadanos, “pues para muchos, infortunadamente, son puntos de botaderos de basura, especialmente en Fontibón y Kennedy”, así como se debe pensar en un proyecto similar para los otros dos grandes afluentes de la ciudad: el río Tunjuelo y el Salitre.

Aunque los planes con el río Fucha a largo plazo prometen su recuperación, esto sólo se logrará cuando las industrias dejen de verter sus desechos a afluentes como este, hasta que entre en operación la PTAR Canoas. Para evitar que las aguas residuales lo contaminen y, sobre todo, para lograr la interconexión entre el oriente y el occidente de la ciudad se necesita un mayor compromiso ciudadano.

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Mónica Rivera Rueda

Bogotá

El plan para recobrar la conexión entre los cerros y el río Bogotá

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