En el primer año, Distrito se raja en movilidad

La Veeduría encontró vacíos en los proyectos a gran escala que ha presentado la administración de Gustavo Petro en materia de movilidad.

Según la veedora no es claro cómo se articulará el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) con otros sistemas intermodales de transporte como el tranvía o el metro. / Archivo
Según la veedora no es claro cómo se articulará el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) con otros sistemas intermodales de transporte como el tranvía o el metro. / Archivo

Entre ellos están el Sistema Integrado de Transporte Público, el metro pesado, el tranvía y las troncales de Transmilenio.

Sin muchos avances. Así calificó la veedora Distrital, Adriana Córdoba, los proyectos en materia de movilidad que adelanta el Distrito. Luego de un año de gestión, la Veeduría analizó los desafíos que tiene la administración de Gustavo Petro en materia de movilidad. Las conclusiones que plantea la investigación apuntan a la ausencia de planeación en proyectos a gran escala como el metro pesado, el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), la ampliación de Transmilenio y la peatonalización.

Durante la presentación del balance, la veedora repitió la palabra “incertidumbre” de modo constante. Para Córdoba, los proyectos de gran envergadura del Distrito en materia de movilidad tienen varios vacíos; no es claro cómo se articulará el Sistema Integrado de Transporte Público —SITP— con otros sistemas intermodales de transporte como el tranvía o el metro; la financiación de los subsidios de transporte no tienen un soporte claro; la peatonalización está a medias y sus impactos son inciertos. Estas fueron sus observaciones:

El metro pesado: en el limbo

La veedora distrital estableció una relación lógica entre lo que ha dicho el alcalde Gustavo Petro en referencia al metro pesado y el estancamiento de este proyecto. “Durante este año se dijo que había poca gerencia alrededor del metro pesado. De acuerdo con el alcalde, esto explicaría falta de gestión. Se puede inferir que el proyecto se encuentra en el limbo y que probablemente se ha perdido no solo el primer año de esta administración sino de los cuatro anteriores incluyendo los estudios realizados por Sener”.

Tranvía y metro cables: ¿proyectos viables?

El principal problema que encontró la veeduría en el proyecto de construir un tranvía por la carrera Séptima es la viabilidad de hacerlo a través de una Alianza Público Privada (APP). El informe explica que, si bien se decidió liquidar la construcción de la troncal ligera de Transmilenio por la séptima, aún no se ha definido un tratamiento jurídico, operacional y financiero para las concesiones del SITP adjudicadas. La Veeduría señala que no es posible presentar una APP en un proyecto donde en la ruta que se va a intervenir, o en algún tramo de ella, exista una concesión o un contrato vigente. “Las APP son iniciativas privadas. El tranvía es una apuesta de iniciativa pública que no se la podemos entregar a los privados para que la diseñen. Este esquema puede ponernos en un riesgo de altos costos financieros para la ciudad”.

En la actualidad existen dos proyectos de cables teleféricos, uno en el barrio el Paraíso y otro en Altos de Cazucá. Estos cuentan con la aprobación de recursos por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Hasta hace un mes se estructuró el convenio con el metro de Medellín para hacer estos estudios. Duramos 11 meses para empezar este proceso pero aún no conocemos públicamente cuales son los términos de este convenio con el metro de Medellín y qué alcance tiene este convenio. Es importante saber cómo estarán articulados al SITP”, sostiene Córdoba.

Los problemas de las troncales de Transmilenio

El informe señala que las nuevas fases de Transmilenio acumulan un retraso de por lo menos ocho años. El alcalde Petro anunció la apertura la licitación de la avenida Boyacá para 2013 y está planeado que la troncal de Transmilenio en este tramo esté funcionando antes de 2015. “Sin embargo, no se tiene conocimiento acerca de la conformación del equipo estructurador, los estudios para la estructuración y jurídica y técnica de dicho corredor y el esquema de financiación del mismo”, reza el informe.

La otra troncal que preocupa a la Veeduría es la de la calle 26. ¿Llegará hasta El Dorado? La respuesta es incierta. Sobre este caso específico, Córdoba pide paciencia antes de iniciar la ejecución de una obra que podría generar grandes pérdidas. “El tema es supremamente complejo. No se trata únicamente de construir tres kilómetros sino de resolver el tema de las redes de servicios e infraestructura entre el predio de la Nación y otras infraestructuras del Distrito, como la red de acueducto y alcantarillado”.

Los desafíos del SITP

De acuerdo con el cronograma del Distrito, el SITP debería estar operando en su totalidad a finales de 2013 con la entrada de 12.300 buses. La Veeduría señala que al Distrito aún le hace falta trabajar en los seis componentes de este sistema: rutas, infraestructura, tecnología, socialización, institucionalización y tarifas.

En lo que respecta a las rutas existiría un problema de planeación. “Se supone que cuando entra una ruta tienen que salir los vehículos que andaban por esas rutas. La opinión pública también ha notado que los buses van vacíos. Así como entran buses tienen que salir otros. No se tiene claro en qué va la chatarrización”, sostiene Córdoba.

Otro punto señalado por la entidad de control tiene que ver con los paraderos que necesita el SITP. Según la Veeduría, en la ciudad han instalado 1.500 puntos de parada cuando se necesitan 5.300. Además, para la implementación de este sistema se requieren 50 patios. En palabras de Córdoba: “se espera que estén construidos en un lapso de cinco años pero a la fecha no tenemos el primero. Eso significaría que este año pasamos en blanco en lo que se refiere a la identificación de los predios”.

Por último, el SITP quedaría cojo si no cuenta con una tarjeta que integre a la fase I y II de Transmilenio con la fase III. Luego de un año, la administración Distrital no ha logrado poner de acuerdo a Angelcom (recaudador de las fases I y II) y a Recaudo Bogotá (de la fase III). “El Distrito tiene la autoridad para ponerlos de acuerdo pero no ha habido carácter para resolver este problema. Y este no es un tema menor; la ciudadanía tiene que seguir pagando con diferentes tarjetas”, aseguró Adriana Córdoba.

Por otro lado, la veedora no está de acuerdo con la forma en que se está implementando la peatonalización: “Peatonalizar no significa quitar carros de la calle. Quitando los carros de la Séptima la contaminación se baja a la décima o a la Caracas. Si se hace así, es difícil generar cambios estructurales”.

“Una campaña de cultura ciudadana no es un anuncio en televisión”

La iniciativa de la administración Distrital para generar cambios en la ciudadanía es conocida como ‘Conmuévete”. Esta campaña pedagógica va a cumplir seis meses y aún no hay mayores resultados. El problema que señala Adriana Córdoba sobre este intento de revivir la cultura ciudadana es que no cuenta con una estrategia clara. “Para que la cultura ciudadana esté metida en el corazón de la movilidad hay que considerar a la campaña como algo estratégico. Si algo es estratégico usted lo pone como prioridad y esto se nota en los recursos que le asigna en el tiempo y los equipos que utiliza para que sea efectiva. Una campaña de cultura ciudadana no es un anuncio en televisión. Si la idea de ‘Conmuévete’ es compartir el carro en horas valle, utilizar la bicicleta y caminar, la administración ya debería estar en los medios masivos de comunicación, en las universidades, en las empresas, en los centros comerciales, en los teatros. Eso sí sería una campaña realmente cultural”.

 

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