El primer esbozo de la renovación del Bronx en Bogotá

Tres arquitectos paisas diseñaron el proyecto para renovar el Voto Nacional y La Estanzuela. Proponen edificios multiusos con vivienda, locales comerciales y oficinas. Esto servirá de base para elaborar el plan definitivo.

Render de la propuesta que ganó el concurso organizado por el  Distrito para renovar el antiguo Bronx.
Render de la propuesta que ganó el concurso organizado por el Distrito para renovar el antiguo Bronx. ERU

César Saldarriaga, Zully López y José Cárdenas se conocieron en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, cuando estudiaron arquitectura. Desde entonces sus caminos se han cruzado una y otra vez: los tres trabajaron en la formulación del Plan de Ordenamiento Territorial de esa ciudad, viajaron a España para especializarse en urbanismo y, ahora, armaron un plan para renovar el Voto Nacional y La Estanzuela, sectores que recibieron por años los latigazos del Bronx, la olla más grande de Colombia. 

La propuesta ocupó el primer lugar en un concurso que organizaron la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá y la Sociedad Colombiana de Arquitectos, que buscaba recolectar ideas para la intervención. Se abrió paso entre 71 proyectos y le servirá al Distrito como esquema básico para elaborar el plan definitivo de renovación. A pesar de que se conocían algunos planes de la Alcaldía (la construcción de una sede del Sena, la nueva alcaldía local de Los Mártires, un Supercade y viviendas), no existía una propuesta formal para transformar el antiguo Bronx y los barrios que lo rodean.

El plan lo estructuraron por Skype. César y Zully, que son pareja, desde Medellín, y José, desde Alemania, en donde investiga temas de urbanismo ecológico. Usaron herramientas como Street View, de Google, que arroja panorámicas de calles por medio de fotos satelitales, un diagnóstico del sector que elaboró la Sociedad Colombiana de Arquitectos, y el plan de revitalización del centro de Bogotá que elaboró la Alcaldía. “Este no es un plan de borrón y cuenta nueva. La idea no es expulsar la vocación comercial del sector”, explica César Saldarriaga.

El antiguo anfiteatro de la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional, declarado este año bien de interés cultural para la ciudad, es una ficha clave en la propuesta. Al evaluar los equipamientos que tiene el sector, encontraron los hospitales San José y Centenario, colegios aledaños a la Plaza España, el parque Tercer Milenio, pero ningún centro cultural. Por eso proponen restaurar el anfiteatro y montar allí una galería de arte y un centro de desarrollo comunitario. Un espacio para la formación artística de niños y jóvenes en un sector abarrotado de inquilinatos, ferreterías y locales de ropa y dulces.

Adjunto a la construcción, levantada en 1916 y que fue escenario de telenovelas y películas colombianas, proponen hacer un mercado. Para los arquitectos, esto engancharía a la población flotante y sería una opción para organizar el comercio informal. En un edificio colindante plantean crear, en el primer piso, locales comerciales y de servicio, mientras que en los pisos superiores, viviendas, oficinas y guarderías. Esa apuesta multifuncional sería el germen para replicar en la zona. “Con la diversidad de usos, por la noche no morirá el sector, como pasa cuando bajan las rejas de los negocios”, dice Saldarriaga. Sugieren, además, mantener los edificios de cuatro pisos o más, por la complejidad que tiene demolerlos.

Otro aspecto central de la propuesta es agrupar manzanas —entre dos y cuatro— para crear supermanzanas, y que en éstas existan tres clases de vías: las perimetrales, que bordean el sector; las de uso mixto, con flujo de carros, vehículos de carga y bicicletas, y otras de prioridad peatonal, para recuperar un espacio público invadido por talleres de mecánica y comercio informal. El propósito es organizar esos negocios dentro de los edificios y crear un sistema para evitar verter el aceite de motor en alcantarillas.

Para el paisaje urbano, plantean edificios de diferentes alturas y lotes de diferentes tamaños, con el fin de evitar una vista uniforme, como la de un conjunto residencial. Así sintonizaría con la riqueza patrimonial del sector, representada en casi 40 bienes culturales, desde la Plaza de Bolívar hasta la Plaza España. El objetivo, entonces, no es inundar el Voto Nacional de edificios de arquitectura moderna, sino armonizar su vocación histórica con nuevos usos. Como la mayoría de sus calles son estrechas, descartan la construcción de megatorres, que provocarían una sensación de aprisionamiento en los residentes, y apuestan por edificios de cuatro a doce pisos.

Con base en esta y las propuestas que quedaron en segundo y tercer lugar en el concurso, el Distrito armará el proyecto integral para renovar el Voto Nacional (44 hectáreas), que incluye el Parque de los Mártires y la Plaza España. La entidad invirtió este mes $12.000 millones para comprar predios y poder intervenir. La tarea de adquirir suelo deberá terminar en 2017, año en que también deberán elaborar y aprobar el plan final de renovación. A finales de 2018 empezaría la construcción de la primera fase, en la antigua calle del crimen, que tiene 12,7 hectáreas y costará $35.000 millones. Acabaría a mediados de 2020.