Dice Carlos Roberto Pombo

“El proyecto del POT está muy mal estructurado”, director del Consejo Territorial

El Consejo Territorial de Planeación Distrital estudia la propuesta del Plan de Ordenamiento Territorial. Su director asegura que hay poco tiempo para dar un concepto, que la cifra de población de Bogotá afecta los planes de expansión y que es necesario que el Distrito simplifique el proyecto.

El pasado 14 de junio, el Distrito entregó el POT al Consejo Territorial de Planeación para su estudio. / David Campuzano - Archivo El Espectador

El proyecto del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá ya está en manos del Consejo Territorial de Planeación Distrital (CTPD), que tiene hasta el 31 de julio para dar un concepto sobre la propuesta de la administración de Enrique Peñalosa. Si bien este es un paso obligatorio antes de radicar la iniciativa en el Concejo, vale resaltar que el Distrito no está obligado a acatar sus sugerencias.

El análisis está en manos de este consejo consultivo, encargado del estudio y el posterior seguimiento del Plan de Desarrollo Distrital y el Plan de Ordenamiento. Está conformado por 100 representantes de 22 sectores y poblaciones, entre los que se destacan las organizaciones de mujeres, LGTB, afros, indígenas, sectores sociales, salud, educación y ambiente.

El concepto que este organismo dé es fundamental para evidenciar los posibles vacíos de la propuesta. Ante esta responsabilidad y el poco tiempo que tienen para la discusión, el CTPD creó comisiones para analizar el documento y realiza audiencias públicas para oír las opiniones de diferentes sectores.

Según Carlos Roberto Pombo, director del organismo y de la Sociedad de Mejoras y Ornato, de entrada se tienen los primeros reparos: la propuesta es extensa y en algunos puntos ambigua, por lo cual hace un llamado a la administración para que la simplifique.

Así mismo señala que, dada la cifra de población que presentó el DANE, que indica que Bogotá tiene menos de 7,2 millones de habitantes, no se justifica la expansión de la ciudad hacia el norte, ni una eventual intervención de la Reserva Van der Hammen.

Aunque el CTPD avanza con el estudio, como lo dicta la ley, Pombo advierte que entre los miembros de la organización hay incertidumbre por el lío jurídico que rodea la aprobación del acta de concertación ambiental, que expidió la CAR y que le permitió al Distrito avanzar en el trámite. Actualmente existe una discusión sobre si es la Procuraduría o el Consejo Directivo de la CAR el organismo competente para resolver en segunda instancia una recusación contra Néstor Franco, director de la autoridad ambiental.

Para aclarar las dudas, el CTPD espera una respuesta del Consejo de Estado que le dé luces sobre si deben o no seguir con el estudio. De esto depende, en gran medida, que las cuentas que hace el Distrito para dejar aprobado el proyecto este año se cumplan, o si, como producto de haber dejado para última hora la presentación de la iniciativa, todo quedará en manos de la próxima administración.

¿Cómo están estudiando el POT?

El POT tiene alrededor de 1.500 páginas, si se tienen en cuenta los documentos técnicos, por lo que creemos que es casi imposible que en 30 días podamos emitir un concepto de fondo. Por esto, dividimos su estudio en cuatro comisiones: plan de desarrollo, participación, población y regional. Además, dentro del primer grupo se crearon otros tres subgrupos que estudian la estructura ecológica principal y de espacio público; la estructura funcional y de soporte, y la estructura económica y social. Todas se están reuniendo permanentemente. También estamos haciendo audiencias públicas en todas las localidades.

¿Qué buscan con las audiencias?

Escuchar qué piensa la comunidad sobre esos temas y los procesos de participación. En el primer encuentro se habló sobre la población con discapacidad, si en verdad se busca que sea una ciudad incluyente. También se profundizó en el tema de género. El censo nos mostró que cada vez son más los hogares donde la cabeza de hogar es una mujer y hay que hacer algo con esos datos.

¿Cómo han analizado las cifras de población dadas por el DANE?

Tuvimos reuniones con el exdirector del DANE Gustavo Rojas Morales, quien fue el autor del censo en 2005, y hemos oído a varios expertos. Respecto a la cifra oficial, creemos que el margen de personas no censadas será 4 %, es decir baja, por lo que la población final estará sobre los 7,3 millones.

¿Eso afectará el POT?

El problema no es la cifra actual, sino la proyección a 12 años. El mismo censo señala que Bogotá tiene un saldo migratorio importante: está expulsando 25 % y recibiendo solo al 14 %, y eso evidencia que el crecimiento no será alto en los próximos años. Concluimos que la capital dejará de crecer y se estancará en 8,4 millones, entonces no es posible pensar en la necesidad de mayor suelo o, aún más, en expandir y densificar al mismo tiempo.

El Distrito asegura que es necesario ante el aumento de las viviendas unipersonales…

Hicimos un ejercicio cuidadoso con las cifras de ellos y las proyecciones nos dan cerca de 270.000 hogares y no los 790.000 de uno de sus escenarios. No es posible que crean que surgirá otra ciudad del tamaño de Barranquilla, cuando todas las tendencias muestran lo contrario (ver nota anexa: “La cifra de población del DANE no afecta el POT”).

¿Que han visto con detalle del POT?

Hemos estudiado con detalle los tratamientos de desarrollo, renovación, consolidación y mejoramiento integral del POT. También la concordancia de tiempos, el potencial de desarrollo y los usos del suelo en temas tan polémicos como la Alameda Entreparques, porque creemos que pasar de un momento a otro de una ciudad deteriorada a una muy avanzada es un poco loco.

¿Y de la Reserva Van der Hammen?

Creemos que se debería urbanizar si hubiera una demanda de suelo futura, pero no la hay. Por esta razón consideramos que no hay necesidad, por lo que intervenirla sería prácticamente ilegal.

¿Qué observaciones han hecho sobre movilidad?

Es un tema de fondo complejo. Lo que necesita la ciudad es una política de choque al sistema, porque nos estamos congestionando de manera absurda por el crecimiento del parque automotor y del stock de motocicletas. Por esto hay que minimizar los costos de transporte y aprovechar la demanda de nuevas tecnologías como las patinetas.

¿Hay algo que resalten del POT?

Tienen un análisis muy juicioso de las zonas rurales. Por otro lado, a pesar de que los pactos ambientales son pobres, hacen un aporte importante sobre el impacto climático en la ciudad.

El concepto que ustedes darán no es vinculante para el Distrito. ¿Qué han hablado con el Distrito al respecto?

Como no es obligatorio que adopten nuestras recomendaciones, estamos haciendo un tiro al aire. Por eso queremos que tanto la administración como el Concejo y la opinión pública tengan en cuenta nuestras posiciones. El POT debe ser un documento claro, conciso y que le permita a la ciudadanía entender qué es lo que está pasando con la ciudad y creo que ahora está muy mal estructurado. Ellos han hecho énfasis en simplificarlo, pero yo nunca había visto una norma tan compleja como esta. Es demasiado enredada y están confundiendo a la ciudadanía.

¿Qué ha pasado con el tema de la concertación de la CAR?

Enviamos un derecho de petición a la Procuraduría y contestaron que el conflicto de competencia con la CAR lo tendría que dirimir el Consejo de Estado. Le enviamos un derecho de petición al alto tribunal para saber cómo proceder, pues si resuelve a favor de la Procuraduría vuelven a correr los tiempos, pero si no, tenemos que emitir un concepto el 31 de julio. Ahí siguen las dudas de lo que debemos hacer.


“La cifra de población del DANE no afecta el POT”: Planeación 

Una de las principales discusiones alrededor del proyecto de POT se ha dado por la cifra de población de Bogotá. Primero, el Distrito puso sobre la mesa las incongruencias que se presentaban entre el dato inicial presentado por el DANE y sus propias proyecciones, basadas en los nacimientos registrados, defunciones, migración neta, suscripciones al servicio de Acueducto y venta de inmuebles.

Esto dio pie para que organizaciones como la Sociedad de Mejoras y Ornato no solo señalaran que el crecimiento de la ciudad está desacelerándose, sino que la tendencia demuestra que no se necesitarían tantas viviendas como lo ha propuesto la administración de Enrique Peñalosa.

Ante esto, el Distrito planteó tres escenarios, en los que tuvo en cuenta las discrepancias en las cifras de población, las posibles dinámicas de migración de venezolanos que se pueden dar en los próximos 12 años y el tamaño de los hogares. Así las cosas, la administración estima que la necesidad de vivienda en la ciudad estaría entre 769.613 y 926.494 nuevas unidades, con lo que se justificaría la expansión de la ciudad hacia el norte y los planes de renovación que se establecen en el POT.

Si bien el último reporte del censo de 2018 indicó que en Bogotá hay 7’181.469 habitantes y no los 8’181.046 que proyectaba el Distrito, ahora la discusión se centra en qué tanto aumentará la cifra, teniendo en cuenta que no se ha incluido la omisión censal, es decir, las personas que no fueron encuestadas.

Para David Monroy, director de Estudios Macro de la Secretaría de Planeación, la cifra presentada por el DANE no afecta el POT, ya que, teniendo en cuenta que la omisión censal del país fue de 8,5 %, la cifra final de Bogotá podría estar entre los 7,6 y 7,8 millones de habitantes.

Además, señaló que serían otras las cifras que hay que analizar con respecto al proyecto del Distrito. “En el caso del POT no importa tanto cuántos somos sino cuántas viviendas vamos a necesitar. El tamaño de los hogares viene cayendo y el DANE lo confirma. De hecho, nuestros cálculos demuestran que con menos personas en un hogar, la misma cantidad de bogotanos necesitaríamos al menos medio millón de viviendas más”, dijo Monroy.

Sumado a esto, el funcionario aseguró que aún falta confirmar el número de migrantes que se han establecido en la ciudad, lo que “implicaría nuevos retos en viviendas de interés prioritario por resolver. La cifra de Bogotá no se conoce, pero podríamos creer que son más de 200.000”, concluyó Monroy.