El pulso por Bogotá, más allá de los candidatos

Tras bambalinas se da otra disputa de poder que involucra al presidente Juan Manuel Santos; su vicepresidente Germán Vargas Lleras; el expresidente y hoy principal opositor del Gobierno, Álvaro Uribe, y el actual alcalde de la ciudad, Gustavo Petro.

Ya casi todas las cartas están sobre la mesa en el pulso por la Alcaldía de Bogotá. Rafael Pardo por el Partido Liberal, Clara López por el Polo Democrático, Carlos Vicente de Roux por la Alianza Verde, Francisco Santos por el Centro Democrático y Enrique Peñalosa por el movimiento Hagamos Equipo por Bogotá. Falta por definirse el aspirante de los Progresistas, que saldrá entre Hollman Morris y María Mercedes Maldonado, y que culmine el proceso de recolección de firmas de  Daniel Raisbeck, con su llamado Movimiento Libertario y de Ricardo Arias, por Libres.
 
Sin embargo, más allá de los proyectos y propuestas de cada campaña, existe tras bambalinas otra disputa de poder que involucra nada más ni nada menos que al presidente Juan Manuel Santos; su vicepresidente Germán Vargas Lleras; el expresidente y hoy principal opositor del Gobierno, Álvaro Uribe, y el actual alcalde de la ciudad, Gustavo Petro. Un escenario insospechado que se da a poco menos de seis meses de la cita definitiva en las urnas, y en el que cada quien busca acomodar sus fichas pensando en la elección presidencial de 2018, así nadie lo reconozca.
 
Es claro que el lanzamiento oficial de Peñalosa, el miércoles pasado, implica un ‘revolcón’ en la campaña. A muchos les llama la atención que detrás de esa aspiración esté el senador Carlos Fernando Galán, presidente de Cambio Radical, el partido cuyo jefe natural es Vargas Lleras. Y es que desde un comienzo, cuando se habló de escoger un candidato único, por medio de una consulta interpartidista que involucrara a los partidos de la Unidad Nacional más los verdes, y en la que participarían el mismo Peñalosa, Pardo y David Luna, se comenzó a insinuar que la intención era atravesársele al candidato liberal. 
 
Obviamente, el vicepresidente no puede participar en política, pero todos saben que en Cambio Radical no se toman decisiones ni se mueve una hoja sin su consentimiento. Por eso, el que Carlos Fernando Galán esté con Peñalosa es visto como la ‘bendición’ a su candidatura, lo que  ha generado mucho malestar en las toldas liberales, que esperaban que Pardo fuera el ungido de toda la Unidad Nacional. Y en ese ir y venir de rumores, no falta quien haya dicho que se trata de una respuesta a una declaración que diera el senador Horacio Serpa, codirector de los rojos, en el sentido de que irían con candidato propio a las presidenciales de 2018, fecha de caducidad de esa dichosa Unidad Nacional.
 
¿Un tire y afloje para ver quien tiene más fuerza? Puede ser una de las tantas interpretaciones. Lo cierto es que para nadie es un secreto que Germán Vargas Lleras tiene intactas sus intenciones de querer llegar a la Casa de Nariño, cruzada para la cual requeriría sumar la mayor cantidad de fuerzas posibles, pues Cambio Radical es hoy el ‘hijo menor’ de la Unidad Nacional, y en el horizonte se ven contendores duros, como puede ser el caso del hoy gobernador de Antioquia Sergio Fajardo, el mismo Gustavo Petro y, por qué no, otra vez Óscar Iván Zuluaga por el uribismo. Por eso, el objetivo sería buscar la unificación liberal alrededor suyo, teniendo en cuenta que en el Partido de la U tiene muchos contradictores. 
 
El otro protagonista en el juego electoral por la Alcaldía de Bogotá es el presidente Juan Manuel Santos. Y también son muchas las versiones que se escuchan en la ‘chismografía’ política nacional y local. La U, su partido, respalda a Rafael Pardo, pero en altas esferas del Gobierno dicen que el primer mandatario tiene una deuda con Clara López, quien se dio la ‘pela’ de apoyar su reelección el año pasado, aun a costa de ir en contradicción con su partido, el Polo Democrático.
 
¿A quién le dará el ‘guiño’ Santos: a Pardo, que fue su exministro de Trabajo y es hoy el candidato de su colectividad, o a López, que respaldó su continuidad en el poder? En los pasillos de la Casa de Nariño señalan que, por ahora, el jefe de Estado no se inclinará para ningún lado y que lo que quiere es garantizar que el proceso electoral en Bogotá y en todo el país se haga con total transparencia y sin injerencias indebidas. Un discurso recurrente por épocas de elecciones, aunque se sabe que los presidentes ‘también tienen su corazoncito’.
 
Protagoniza igualmente el expresidente Uribe, cuyo partido, el Centro Democrático, fue la fuerza política con más votación en las pasadas elecciones a Congreso en Bogotá. La lista encabezada por María Fernanda Cabal alcanzó cinco curules a la Cámara de Representantes, seguida por la lista del Partido Liberal, que obtuvo tres puestos, así como la Alianza Verde. La U, el Polo y Cambio Radical se quedaron con dos escaños, mientras que el Mira y el Partido Conservador con tan solo lograron una curul.
 
El meollo del asunto está en que su candidato, el exvicepresidente Francisco Santos, no despega en las encuestas. Sin embargo, si se tiene en cuenta que aún falta mucho camino por recorrer y que el debate de las ideas apenas comienza, las posibilidades de crecer están latentes. Y tampoco se puede desechar la opción de las alianzas, así el mismo Uribe haya descartado ayer una coalición con Peñalosa diciendo que “si Bogotá eligiera a ‘Pacho’ Santos, recuperaría el camino de la época de oro”. Hay que recordar que en las elecciones de 2011, el exmandatario respaldó a Peñalosa, quien aspiró por los Verdes.
 
Y está, por supuesto, el papel que en la campaña pueda jugar el alcalde Gustavo Petro. Tampoco puede participar en política, pero bien es sabido que su proyecto político no se agota en haber llegado a la administración de la capital. Sus seguidores han dicho abiertamente que será candidato presidencial dentro de tres años. El lío es que al Progresismo, movimiento político de Petro, no se le ve, por ahora, la fuerza suficiente para pelear la Alcaldía, lo que obliga a mirar a otros lados y analizar alianzas.
 
Lo más lógico es que ellas fueran con Clara López. Al fin y al cabo, Petro fue miembro del Polo Democrático y hay una identidad en las ideas de izquierda, así no sean similares. Pero también es cierto que en varios sectores al interior de esta colectividad su nombre genera mucha resistencia. Por eso, los chismes hablan de un eventual acercamiento a Pardo, quien en los pocos días que estuvo como alcalde encargado, cuando Petro fue destituido por la Procuraduría, se mostró conciliador y no aplicó cambios al programa de la Bogotá Humana.
 
Es el telón de fondo: cuatro pesos pesados de la política nacional, inmersos en  la disputa de poder por el que es considerado el segundo cargo de elección popular más importante del país, después de la Presidencia. Claro, hay muchas otras aristas a tener en cuenta en ese pulso. Por ejemplo, el santismo sabe que sería un revés casi catastrófico perder Bogotá en manos del uribismo, en momentos en que se juega la paz con las Farc en La Habana. O está también la expectativa por saber la postura de Juan Manuel Santos en la contienda electoral de 2018 por su reemplazo. Porque aunque algunos consideran que lo más lógico es que se respaldo vaya hacia su actual vicepresidente, otros dicen que eso todavía está por verse.