Interrogatorio por el carrusel de contratos

El regreso de Hipólito Moreno

Tras pactar con la Fiscalía “decir toda la verdad”, en declaración contra Samuel Moreno, el exconcejal dijo que los nombramientos y las adjudicaciones en su administración se cumplieron según las instrucciones del exmandatario.

Hipólito Moreno fue condenado a seis años por cohecho e interés indebido de contratos. Está en libertad. / Archivo El Espectador

La libertad le sienta bien a Hipólito Moreno Gutiérrez. Hace cuatro años, cuando se presentó en los juzgados para escuchar su condena por casos de corrupción, la imagen era la de un hombre en silla de ruedas y con unos labios púrpura producto de su enfermedad. El miércoles, en los juzgados de Paloquemao, en Bogotá, pasó inadvertido entre los pasillos y, tras ingresar solo y sin ayuda a la sala 303, se fue lanza en ristre en la declaración que rindió en el juicio contra el exalcalde Samuel Moreno Rojas. (LEA: Se confirma condena de 24 años contra Samuel Moreno)

Advirtió, desde el comienzo de la diligencia, que se “comprometió a decir toda la verdad” en los procesos del carrusel de la contratación, en virtud del preacuerdo al que llegó con la Fiscalía por la investigación que le adelantan por tráfico de influencias. En su contra, además, pesa una condena de seis años y medio por los delitos de cohecho e interés ilícito en la celebración de contratos en el “carrusel de las ambulancias”. Por este proceso permaneció tres años en prisión domiciliaria, entre agosto de 2013 y octubre de 2016. Luego, un juez le otorgó un permiso para viajar a Cuba, donde empezó un tratamiento médico. (LEA: Exconcejal, condenado a pagar 33 meses, ya está libre)

A su regreso comenzó acercamientos con la Fiscalía para contribuir en los procesos por el carrusel de contratos. En el interrogatorio aseguró que antes de posesionarse como cabildante por primera vez, conoció a Moreno Rojas cuando éste fue fórmula de su hermana, Araminta, para el Congreso de la República y, desde entonces, fueron muy cercanos.

Sin hacer contacto visual, Hipólito precisó que el primer año del exalcalde fue fundamental para presentar candidatos para ocupar las direcciones y calcular nombramientos en entidades públicas y entes de control, así como apropiarse de dineros de los contratos, como en ninguna otra administración. Fue entonces necesario armar una coalición de gobierno que fue liderada, según dijo, por el cabildante Álvaro Argote (Polo Democrático). “La presidencia del Concejo iba para alguien del partido de la U; la Personería, para Francisco Rojas Birry (Polo Democrático), y la Contraloría para Miguel Ángel Moralesrussi. Esas entidades fueron fruto de un acuerdo”.

A cambio de los puestos y las componendas, los concejales tenían un compromiso principal: votar a favor y de manera incondicional los proyectos que presentara la administración de Moreno Rojas. Hipólito Moreno agregó que los concejales cumplieron su pacto, pero la administración se demoró en retribuirles los favores.

Hubo concejales que no seguían la línea del Distrito y que en un momento la entonces directora del IDU, Liliana Pardo, llegó a la casa de Moreno Gutiérrez para pedirle que mediara ante algunos concejales que le hacían debates de control político. “Pedía que no la maltrataran. Algunos le marcaban los debates permanentemente. Había semanas en que las tenía todo el tiempo allá. Y uno sabía que esos concejales querían algo o querían recibir algo. Vivían muy inquietos ante los nombramientos de ciertos funcionarios”. Explicó que “estaba de moda” tener contactos con Julio Gómez, Álvaro Dávila, Emilio Tapia y Manuel Sánchez. “Muchos concejales querían tener que ver con ellos: todos éramos amigos para hacer negocios con la administración distrital (…). Por ejemplo, a Tapia lo operaron, le hicieron un bypass y lo visité en la clínica para tener un gesto de lagartería con él. Era bueno estar con ellos, porque era estar al lado del poder. Es decir, de Samuel Moreno”.

Entidades como la Unidad de Mantenimiento Vial (UMV) fueron entregadas a los concejales con la venia del exburgomaestre. “No sólo con su consentimiento. Eso fue parte del acuerdo que él hizo con la bancada del partido de la U. Los protagonistas eran: Orlando Parada, que tenía a Manuel Sánchez, íntimo amigo del alcalde; Andrés Camacho Casado, quien era muy cercano a Julio Gómez (hoy condenado a ocho años de prisión); Iván Hernández, próximo a la familia Moreno Rojas. Todas las circunstancias se daban para que Hernández fuera director de la entidad”.

Durante el interrogatorio también se hizo referencia al carrusel de las ambulancias, por el cual dijo que la intervención de Moreno Rojas “fue importante para la adjudicación”. En este proceso hubo irregularidades y entrega de dádivas en la contratación de ese servicio que superaron los $67.000 millones y que derivaron en la condena al exalcalde y a su secretario de Salud, Héctor Zambrano. “El alcalde no estaba en las reuniones, pero todo se cumplía según sus instrucciones”, dijo Hipólito Moreno.

Samuel Moreno aseguró en audiencia que no estuvo de acuerdo con que se tratara el tema del cartel de las ambulancias. “Es demasiado evidente que me quieren volver a juzgar”. Sin embargo, como si fuera fruto de la casualidad, minutos después se declaró un receso, porque un emisario de la Corte Suprema de Justicia se hizo presente para notificar al excalcalde que confirmaba la condena de 24 años por ese mismo escándalo.

A lo largo de la diligencia, Hipólito Moreno reconoció que se apropió del contrato de las ambulancias y que sacó tajadas del presupuesto. “En este país, tristemente, si no hay financiación para campañas con contratos del Distrito, no se puede hacer política”. Las confesiones las hizo con total tranquilidad, porque en caso de cumplirlas seguirá pagando en libertad la pena por corrupción que pesa sobre su nombre.