Llegó a tener deudas hasta por $13.000 millones

El rescate financiero que buscan para el Festival Iberoamericano de Teatro

En los últimos cinco años el evento ha pasado por una dura transición económica, por la que se embargaron las cuentas y la marca. Para esta edición buscan terminar de pagar las deudas, con el compromiso de que el festival se hará conforme a los recursos que consigan.

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El anuncio de la edición número 17 del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá se hizo en medio de la expectativa de qué pasaría con el evento, luego de la crisis económica que lo tuvo en deuda con acreedores, actores y productores, entre otros involucrados en su realización, ya que, en su momento más crítico, fueron embargadas las cuentas y hasta la marca del festival, lo que puso en duda su continuidad y legado.

Después de más de cuatro años de líos económicos, la organización del festival quedó bajo el liderazgo de Lia Heenan, socia de Crowe GCA, y Ricardo Leyva, fundador de Sístole e inversionista de SharkTank de Canal Sony, que, desde el año pasado, según la ministra de Cultura, Carmen Inés Vásquez, integraron un comité “para la construcción de un modelo sostenible, estable, responsable e incluyente para el festival”.

En ese camino, lograron obtener un crédito a través del Banco de Bogotá para pagar parte de las deudas que aun quedan con algunos de los acreedores del Festival, así como en los últimos meses han buscado los recursos, a través de un método, que denominaron acordeón, para la realización del Iberoamericano de este año, pues su magnitud dependerá de los patrocinadores que lleguen en los próximos cinco meses.

“Todo depende de como se definan las negociaciones de aquí en adelante. Bajo el modelo que establecimos ya conseguimos, con los patrocinadores, los recursos básicos para realizar el festival. Está claro que para esta edición lo que no está financiado no se puede hacer. Tenemos que hacer que este modelo sea sostenible para poder terminar de sanear las finanzas”, dijo Lia Hennan.

Lo cierto es que necesitan al menos $17.000 millones para hacerlo y al menos $7.000 millones más para tener un festival de la magnitud a la que acostumbraba Fanny Mickey y que lo convirtió en uno de los tres festivales de teatro más grandes del mundo y parte del patrimonio cultural del país.

A esto se le suman las preocupaciones de los actores, quienes aseguran que temen por las condiciones en que fue organizado el evento, teniendo en cuenta la prioridad que se le ha dado a las finanzas. “Queremos que los términos sean claros”, señaló el acto Fabio Rubiano. Además, cuestionan el cambio de las fechas, pues tradicionalmente se realizaba entre abril y mayo y en esta ocasión será en junio, en medio de la Copa América y justo cuando se realizan otros festivales de similar envergadura en el mundo.

Hennan aseguró que ya se comenzaron los diálogos con los actores “queremos escuchar las necesidades y solicitudes que nos han hecho para lograr mayor visibilidad y posicionamiento”, asimismo se designó a la Fundación del Teatro Nacional para la gestión de contenidos a futuro del Festival, mientras que, por ahora, Ana Martha Pizarro hará el empalme del nuevo equipo técnico que se encargue de liderar el Iberoamericano.

Se espera, que el Distrito también aporte a esta edición del Festival. Ya iniciaron los diálogos, sin Nicolás Montero, quien se declaró impedido pro haber hecho parte de la organización del festival. Por lo que resta esperar a que comience la pretemporada, así como se conozcan las gestiones finales del evento, pues de ello sigue dependiendo su continuidad.

La crisis financiera

Si bien el festival siempre ha funcionado con pérdidas, todo se agudizó tras la muerte de Fanny Mickey, en 2008, pero todo fue manejado con discreción por los siguientes años, hasta que, en 2016, Daniel Álvarez, hijo de Mikey, hizo pública la situación económica de la organización tras su salida en 2016 de la junta directiva. A esto se sumaron las denuncias de actores y demás personas a quienes no les habían pagado por su participación en el evento.

Luego vinieron tiempos tormentosos. A finales de 2017, el temor de los actores colombianos volvió a encender las alarmas: solo cinco de las 20 compañías nacionales que habían participado en la edición de 2016 habían recibido pagos y pese a que se iba a realizar una nueva versión, no tenían ninguna respuesta de los organizadores.

Para ese momento, la crítica condición del Festival había llegado a los estrados judiciales y se ordenó embargar la cuenta en la que se había recaudado la boletería del festival que se realizó en marzo de 2016, por una denuncia interpuesta por los actores de El Roble Producciones S.A.S. Como intermediadores entró la Asociación Colombiana de Actores (ACA), mientras que la organización del festival quedó en manos de la banca de inversión Konfigura, que se hizo cargo para ese entonces de la deuda que superaba los $4.000 millones.

Lo que hicieron fue firmar un acuerdo con Tu Boleta y Paramo Producciones, como patrocinadores de la edición de 2018. Con ese dinero comenzaron a saldar las cuentas, pero ahora la preocupación se centraba en cómo iban a recuperar el Festival. Para el sindicato de actores se estaban primando las actividades lucrativas y no la esencia del evento: el teatro.

Para 2018, la situación no era muy distinta. Con una imagen desdibujada y deudas que ya superaban los $13.000 millones, se cuestionaba la continuidad del Iberoamericano. Así que, para salvarlo el Distrito abrió convocatorias para financiar la participación de grupos de teatro de la ciudad, que se presentarían en el Jorge Eliécer Gaitán, mientras que el Gobierno nacional destinó recursos del teatro Colón para cofinanciar las obras que estarían en dicho espacio y la mitad de los costos del teatro callejero, por lo que tuvieron que reducir el número de salas, obras y costos de producción y logística.

Después de ello, la incertidumbre quedó en el aire. Algunas de las deudas continuaron y nuevamente el reto estaba en conseguir el dinero suficiente para volver a realizar el evento ¿Cuántos años más aguantará el festival? Lo cierto, por ahora, es que se siguen necesitando recursos y el reto de los nuevos empresarios no solo estará en encontrar los nuevos patrocinadores, sino además en lograr cumplir con las espectativas artísticas, pues el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá sigue siendo uno de los tres más grandes del mundo. 

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-Redacción Bogotá - [email protected]

Bogotá

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