El reto de anticipar delitos con tecnología en Bogotá

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Se avanza en un sistema de analítica de datos, imagen, video y voz. La idea: garantizar una reacción oportuna ante el delito.

Hay cosas que el ojo humano no puede hacer tan rápido como una máquina, como detectar la placa de cada vehículo a toda velocidad por la avenida Boyacá, encontrar en segundos a una persona, con cierta vestimenta en una multitud, o vigilar 6.000 cámaras de seguridad en tiempo real. Sin embargo, la tecnología sí tiene la posibilidad de hacerlo en tiempo récord. Por eso, desde la pasada administración, en Bogotá avanza la implementación de un sistema de análisis estadístico y tendencial, que se incorporará al Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C4). La idea: recoger datos para tener una reacción oportuna en la identificación de bandas delincuenciales y su comportamiento delictivo.

Pero, especialmente, se busca un sistema de seguridad predictivo, que permita anticipar la comisión de delitos y llegar a las zonas antes de que ocurran. Se trata de la analítica de datos, que está en etapa de pruebas y esperan poner en marcha en marzo. Esta consiste en la recolección de información por voz, datos e imagen para una mayor celeridad en los seguimientos. Sin embargo, cada aristas tiene sus desafíos y el Distrito los reconoce.

¿Cómo funcionará?

Quizá los mayores retos están en la analítica de imagen y video, pese a ser la apuesta más innovadora. Ha estado en prueba con 200 cámaras y consiste en que el sistema ubique en los videos a personas (aun en aglomeraciones) con ciertas características. Por ejemplo, alguien que vista pantalón blanco y saco azul. El resto de transeúntes desaparecen del plano, para no generar distracción y tener mayor detalle. También se puede solicitar que muestre personas que caminan en algún sentido, si van a pie o en bicicleta.

Por otro lado, el Distrito, a través de un convenio con la ETB, adelanta pruebas con tres cámaras de reconocimiento facial para la identificación de sospechosos, siendo esta una controversia de vieja data. Por ejemplo, de poco sirvieron las 24 cámaras que se compraron para Transmilenio en la administración de Gustavo Petro por cerca de $11.000 millones ($4.000 millones más de lo que se tenía contemplado), ya que se concluyó que sin una base de datos era imposible tener un modelo de comparación de los rostros.

Ahora, el Distrito dice que el proceso se está haciendo con más planeación, aunque el secretario de Seguridad, Hugo Acero, reconoce las complicaciones de implementarlo. De hecho, dice que no invertirá un peso hasta tener un acuerdo con la Registraduría para el uso de los datos que proporcionan los ciudadanos para su documento de identidad.

Aun así, para la Fundación Karisma, organización en defensa de los derechos humanos en el mundo digital, el problema va más allá del aval de la entidad, debido a que, a pesar de que tenemos una ley de protección de datos, en el país no existen suficientes normas para evitar sus riesgos. Por un lado, explica Juan Diego Castañeda, investigador de la fundación, este tipo de tecnologías son famosas por no reconocer rostros o por arrojar falsos positivos. “Muchos errores afectan a personas por su color de piel o etnia. En estos casos, son quienes sufren las consecuencias negativas de la implementación de una tecnología, al tiempo que son excluidas de sus beneficios. Los riesgos de implementarlas son altos y no tenemos cómo enfrentarlos. No hay marcos institucionales que prevengan su uso en casos cuestionables como la identificación y hostigamiento de personas que participan en protestas”, expresó. Al ser un tema sensible, de ser posible su implementación, Hugo Acero sugirió que sea un tema controlado por la Policía, para evitar que la herramienta se convierta en una modalidad de extorsión y que las instituciones terminen involucradas en irregularidades.

Por otro lado, en términos de voz, se trabajará con las denuncias grabadas a través del 123. Según explica Acero, si una persona dice que de un carro rojo se bajaron dos personas a robarle el celular, se pide al sistema identificar los casos en los que ha participado un carro rojo y sacará las veces en donde se tuvo esa referencia, determinando lugares donde ha estado y operado. Luego se brindan las características de los delincuentes, por ejemplo, si es moreno y el otro es calvo.

En este caso, el sistema debe buscar en los reportes de denuncias verbales donde aparecen personas con esas características. “Pueden salir 5.000, pero luego discriminamos por zonas y serán menos, ya no son 5.000 sino 150 calvos y 50 morenos. Luego decimos que solo busque en ciertas horas y así se va condensando más. Esto solo con denuncias verbales y es lo que haremos con esa analítica”, explicó Acero.

Para este punto, el funcionario explicó que la complejidad está en comenzar el proceso de depurar la información, debido a que la línea 123 recibe llamadas de todo tipo, no solo emergencias, sino también consultas básicas. Para ello se está evaluando la posibilidad de tener descriptores que clasifiquen las llamadas con palabras claves como “golpe”, “maltrato”, “abuso”, “arma de fuego”, entre otras.

Del mismo modo operaría la base de datos, que trabaja como un sistema de almacenamiento de información y características suministradas por la Policía, para identificar la tendencia de repetición en varios delitos, como homicidios, llegando a los lugares donde más se cometen y así llegar al responsable. Según el Distrito, este es un proyecto que se venía trabajando para implementarse en cuatro años, pero la pandemia obligó a ampliar la atención de denuncias y consultas.

Y aunque tiene todas las expectativas puestas en este plan para una reacción oportuna de las autoridades, se reconoce que a Bogotá le faltan todavía muchos elementos para evitar la mayoría de los hechos delictivos que ocurren en la ciudad. Por ejemplo, aunque la tecnología reporte en cuestión de segundos los sucesos, mientras siga habiendo un déficit de cuerpo policial, no se podrán cubrir todas las emergencias en el tiempo oportuno.

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