El revolcón en seguridad de Petro

En el proyecto de presupuesto 2014 se redujo el rubro para gastos recurrentes de la Policía y se aumentó el de acceso a la justicia. Trasfondo ideológico de la pelea contra el crimen.

El alcalde Gustavo Petro frente a patrulleros de la Policía Metropolitana./ Archivo - El Espectador

El alcalde Gustavo Petro lo anunció desde la campaña electoral: su política de seguridad no estaba orientada hacia un enfoque policial. El acceso a la justicia y la prevención del delito iban a ser prioridades de su gestión. Ahora, justo a la mitad de su gobierno, cuando se discute la partida presupuestal de 2014 en el Concejo, queda en evidencia que el dinero que anualmente se destinaba a inversiones y gastos de Policía ha disminuido considerablemente durante estos dos años y que esa tendencia será una constante. También que el Fondo de Vigilancia y Seguridad (FVS), que ha sido blanco frecuente de críticas por irregularidades en la contratación, dejará de ser la caja menor de los organismos de seguridad.

La Secretaría de Gobierno ha hecho circular entre algunos concejales un anteproyecto que promete un revolcón institucional: la creación de la Secretaría de Seguridad. Con ella, la Secretaría de Gobierno quedaría encargada únicamente de la parte política de la administración, y la coordinación con Policía y Fuerzas Militares pasará a esta nueva dependencia. Si es que el proyecto, que el gobierno espera radicar antes del fin de 2013, pasa en el Concejo, muchos de los rubros asignados hoy a la Secretaría de Gobierno y al FVS serían entregados a esta nueva secretaría. Rubros que hoy son motivo de discusión entre dos visiones distintas de cómo conseguir que la ciudad sea cada vez más segura.

Hoy, el FVS tiene por misión coordinar el gasto del Distrito en seguridad, irrigando dinero para inversión y gastos de Policía, Fuerzas Militares, Fiscalía y la Rama Judicial, en general. Históricamente, el presupuesto de esta entidad era estático o aumentaba de forma progresiva. Sin embargo, durante la era Petro, la tendencia se ha invertido. En el año 2012 el presupuesto que la administración del Polo Democrático, en cabeza de Clara López, dejó para el FVS fue de $268 mil millones. En 2013, cuando el presupuesto ya fue gestionado por Petro, fue de $162 mil millones, y en 2014 será de $155 mil millones.

Nelly Mogollón, gerente del FVS, dice que si bien el presupuesto de 2014 disminuye con respecto al de 2013, “es necesario resaltar que a la inversión del próximo año se suman aquellas realizadas en la vigencia 2013, las que tendrán impacto en 2014. De igual forma, algunas inversiones que venían siendo asumidas por el Fondo serán ejecutadas en adelante por otras entidades”. Además, priorizará la inversión, dado que en 2013 los gastos recurrentes ascendían al 85% del valor total del presupuesto. Es decir, los gastos de funcionamiento de entidades a su cargo, sobre todo de Policía, acaparaban más de cuatro quintas partes del dinero de la entidad.

Así como ocurrió con el presupuesto general del FVS de los últimos dos años, el destinado específicamente a la Policía también ha sido recortado. Para 2012 fueron aprobados $108 mil millones para esa fuerza; en 2013, $85 mil (casi un 10%menos) y, para el próximo año, la administración de Petro pidió $65 mil (casi un 30% menos con respecto a 2012). Según el subsecretario de Seguridad, Hugo Zárate, quien diseñó el plan de gastos en seguridad para el próximo año, esa disminución se hace necesaria, pues “la visión de seguridad debe ampliarse. La ciudad necesita invertir en el acceso a la justicia de manera urgente, sin eso no hay garantía de paz y seguridad. También se debe invertir en prevención del delito. Esas dos funciones no estarán a cargo del FVS, sino que serán asumidas por la Secretaría de Gobierno, las alcaldías locales y la Secretaría de Seguridad, que está por crearse”.

Según conoció este diario, tanto Mogollón como Zárate adelantan conversaciones con el Ministerio de Defensa y con la Policía Metropolitana, en cabeza del general Édgar Sánchez, para que gastos como la gasolina y el mantenimiento de las patrullas y motos sean solventados con recursos de la Nación. En contraprestación, el Distrito compraría cerca de 400 patrullas (hoy deambulan por la ciudad cerca de 480), que quedarían bajo la potestad de la Metropolitana. Actualmente, estos vehículos son rentados y, sin que haya variado considerablemente el precio del alquiler, son los mismos que fueron contratados hace seis años.

Para el concejal Javier Palacio, un férreo crítico del alcalde por el manejo del FVS y quien, seguramente, será una piedra en el zapato para la administración durante el trámite del presupuesto en el cabildo, “quitarle plata a la Policía para trasladarla a otras partes es una locura. La única política que ha dado resultados en Bogotá es la del Plan cuadrantes, que es de la Policía, no de la administración. Rentar patrullas es más económico que comprarlas. Si la Policía incurre en esos gastos que pretende el alcalde, podría quitarle presupuesto a inteligencia. La necesidad de la ciudad es policía, no eufemismos que no se ven. La política de Petro en seguridad es invisible”.

Para Zárate la política en seguridad sí existe y una muestra de ello es la apuesta por las casas de justicia. “Si bien se le quitaron $6 mil millones al FVS para infraestructura, $30 mil millones les serán entregados a las localidades a través de los fondos de desarrollo local para el alquiler de inmuebles que serán casas de justicia”. Mediante este plan, que coordinará directamente la Secretaría de Gobierno, la meta del Distrito es poner en funcionamiento 20 de estos establecimientos en 2014 y, con ello, “hacer que muchos actos criminales que se pueden evitar mediante el acceso a la justicia no ocurran”.

Además de estos establecimientos, la administración promete, mediante el alquiler de inmuebles, la puesta en funcionamiento de dos Unidades Permanentes de Justicia y un número todavía indefinido de Unidades de Reacción Inmediata de Fiscalía en 2014. La otra apuesta del gobierno tiene que ver con la prevención. Por ejemplo, el presupuesto del Centro de Estudio de Análisis en Seguridad y Convivencia será duplicado. La razón: “A través de diagnósticos serios de la criminalidad podemos hacer prevención y atacar policivamente con más contundencia”, dice Zárate.

Para nadie es un secreto que la apuesta de la Secretaría de Seguridad, además de centralizar la política al respecto tendrá repercusiones en las relaciones de la administración con la Policía. Ya no bastará con que la Fuerza Pública haga requerimientos para su funcionamiento al FVS, sino que habrá una entidad civil que direccione y organice el gasto. El Fondo, que ha sido permeado por el carrusel de la contratación, dejará de ser vista como una caja menor. Todo, enmarcado en un debate que sacará chispas en la ciudad, una discusión entre un modelo de seguridad basada en lo policivo y, otro, enfocado en derechos. Sin embargo, la controversia no puede eclipsar lo que la ciudadanía exige: resultados.

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@CamiloSeguraA

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