El salvavidas de los empleados de Aguas de Bogotá

Un juzgado aceptó una tutela de uno de los sindicatos en la que se pide velar por el derecho al trabajo de sus empleados, que en su mayoría hacen parte de poblaciones vulneradas. Los propuesta es que sean contratados por las firmas que ahora recogerán las basuras en la ciudad.

Gustavo Torrijos - El Espectador

Las expectativas de los 3.700 trabajadores de Aguas de Bogotá están puestas sobre una tutela que aceptó el Juzgado Segundo Penal de Control de Garantías de Bogotá, en la que el sindicato SintrAguas solicita garantizar el derecho al trabajo de sus empleados. Esto porque la empresa recolectora de basuras se quedó por fuera de la licitación de Aseo que se adjudicó la semana pasada.

En la tutela se solicita al Distrito garantizar el empleo de los 3.700 trabajadores de la empresa teniendo en cuenta tres puntos. El primero, que la empresa de Aguas de Bogotá comenzó a operar en 2012 y en 2013 firmó un acuerdo de formalización laboral con la empresa de Acueducto de Bogotá y el Ministerio de Trabajo, en el que garantizaba el trabajo de sus empleados. 

El segundo punto se refiere a la vulnerabilidad de los trabajadores adscritos a la empresa. Según el anterior acuerdo, el 10 % de los empleados son desplazados, el 4 % son reinsertados, el 16 % son mujeres cabeza de familia, el 8 % afrodescendientes, el 30 % pertenece a los estratos menos uno y uno, el 40 % solo cursó estudios primarios, mientras que el 25 % no alcanzó ningún título o grado.

Por último, retoma el caso del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá (SITP). En la licitación para operar el servicio, se incluyó una obligación a los operadores para garantizar que el 50 % del personal de conductores requerido para cada zona, fueran los conductores del transporte público colectivo.

De acuerdo con el abogado de SintrAguas, Sebastián Galeano, lo que buscan es que a "estas personas tienen las mismas características que en su momento tuvo en cuenta la Corte Constitucional para realizar acciones afirmativas a favor de los recicladores o de los bicitaxista, en este caso se tienen en cuenta condiciones de marginalidad y discriminación, se les garantice trabajo en las nuevas operadoras".

Al respecto, el alcalde Enrique Peñalosa se pronunció en diciembre, luego que los empleados de Aguas de Bogotá decidieran protestar frente al Palacio de Liévano, ante lo que denominaron una "masacre laboral". El mandatario aseguró que su administración haría lo posible para que los operadores que ganaron el contrato para que los vincularan formalmente. “Yo personalmente voy a enviarles una carta explicando la situación, pidiendo que abran sus puertas a los trabajadores de Aguas de Bogotá”. 

Pero eso no les genera la suficiente confianza. Aunque en el transcurso del último mes han tenido reuniones con la Personería, la Alcaldía y con el gerente de Aguas de Bogotá, temen que las promesas no se materialicen o que en dadas circunstancias no los contraten por sus condiciones. "Queremos que sea algo escrito y serio, que se pueda cumplir y verificar porque son trabajadores humildes que en febrero se van a quedar sin trabajo", dijo Galeano.

Para el concejal Manuel Sarmiento (Polo Democrático), es obligación del Distrito garantizar el trabajo a los empleados de Aguas de Bogotá, ya que "hace un par de años el sindicato firmó con el Acueducto un acuerdo por el medio del cual la administración se comprometía a respetar los puestos de trabajo, en caso de que Aguas de Bogotá no siguiera operando en los servicios de aseo de la ciudad".

Por su parte, para el analista Aurelio Suárez el problema de Aguas de Bogotá comenzaron desde su creación. No se formó por una decisión del Concejo sino como parte de una directriz de la Alcaldía, según el analista, además de esto funcionaba como una offshore y trabajaba con los activos del Acueducto, es decir que estaba inhabilitado para operar, ya que no tenía camiones ni capital y "el esquema estaba mal concebido". 

Esta no es la única tutela que han puesto los sindicatos de la empresa de aseo. De acuerdo con Galeano, en Aguas de Bogotá hay 19 sindicatos los cuales están trabajando desde diferentes frentes. Así como ellos están buscando velar por el derecho al trabajo de los empleados otros en este momento adelantan tutelas contra la licitación de aseo. 

Por ahora los trabajadores guardan la esperanza de que la tutela prospere y el Distrito les garantice el trabajo con alguno de los nuevos operadores de aseo. "Se respira un valor de pertenencia muy profundo hacia Aguas de Bogotá, no porque haya tenido una buena política laboral, sino por lo que significa levantar la operación de la nada", manifiesta Galeano. Aunque Suárez no cree que se puede salvar la empresa, considera que con antecendentes jurídicos como el del Sitp pueda prosperar la tutela.