El tardío acompañamiento del Gobierno durante desalojo del campamento por la paz

Voceros de quienes acampaban en la Plaza de Bolívar acusan al Ejecutivo de no asistirlos durante el operativo liderado por la Alcaldía de Bogotá. Gobierno se defiende y se declara respetuoso de la jurisdicción de la Administración.

Archivo particular

Desde el momento mismo en que decidieron instalarse en la Plaza de Bolívar, a la espera de un nuevo acuerdo de paz tras los resultados adversos del plebiscito, los integrantes del denominado campamento por la paz han sentido el respaldo y el apoyo de la ciudadanía. Estudiantes, comerciantes, artistas, escritores y hasta funcionarios como el mismo presidente Juan Manuel Santos acudieron hasta sus cambuches para respaldar esta manifestación civil a favor de la paz. Sin embargo, en la madrugada del pasado sábado, durante el operativo de desalojo efectuado por la Alcaldía de Bogotá, fue la soledad y el sentimiento de marginación lo que hizo mella. (Lea: Desalojan el campamento por la paz en la Plaza de Bolívar)

Aunque voceros del campamento consultados por El Espectador admiten que organismos como la Personería Distrital estuvieron presentes y velaron por su integridad, coinciden en que hubo excesos y arbitrariedades que no fueron atendidas y que terminaron por opacar una causa enmarcada en la resistencia pacífica y la convivencia. Advierten, incluso, que la reacción de autoridades del alto Gobierno fue tardía, lo que exacerbó el descontento. (Lea: "Con la Alcaldía nunca hubo un acuerdo de desalojo": Vocera del campamento por la paz)

Katerine Miranda, una de las líderes del movimiento y quien con otro grupo de acampantes decidió abandonar la Plaza previo al operativo –para adelantar labores de pedagogía de paz una vez alcanzado el acuerdo– aseguró que, en la madrugada del sábado ante el llamado de sus compañeros por el desalojo, acudió a la Plaza y nos les permitieron la entrada. Ante medios de comunicación, autoridades y funcionarios intentaron obtener alguna respuesta o respaldo; no obstante, señala, no hubo atención a sus reclamos. 

“Cuando acudimos a la Plaza, sobre las 3:30 de la madrugada, casi que nadie –ni los medios de comunicación– nos contestaban los teléfonos. Nosotros no pudimos ver lo que sucedía al interior de la Plaza, pero a la salida sí vimos cómo algunos de nuestros compañeros eran bajados de forma violenta de los carros de la Policía, pero por la misma forma como sucedió el desalojo, no sabemos cómo pasó (…) Con el Ministerio del Interior, por ejemplo, la única relación que tuvimos fue cuando surgieron las amenazas al interior del campamento. Solo tuvimos una reunión para tratar los temas de seguridad”, declara.

Mirada agrega que antes de abandonar el campamento, los mismos funcionarios de la Administración Distrital les aseguraron que no se realizarían operativos de desalojo: “Les pedimos a los funcionarios que mantuvieran comunicación con los campistas que se quedaron y que nos contaran si iban hacer desalojo o algo así. Nos aseguraron que no, que en ningún momento. La sorpresa fue mayor cuando nos llaman nuestros compañeros a las 3:00 de la mañana y nos dicen que los están desalojando con presencia del Esmad”.

Por su parte, Janese Ipuz, una de las integrantes que sí se encontraba presente durante el desalojo, manifestó que sí hubo agresiones –tanto que algunos de sus compañeros recibieron hasta ocho días de incapacidad fruto de las agresiones– y reveló que fue tal la emprendida de la Fuerza Pública que una de las acampantes fue desnudada durante el operativo. (Lea: Del campamento a la pedagogía por la paz: varios manifestantes levantaron las carpas)

“Al comienzo no hubo acompañamiento, pero después sí sentimos la presencia de la Personería. Ellos nos ayudaron a proteger a una persona que desnudaron, una señora entrada en años que estaba acostada en el piso y a quien la arrastraron despojándola de su ropa (...) Durante todo el tiempo que he estado aquí el Ministerio del Interior no se ha comunicado con nosotros de forma oficial para decirnos ‘en qué les podemos colaborar o qué necesitan’. He estado todo el tiempo y no han hecho alguna manifestación para preguntar cómo estamos”, reclamos Ipuz.

Consultado por este diario, el viceministro del Interior, Luis Ernesto Gómez, declaró que ha liderado reuniones y acercamientos con los acampantes para respaldar el movimiento; sin embargo, admitió que el día del operativo de desalojo se hicieron presentes hasta las 9:00 de la mañana.

“Yo estuve desde las 9:00 de la mañana del día del desalojo acompañando a los integrantes del campamento que estaban en ese momento. Con anterioridad, estuvimos en reuniones, asistiéndolos incluso en materia de asistencia alimentaria y buscando alternativas para que pudieran trasladarse a otros lugares, como el campus de la Universidad Nacional, para que siguieran con su manifestación (…) El acompañamiento sigue firme, porque más allá de que compartamos el mismo objetivo de llevar a pronto termino el acuerdo de paz, aquí hay un tema de garantías a las protesta social y a las expresiones democráticas no violentas”, sostuvo Gómez.

Preguntado por la postura del Gobierno Nacional sobre el desalojo y el método empleado por la Alcaldía, el viceministro del Interior se declaró respetuoso de las actuaciones de la Administración para recuperar el espacio público, indicando que la Plaza de Bolívar hace parte de la jurisdicción del Distrito.

“Nosotros somos muy respetuosos de la jurisdicción que tiene la Alcaldía de Bogotá sobre la Plaza de Bolívar y las zonas públicas. Entiendo que ya la postura en materia de seguridad que se presentaba con ‘Salsa al Parque’ era que no era posible continuar con el campamento. Me hubiera gustado que hubiéramos coordinado una reubicación conjunta –como lo planteé– con un acompañamiento. Algo dialogado y concertado, esa era la forma ideal. Pero tenemos que ser respetuosos de las jurisdicciones”, explicó el funcionario.

El viceministro reveló que este miércoles se reunirá con el director de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, Alan Jara, y con las víctimas del campamento para realizar un plan de trabajo que permita atender sus solicitudes de medidas de asistencia, atención y reparación.

“Aquí seguiremos al tanto de la atención y asistencia que requieran. Desde el Gobierno Nacional no ahorraremos esfuerzos para otorgarles las garantías a estas personas que han sufrido la guerra de manera directa, y que a través de esta nueva forma de participación ciudadana, buscan un Acuerdo Ya” aseguró el viceministro.

Alcaldía se defiende: “Campamento por la paz fue retirado sin uso de la fuerza y con vigilancia de Personería”

Ante la controversia por el desalojo, la Alcaldía de Bogotá ha insistido en que no hubo irregularidades y que el operativo contó con el acompañamiento de la Personería, que veló por el cumplimiento de todas las garantías. (Lea: Así fue el desalojo del campamento por la paz, según Enrique Peñalosa)

Según el Distrito, desde hace días iniciaron diálogos para lograr un retiro voluntario del campamento y un gran número de personas levantaron sus carpas y se fueron a sus casas, argumentado que la tarea ya estaba cumplida tras la firma del nuevo acuerdo de paz, que era el propósito de la protesta simbólica.

“En el procedimiento de la madrugada del pasado sábado, con el acompañamiento de la Personería, que es la encargada de velar por los derechos humanos, se intentó convencer a un grupo pequeño que se oponía a abandonar el campamento que lo hiciera. El festival de Salsa al Parque, en el que se concentraron unas 54.000 personas, podría poner en riesgo la seguridad de todos. Tanto de los asistentes al tradicional evento, como de las personas que aún querían permanecer en el campamento hasta una fecha indefinida”, explicó la Administración.

De acuerdo con el Distrito, la Policía retiró a las personas que se negaron a hacerlo y el Esmad en ningún momento efectuó algún procedimiento, ni hubo uso excesivo de la fuerza. De esto, señala la Alcaldía, puede dar cuenta la Personería, que acompañó el procedimiento de principio a fin.

“Acompañaré y protegeré siempre iniciativas que busquen la paz. Fundadores del campamento por la paz consideraron que ya habían cumplido su objetivo y concertadamente anunciaron su retiro. Durante 50 días valoré y admiré la capacidad de resistencia y tesón de todos sus miembros. Les bríndanos toda la ayuda que necesitaron de nuestra parte y así lo han expresado ellos públicamente”, dijo el alcalde Enrique Peñalosa.