En Bogotá, 400 restaurantes están listos para su reapertura

Noticias destacadas de Bogotá

Con el piloto ‘A cielo abierto’ se busca que los restaurantes, gastrobares, cafeterías y cafés puedan volver a prestar servicio a la mesa. Para mitigar el riesgo de contagio, esta se realizará al aire libre (en terrazas, plazoletas, andenes y parqueaderos) y con dos metros de distancia entre mesa y mesa.

La capital de Colombia se prepara para para la reactivación de un importante renglón de su economía, la oferta gastronómica en establecimientos comerciales. Para esto, el Distrito ha dispuesto de la estrategia ‘A cielo abierto’, mediante la cual se permitirá que estos negocios brinden su tradicional atención, ya no en el interior de sus locales, sino al aire libre, es decir, en andenes, terrazas, antejardines, plazoletas y parqueaderos.

Se espera que este piloto de reapertura se realice del 20 al 23 de agosto. Mientras tanto, la ciudad avanza en el registro de los establecimientos comerciales que participarán del mismo. Según información aportada a este medio por la secretaría de Desarrollo Económico, Carolina Duran, al menos unos 1.500 comercios han participado del proceso, sin embargo, para las fechas mencionadas solo se permitirá la operación de unos 500, ya que eso facilitará las inspecciones aleatorias que realizarán funcionarios de su cartera, quienes verificarán que se esté cumpliendo con la implementación de los protocolos de bioseguridad.

No solo los restaurantes participarán de este piloto, también lo harán los gastrobares, las cafeterías y los cafés. Estos establecimientos se encuentran ubicados en las localidades de Chapinero, Santa Fe, La Candelaria, Usaquén, Puente Aranda, Tunjuelito, Teusaquillo, Kennedy y Barrios Unidos. Es probable que el listado de territorios aumente, en la medida que más negocios se sumen a este proyecto. No obstante hay que aclarar que este piloto se mantiene sujeto a la evolución del COVID-19 en la ciudad, por lo que es probable que se vea aplazado si se registra un incremento significativo en la cifra de contagios y ocupación de UCI.

El mensaje que se ha enviado desde el Distrito, es que la reactivación de este tipo de actividades no se debe interpretar como una oportunidad para bajar la guardia, ya que el virus sigue presente y el que algo sea permitido no quiere decir que sea 100 % seguro. Hay que recordar que el principal objetivo detrás de esta reactivación es traer un alivio a la economía de las familias que dependen de esta actividad.

“Esto es un piloto con carácter de permanencia, que nos va a permitir reactivar la ciudad con puntos neurálgicos en la economía, pero como parte de un plan táctico”, manifestó Durán, a la vez que explicó que si este piloto resulta ser exitoso permitirá la posibilidad de que a futuro se abran otros renglones de la economía como los cines, los gimnasios y actividades culturales.

“Los restaurantes interesados en participar en este primer piloto podrán inscribirse gratuitamente en el sitio bogota.gov.co/reactivacion-economica. Los negocios recibirán capacitación para la implementación de protocolos de bioseguridad, pero adicionalmente deberán garantizar la digitalización de sus menús y medios de pago y el uso de un sistema tecnológico para realizar reservas, que será de carácter obligatorio, pero quedará a elección del comerciante y puede ser una herramienta de código abierto sin costo”, comunicó la secretaría.

Con relación a lo anterior, los restaurantes deberán disponer de un sistema electrónico en el cual puedan hacer las reservaciones de las mesas (porque no se atenderá a nadie que no tenga reservación) y la asignación de los asientos. Al respecto, El Espectador recibió esta semana la denuncia de un grupo de restaurantes que aseguraron que representantes del Distrito les habían informado que la implementación de esta tecnología debían hacerla con una sola empresa, Atrápalo. Al preguntarle a Durán sobre esto, la secretaria lo desmintió y aclaró que los establecimientos tienen libertad para adoptar el software que mejor les parezca, sin importar cual sea el proveedor, siempre y cuando se cumpla con las características necesarias.

Parte del protocolo también incluye la implementación de una señalización que garantice el distanciamiento físico de dos metros entre personas y mesas; el tiempo de estadía de los comensales no puede superar las dos horas, y deben disponer de elementos de aseo como dispensadores de jabón y gel antibacterial, además de protectores para realizar los pagos.

Los lugares a cielo abierto también deben instalar dispensadores automáticos de elementos de aseo, jabón y gel antibacterial, además de barreras protectoras para realizar los pagos.

Comparte en redes:

 

Te contamos que estamos trabajando en nuestra plataforma tecnológica para que sea más fácil de disfrutar, por eso no podrás hacer comentarios en los artículos. Estarán activos próximamente. Gracias por tu comprensión.